La última semana ha sido quizás la peor de Gordon Brown desde que es primer ministro británico.
Ayer renunciaron tres ministros, con lo cual se elevaron a seis las dimisiones de su gabinete. Esto lo obligó a hacer una reestructuración del mismo –la segunda en ocho meses– con el fin de sofocar la rebelión de su partido, el laborista, que además salió muy mal de las recientes elecciones europeas.
Brown prometió limpiar la polÃtica, envuelta en el escándalo de los gastos de los diputados, e insiste en que es la mejor persona para el cargo, mientras crecen los llamados para que renuncie. 1-8
Publicidad
COPYRIGHT © 2010 CEET Prohibida su reproducción total o parcial, así como su traducción a cualquier idioma sin autorización escrita de su titular. Ver Términos y Condiciones.