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El siglo XX: población y crecimiento económico
La economÃa laboral del paÃs ha presentado también fuertes cambios a lo largo del siglo XX. La tasa de participación masculina ha descendido en la medida en que hay más jóvenes educándose en la escuela secundaria y en las universidades y los mayores se retiran más tempranamente. De esta manera, la tasa masculina de participación pasa del 93% en 1951 al 80% en 1993 y al 74% en 2005. (Flórez, 2000). Lo opuesto ha sucedido con la participación femenina en el mercado, puesto que las mujeres tienen menos hijos y éstos estudian o son cuidados en guarderÃas. La participación fue del 20% en 1951, 32% en 1993 y 50% en 2005, advirtiéndose una mayor participación en el mercado laboral, aunque limitada siempre por las altas tasas de desocupación en la economÃa. En las ciudades la participación de la mujer en la fuerza laboral es mayor: alcanza el 53%, mientras que es de sólo 36% en las áreas rurales.
Sin la emigración registrada entre los censos de 1993 y 2006, la situación de desempleo y subempleo serÃan peores a las alcanzadas de 12 y 24% en 2005.
La pérdida de esta población, en su mayor parte joven, tuvo implicaciones para el salario promedio de los que se quedaron, elevándolo relativamente a la situación sin emigración; se generaron además unos recursos externos muy importantes por medio de sus remesas, equivalentes al 4% del PIB en 2005. Se trata entonces de la exportación de una parte del desempleo nacional.
Una caracterÃstica de los mercados laborales de los paÃses en desarrollo es la notable extensión de la economÃa informal. En el caso colombiano, circunscrito a las 13 áreas metropolitanas, hay más trabajadores en la informalidad, 4.8 millones de personas, que en el sector propiamente formal, con sólo 3.4 millones en 2005, lo que surge del gran desequilibrio entre población y acumulación con capital moderno, pero además por las polÃticas públicas que imponen altos impuestos a la nómina y subsidian la inversión de capital fijo, además de la fijación del salario mÃnimo por encima de la inflación que se ha visto extender desde los años noventa del siglo XX. De esta manera, las polÃticas públicas incentivan la intensidad del capital y castigan el trabajo en una economÃa donde hay tasas abrumadoras de desempleo y subempleo.
B. CRECIMIENTO ECONÓMICO EN EL SIGLO XX Una caracterÃstica importante del crecimiento colombiano durante el siglo XX fue su baja volatilidad relativa, inferior a las de las tres grandes economÃas latinoamericanas, Brasil, Argentina y México. En un trabajo de los años ochenta, Miguel Urrutia explicaba esta cualidad del desarrollo colombiano como resultado de la falta de populismo en el paÃs, a diferencia de la inestabilidad polÃtica y macroeconómica que originó especialmente en el sur del continente. No obstante, la falta de populismo también pudo haberle restado legitimidad al Estado y propiciado el surgimiento de la insurgencia que, a su vez, ha deteriorado la seguridad del paÃs hacia el final del siglo XX. El conflicto le ha inflingido algún costo al crecimiento de largo plazo de la economÃa colombiana, en la medida en que unos importantes y crecientes recursos han sido destinados a la seguridad y que la percepción de riesgo para la vida y la propiedad ha deteriorado la inversión en varias coyunturas.
La comparación de largo plazo (1820-2003) del crecimiento de E.U. frente al de América Latina (gráfica 5) pone de relieve factores institucionales de fondo que le dieron forma a los paÃses colonizados por una España absolutista y los que recibieron formas de gobierno democrático burguesas de Inglaterra. El crecimiento comienza antes y es más profundo en E.U. que en la América Latina y se acelera en el siglo XX, ahondando la diferencia en los ingresos por habitante. La estabilidad de las reglas de juego (una sola Constitución), la separación de poderes y un sistema de justicia que defiende derechos de propiedad justos parece explicar la continuidad del crecimiento norteamericano, mientras los paÃses de América Latina han vivido mucha inestabilidad polÃtica, múltiples constituciones, insurgencia y crÃmen organizado frente a un sistema de justicia ineficiente, que han frenado la acumulación de capital en todos ellos.
La tendencia de largo plazo del crecimiento para Colombia es descendente (Tabla 2), especialmente en el perÃodo 1925-1950 cuando la Gran Depresión y la Segunda Guerra Mundial ralentizan la economÃa. El crecimiento del PIB real se acerca a 5% en el cuarto de siglo siguiente, pero el crecimiento de la población es tal que cae relativamente el PIB por habitante. El perÃodo 1975-2000 es de crecimientos menores para ambos indicadores. La crisis de la deuda latinoamericana durante los 80 incidió en frenar el crecimiento de Colombia, aunque fue la economÃa menos afectada de la subregión. La nueva crisis internacional de 1998-1999, sin embargo, sà la afectó severamente, con una contracción de 4,3% del PIB, hecho de una gravedad sustancial, mayor incluso que la caÃda de 1931 provocada por la Gran Depresión mundial.
Esta tendencia de largo plazo es preocupante por lo que insinúa hacia el futuro de no cambiar los fundamentos económicos y polÃticos que la han causado en el pasado. El crecimiento se hace menor cuando la inversión (y el ahorro) caen como proporción del producto y/o la productividad de todos los factores, es decir, la eficiencia en la asignación y uso de los recursos, se estanca. El crecimiento es afectado también por el vigor del comercio internacional del paÃs y de los términos de intercambio con el resto del mundo.
El gráfico 7 deja entrever un perÃodo de 101 años durante el cual el crecimiento colapsa en dos grandes ocasiones: la crisis de 1929 (-2,8% acumulado) y la de 1999 (-4,3%). Durante la Segunda Guerra Mundial el crecimiento también es muy pequeño y asà mismo entre 1956 y 1966 hay desaceleración. La tendencia de largo plazo es claramente descendente.
¿Qué tan satisfactorio fue este crecimiento para la población colombiana? ¿Cómo se compara con el de otros paÃses de la misma región, desarrollados o que estaban en condiciones similares a las que caracterizaban a Colombia? Con niveles de desempleo, subempleo, informalidad y pobreza que afectan negativamente al 55% de la población, es claro que el crecimiento colombiano fue insuficiente. No logró albergar a toda la población dentro de la formalidad laboral ni que se acatara la legislación de protección al trabajo, que se pagaran salarios decorosos y todos los trabajadores recibieran los beneficios de la seguridad social.
Las comparaciones entre paÃses arrojan argumentos sobre las potencialidades del crecimiento, dados una matriz institucional que legó la historia, unas polÃticas públicas que fueron más o menos adecuadas y una actitud frente a la globalización que permitió un mayor crecimiento económico que el derivado de la dinámica del mercado interior. Colombia vista en comparación con otros paÃses de la región revela cuánto peso pudo tener el legado institucional común en determinar ciertos lÃmites al crecimiento de largo plazo del continente.
La tabla 3 informa que los paÃses en cuestión obtuvieron crecimientos un tanto similares con desviaciones fuertes de Argentina que se rezaga, a pesar de que fue el paÃs más desarrollado de la región a principios del siglo XX, y de Venezuela que lidera en el siglo XX, aunque su motor de desarrollo fue la renta petrolera, al tiempo que sugiere indicadores sociales similarmente deficientes al del resto de paÃses. Brasil tiene un fuerte crecimiento después de entrar al siglo XX como uno de los paÃses latinoamericanos más pobres, mientras que el resto de paÃses gravita alrededor de crecer 5 veces sus PIB por habitante durante el siglo XX. Entre ellos, Colombia obtiene un desarrollo justo en el promedio, al lograr el mismo guarismo de crecimiento del ingreso de cada uno de sus habitantes durante el siglo XX.
'' Una caracterÃstica de los mercados laborales de los paÃses en desarrollo es la notable extensión de la economÃa informal.”.
'' La nueva crisis internacional de 1998-1999, sin embargo, sà afectó a Colombia severa- mente, con una contracción de 4,3 por ciento del PIB.”
- Publicación
- portafolio.co
- Sección
- Información general
- Fecha de publicación
- 5 de junio de 2009
- Autor
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