CALI Mientras en Estados Unidos cien de cada mil personas adultas están infectadas con el parásito que produce la toxoplasmosis, en Cali 500 de cada mil personas tiene la enfermedad, que puede ocasionar la muerte en poblaciones vulnerables.
Así lo revela un estudio realizado por la Universidad de Stanford, la Fundación Médica de Palo Alto (Estados Unidos) y la Fundación Valle del Lili, con la Secretaría de Salud de Cali.
La investigación, que se hizo en dos etapas, una entre 2005-2007 y entre 2007-2009, determinó que un 46 por ciento de los caleños, más de un millón cien mil personas tiene la enfermedad.
Los estratos 1 y 2 son los más afectados, pero, está presente en diferentes sectores y estratos de la ciudad.
“No queremos generar alarma pero sí crear conciencia de que la ciudad merece tasas inferiores”, dijo José Gilberto Montoya, profesor de medicina e infectología de la Universidad de Stanford y director del Laboratorio Nacional de Referencia para Toxoplasmosis en Estados Unidos.
Aunque se piensa que la principal fuente de transmisión del parásito son las heces del gato, también se contrae por consumo de carnes mal cocidas, vegetales y agua sin tratar. “Entre los factores de riesgo están los inadecuados hábitos de higiene”, dijo Montoya.
Sin síntomas “Un 90 por ciento de las personas sanas que se infectan con el parásito no manifiestan ningún síntoma. Algunos pueden vivir por siempre sin saber que están infectados y no padecer ninguna secuela pero si presentan alguna alteración en el sistema inmune, el parásito se reactiva y ocasiona una enfermedad grave”, dijo Montoya.
La población más vulnerable son las embarazadas, sus fetos, y pacientes con deficiencias inmunológicas.
Jaime Orrego, jefe de la Unidad de Recién Nacidos de la Fundación Valle del Lili, dice que esa es una de las razones sobre cómo se infectan los caleños.
“Cuando la mujer la contrae durante el embarazo el riesgo de transmitirlo al feto es alto y, dependiendo del momento serán mayores las secuelas para el bebé”, explicó Orrego.
Los bebés infectados pueden no desarrollar la enfermedad, pero otros sí sufren lesiones graves en el cerebro, daños en la retina o ceguera. En algunos, las manifestaciones se dan en la edad escolar y en otros, siendo adultos.
De ahí que los expertos convocaron a la comunidad médica para hacer pruebas de sangre y determinar la enfermedad. “Ya hay EPS que han considerado que se deben hacer”, dijo Alejandro Agudelo, ginecobstetra de Univalle.
Alejandro Varela, secretario de Salud de Cali, dijo que se establecerá un programa de vigilancia epidemiológica para la detección temprana de este parásito
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