El proceso de desaceleración económica experimentado desde el 2008 no sólo generó un deterioro de la calidad de la cartera del sistema financiero, sino también desestimuló la demanda de crédito por parte de los agentes: la pérdida de actividad en los principales sectores económicos se constituyó en un cÃrculo vicioso que genera cada vez más desempleo y cada vez menos demanda interna.
En este sentido, la percepción de una caÃda en el ingreso permanente de los hogares ha convergido en un aumento en la propensión marginal a ahorrar y una reducción de la demanda de crédito. Pese a esto, y en lÃnea con el avance registrado en la calidad de la cartera del sistema financiero y tras haberse desacelerado de manera importante durante los primeros meses del 2009, los desembolsos mensuales de crédito han empezado a presentar un incremento.
De acuerdo con cifras del Banco de la República al 8 de mayo, los desembolsos mensuales de crédito presentaron un ascenso anual de 37 por ciento, lo cual representa un avance importante en términos de colocación si se compara con el 11,73 por ciento al que crecieron en el mismo periodo del 2008 y el 5,9 por ciento al que han aumentado en promedio en lo corrido de este año.
Sin embargo, al desagregar los desembolsos por tipos de crédito se puede observar que el incremento en las colocaciones no está asociado a un aumento en el apetito del público por crédito de consumo, ya que mientras éstos caen a una tasa anual de 19,5 por ciento, los créditos ordinarios, preferenciales y de tesorerÃa crecen 30,3, 92,4 y 12,9 por ciento, respectivamente. Si bien, la recuperación de los desembolsos de créditos de tesorerÃa y el comportamiento de los ordinarios y preferenciales generan expectativas en torno a la recuperación de la actividad económica, esta aun puede tardar varios meses y, mientras tanto, el comportamiento de la cartera de consumo permite pensar que la demanda interna de los hogares continuará desacelerándose.
De hecho, al analizar el comportamiento del stock de la cartera aún se puede observar una desaceleración importante en su ritmo de crecimiento. Al 8 de mayo, el saldo de la deuda neta del sistema financiero presentaba un crecimiento anual de 13,2 por ciento, frente a 18,8 en el mismo periodo del 2008. Pese a la caÃda que ha tenido la cartera en moneda legal del sistema durante los últimos meses, la caÃda en la de moneda extranjera del sistema ha generado las mayores presiones a la baja sobre el crecimiento de la cartera neta. Al 8 de mayo, la de moneda extranjera presentaba un declive anual de 16,1 por ciento, asociado a la desaceleración de los de-sembolsos de crédito externo. De acuerdo con cifras de la balanza cambiaria del Banco de la República, en este periodo los desembolsos mensuales de crédito ascendÃan a 45,9 millones de dólares, presentando asà una caÃda de 53,7 por ciento frente al monto desembolsado en el mismo periodo del 2008.
Según cifras del Banco de la República, actualmente la cartera del sistema es de 125.9 billones de pesos que unida a las titularizaciones de cartera hipotecaria podrÃa ascender a cerca de 130 billones de pesos, cifra levemente inferior a los 131 billones de pesos del cierre de diciembre del 2008, y superior en 16 billones de pesos a la registrada en el mismo lapso del 2008 .
Aunque el sistema financiero local continúa mostrando un comportamiento saludable, es importante resaltar que el proceso de de-saceleración económica no solo se ha visto reflejado en un menor crecimiento de la cartera, sino también en menores utilidades para el sistema por cuenta del incremento en los castigos de la misma. Si bien, al 31 de marzo la deuda vencida del sistema presentaba un menor ritmo de crecimiento y se ubicaba en 6 billones de pesos, las provisiones presentaban un leve avance y el ritmo de crecimiento de los castigos era tres veces superior al del mismo lapso del 2008. Por su parte, el margen neto del sistema financiero se ha reducido desde el año pasado: en marzo representaba el 6,8 por ciento de los ingresos, mientras en el mismo mes del 2008 era del 16,07 por ciento.
Ahora bien, el proceso de desaceleración económica también se ha visto reflejado en una baja en el ritmo de crecimiento de la cartera con calificación A y un incremento en el ritmo de crecimiento de las carteras con menor calificación, generando incertidumbre en torno a la evolución de las utilidades del sistema financiero durante los próximos meses. Pese a que se espera que durante los próximos meses se siga presentando una desaceleración en la cartera, y probablemente un incremento en la vencida, se estima que el nivel de solvencia de los establecimientos de crédito (14,6 por ciento a marzo) le da espacio suficiente para continuar castigando la cartera sin poner en riesgo la estabilidad del sistema
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