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FANALCA, UN SÍMBOLO DEL VALLE

Hace 37 años las familias Losada Salcedo y Herrera Barona, se unieron en Cali para montar una fábrica de carrocerías. Pero con el paso del tiempo crecieron tanto y se diversificaron de tal forma, que hoy están metidos en ensamble de motonetas y hasta en la fabricación de ropa deportiva.

Con dos máquinas para fabricar autopartes, un capital de 600.000 pesos y 100 empleados, el 31 de mayo de 1958 nació en Cali la Fábrica Nacional de Carrocerías (Fanalca).

Sus fundadores, Joaquín Losada Salcedo y Jorge Herrera Barona, tenían claro que querían competir con tal nivel de calidad, que en pocos años podrían darle imagen a Colombia en el exterior.

Hoy, cuando ya la empresa se llama Fábrica Nacional de Autopartes (con sede en Yumbo), uno de sus fundadores dice que el nombre le quedó pequeño .

Fanalca es una de las compañías con mayor dinamismo en los últimos años, según el estudio que hizo Confecámaras para EL TIEMPO. De unas ventas por 13.688 millones de pesos en 1990, la cifra fue creciendo hasta 73.245 millones de pesos el año pasado. El aumento anual, en promedio, fue de 41,9 por ciento.

Aunque se prevé que este año no podrá mantener ese ritmo, por lo menos esperan alcanzar unas ventas totales de 90.000 millones de pesos, que representarían un aumento cercano al 23 por ciento.

La expansión Según sus fundadores, el nombre no refleja la amplia gama de actividades que realiza la empresa: está enfocada a la industria, que desarrolló entre los años 60 y 70; el comercio, en los años 80 y los servicios en los 90.

La empresa importó inicialmente buses de la Superior Coach de los Estados Unidos y luego fabricó partes de carrocerías, hasta lograr una integración nacional en esa parte del vehículo del 90 por ciento.

Para Herrera Barona, el paso definitivo en el crecimiento de la sociedad fue el compromiso adquirido con la General Motors (Colmotores) para la producción de autopartes. Actualmente son proveedores para vehículos Chevrolet, Renault y Mazda. Producen piezas pesadas para vehículos de tipo comercial y partes livianas para automóviles y camperos y se especializan en piezas metálicas estampadas, desde la producción del troquel o molde.

Fanalca estuvo también comprometida en la manufactura de vagones de ferrocarril, al fabricar gran parte del material rodante con que cuenta el país.

Por la necesidad de integración con la fábrica de carrocerías, en 1972 empezó a producir tubería metálica con costura, apropiada además para la fabricación de muebles y bicicletas.

Este proceso se realiza también en Cali, para lo cual cuentan, entre otros, con un equipo italiano, el más moderno de Suramérica, que produce 160 metros de tubería por minuto.

Actualmente, en este sector, participan con el 30 por ciento del mercado nacional, y esperan morder otro pedazo con una próxima inversión en maquinaria.

Reinversión permanente Entre otros factores, el crecimiento acelerado de Fanalca se debe a una estrategia muy sencilla: reinversión de utilidades , dice Herrera Barona.

Se critica a las industrias vallecaucanas por ser cerradas y no tener participación en la bolsa, pero el problema de los accionistas es que anualmente se reparten los dividendos , agregó.

En Fanalca hemos trabajado principalmente con un mecanismo de reinversión de las utilidades y poco reparto, lo que nos ha permitido un gran avance .

En la unión de las dos familias se fundamenta el éxito de la sociedad, asegura Herrera Barona. A nosotros no nos importa en cuál sector de nuestras actividades se obtuvieron las ganancias, lo que interesa es que son de la sociedad .

Entre las proyecciones de Fanalca, está el continuar en la planta de Cali con el ensamble de motocicletas, que se realiza gracias a la licencia que obtuvieron de la Honda, y la fabricación de las compactadoras de basura, bajo licencia de la Peabody Galion, de Estados Unidos.

Producen además contenedores para el transporte de basuras, volquetes y biciclos.

Bien con la apertura La apertura económica, antes que afectarlos, permitió a la empresa la creación de una red de distribución exclusiva de automóviles Honda en 1991 y productos como generadores, motobombas y motores.

En 1992 la división de autopartes inauguró en Bogotá una planta de ensamble de chasises, con el soporte tecnológico de la General Motors.

La siguiente línea que se sumó a Fanalca fue la textil, que tiene a cargo el diseño, la producción y la venta de productos deportivos manufacturados, con licencia de Arena y Le Coq Sportif de Francia. Hace cinco años inició la confección de la ropa deportiva Adidas.

En el sector textil, la revaluación los afectó de tal forma, que el año pasado las exportaciones de ropa deportiva a Europa cayeron en 80 por ciento, aunque parte se compensó con mayores ventas en América Latina.

Fenalca y sus filiales, generan por lo menos 3.500 empleos directos: 1.200 en Ciudad Limpia en Bogotá, 400 en Superbús de Bogotá, 400 en Superbús de Medellín, 700 en Cali y 300 en Cartagena. La planta de Cali, tiene una extensión de 92.000 metros cuadrados y hasta el momento tiene edificados unos 30.000.

Este año invirtieron en la producción de compactadoras de basuras 7.000 millones de pesos adicionales, frente a una inversión inicial de 4.000 millones de pesos.

Ahora pretenden ampliar la cobertura en el área de privatización de servicios de recolección de basuras y se espera que Ciudad Limpia tome el mercado del Pacto Andino, el Caribe y Centroamérica hasta México. En Colombia, estudian la posibilidad de prestar el servicio a ciudades como Pasto, Popayán, Tunja, Duitama, Medellín y parte de Cali.

Pero su expansión va más allá. Fanalca ha invertido capital en financieras como Moneda y Crédito S.A., Aliadas S.A. y Leasing Aliadas S.A. Además, son accionistas de Occel celular.

De acuerdo con Herrera, lo esencial es dar a los productos una calidad comparable a la de equipos importados y mantener viva la filosofía de la calidad total.

Un taller de familia Manufacturas Metálicas fue el primer taller que tuvieron los Herrera Barona y los Losada Salcedo en Cali, en 1954, antes de la fundación de Fanalca, manejado directamente por Jorge Herrera Barona.

Ahora, después de cuatro generaciones, los hijos de estas dos familias se han encargado de aumentar la productividad y el prestigio de la empresa.

Hoy Alberto Losada Torres, hijo de Joaquín Losada, es el presidente de la empresa. Aunque se vinculó a los negocios de su familia en 1970, desde 1977 asumió la Presidencia de la Sociedad.

Losada Torres nació en Buenaventura en 1942 y estudió su bachillerato en Bogotá en el Nuevo Liceo. En la Universidad de Alabama (Estados Unidos) realizó una especialización en negocios internacionales, en 1969, y cinco años después se especializó en Alta Gerencia en la Universidad de Houston (Estados Unidos).

Perteneció a las junta directiva nacional de Fedemetal y a la junta de la Andi, seccional Valle. Actualmente, pertenece a las juntas directivas de las financieras Aloccidente, Ahorramás, Financiera Aliadas y del Banco Intercontinental-Interbanco.

Publicación
eltiempo.com
Sección
Otros
Fecha de publicación
5 de junio de 1995
Autor
JENNY ANDREA VELEZ

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