Intenso debate por ‘falsos positivos’

Intenso debate por ‘falsos positivos’

A las 10 en punto de la mañana de ayer, se inició en el Concejo de Soacha (Cundinamarca), una audiencia pública en la que, por primera vez, estuvieron cara a cara familiares de los 11 muchachos víctimas de los llamados ‘falsos positivos’ (ejecuciones extrajudiciales) del Ejército y representantes del alto mando militar.

22 de abril 2009 , 12:00 a.m.

Durante horas, madres de varios de los muchachos asesinados en Ocaña (Norte de Santander) –presentados como guerrilleros muertos en combate– les narraron sus dolorosas historias a parte de la cúpula militar, entre quienes se encontraban el comandante de las Fuerzas Militares, Freddy Padilla de León; y el comandante del Ejército, general Óscar González (ver ‘No hemos recibido...’) .

La jefe de la Unidad de Derechos Humanos de la Fiscalía, Sandra Castro, también denunció obstáculos dentro de la investigación, como la destrucción de documentos.

Los seis casos La reunión –convocada por la Comisión Segunda del Senado– subió de temperatura cuando tomó la vocería el senador Juan Manuel Galán.

El congresista aseguró que no es cierto que desde el 30 de octubre del 2008 –cuando estalló el escándalo y el Gobierno destituyó a 27 militares– cesaron las ejecuciones. Retomando un informe que el Centro de Investigación y Educación Popular (Cinep) divulgó el viernes a la prensa, Galán aseguró que hay seis nuevos casos posteriores a esa fecha.

Los nuevos ‘falsos positivos’, según el Cinep, se registraron entre el 8 de octubre y el 26 de diciembre del 2008 e involucran a las brigadas VI y XVI del Ejército y a tropas del Batallón de Infantería.

‘Quieren inflar las cifras’ La respuesta al Cinep y a Galán vino del ministro de Defensa, Juan Manuel Santos.

En un acto con oficiales y suboficiales del Ejército, Santos dijo que las autoridades eran las primeras en reconocer los casos de ejecuciones extrajudiciales y que reiteraba que desde el 30 de octubre último no hay nuevas denuncias.

“Hay un interés perverso de inflar las cifras”, aseguró y destacó las 914 investigaciones activas en la Unidad de Derechos Humanos de la Fiscalía y las 382 que cursan en la Dirección de Fiscalías.

“No estamos diciendo que lo que pasó no sea muy grave y que no deba tener un castigo ejemplar –dijo Santos–, pero no pueden desconocerse los esfuerzos realizados por corregir esas situaciones”.

Y añadió que lamentaba que el tema estuviera siento utilizado políticamente.

Según información en poder del Ministerio de Defensa, cinco de los casos registrados por el Cinep se habrían registrado antes del 30 octubre. Además, la Fiscalía desechó el sexto caso dentro de la investigación.

En cuanto a la reacción de países de la Unión Europea en torno al caso, Santos confirmó que sí ha sido tema de discusión con el Reino Unido, uno de los socios más importantes de Colombia en materia de seguridad.

Pero afirmó que no hubo recorte en los programas de asistencia sino un redireccionamiento de recursos.

En medio de la polémica por las cifras, ayer partió a Meta y Guaviare una comisión de civiles para recoger evidencia de otros dos casos de presuntas ejecuciones extrajudiciales: la de María Concepción Rico, el 9 de enero de este año, y la de Luis Arbey Díaz Rubiano, el 14 de marzo. La misión está integrada entre otros, por los observadores internacionales Rafael Abelardo Palacios, director de la Agencia Asturiana de Cooperación al Desarrollo y por el padre Javier Giraldo.

‘No hemos recibido ninguna ayuda’ Ana Páez, madre del joven Eduardo Garzón Páez, quien desapareció de Soacha y fue encontrado muerto en Cimitarra (Santander), dijo que hasta ahora su familia no ha recibido ninguna atención psicológica o monetaria por parte del Gobierno Nacional.

“Tengo otro hijo de 15 años, pero está lleno de odio en su corazón y no sé que pueda llegar a hacer. Quiero ayuda para él”, dijo la mujer, quien aseguró que tampoco la han llamado o se han comunicado con ella para contarle cómo han avanzado las investigaciones sobre la muerte de su hijo de 32 años.

“Él dejó tres hijos de 1, 3 y 9 años, pero era una persona buena. Trabajaba con la Policía de Tránsito”