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MI PERSONAJE INOLVIDABLE

Al leer usted la revista Selecciones se puede encontrar en casi todas sus ediciones un artículo que se titula Mi personaje inolvidable . Se trata de la referencia que alguien hace por una u otra situación de un personaje que le haya impresionado en el curso de su vida. Puede ser por un consejo oportuno, por su vida ejemplar, por su manera de ser, vivir o ver las cosas, o porque en un momento de su vida hizo algo que le quedó grabado en su alma para llevarlo como un recuerdo grato. Así he podido leer cosas muy hermosas y ver la gran variedad de personalidades y situaciones como para que impresione a otro.

A un hombre humilde y sencillo, lo impresiona un erudito y un profesor de filosofía, a un médico otro médico, a un pecador y malhechor un sacerdote, a un millonario y viajero de todo el mundo, un campesino, un lustrabotas o hasta mendigo.

A mí también me ha inquietado mucho eso de Mi personaje inolvidable . No puedo negar que he conocido seres definitivamente admirables, profesores, amigos, colegas, sacerdotes, mujeres, artistas, poetas, escritores, etc.

Pues bien, mi personaje inolvidable no es un sabio ni un millonario. No es un gobernante, ni un poeta, ni un escritor. No es un letrado. Más aun, no podrá leer esta crónica por la sencilla razón de que este personaje a quien me refiero no sabe leer ni escribir. Pero es inteligente. Tanto pero tanto que ha tenido la sabiduría de quedarse con las cosas más sencillas con que un ser puede contar como para ser feliz. Sus gustos pocos, poquísimos. Fumar, oír radio, jugar dominó y billar. Viste sencillamente. Y en sus bolsillos unos cuantos pesos para sus pequeños vicios. Si tiene ese dinero... pues bien. Si no lo tiene, no se angustia. No sabe en qué año estamos, pues creo que no le interesa. No sabe quién es el Presidente, ni el Gobernador, ni el Alcalde, porque para él los seres que llegan a mi casa son todos iguales y les saluda en la misma forma. Las grandes alegrías y los dolores los recibe con la misma serenidad que nunca la ha perdido. Todo lo ve, pero todo lo calla. Nunca da opiniones. Solo distingue a mis mejores amigos. Los demás dice que me buscó un señor bajito o gordo o alto o uno que vino en un carro azul, o rojo etcétera.

Ese personaje se llama Nacianseno. Cariñosamente lo llamamos Seno . Recién casado mi padre llegó a mi casa un negrito que venía del Chocó. Tendría cinco años. Su padre se lo dejó al mío para que le ayudara en los quehaceres de la casa y del almacén. Para que hiciera los mandados.

Nacimos los cinco hijos y Seno ya más grandecito nos cargaba, nos limpiaba, nos sacaba al sol y nos arrullaba. Así Seno llegó a formar parte de nuestra familia. Una de las separaciones que tuvimos con él fue cuando se lo llevaron para el Ejército. Todos los días lo extrañábamos y los domingos íbamos hasta Cali a visitarlo. Después regresó y continuó con nosotros. Tampoco puedo negar que fueron muchas las rabias que Seno le hizo pasar a mi mamá como cuando una vez me sacó a pasear y eran casi la una y al ver que no llegábamos salieron a buscarnos y nos encontraron: a Seno jugando dominó en el café Alcázar y yo, el niño, a un lado sentado comiéndome un bombón.

Una vez Seno se enamoró y se fue por varios años. Una noche cuando hacía internado en Buga, pasó por la sección de los hombres a la consabida ronda nocturna, cuando noté que al pasar frente a la cama de un paciente este se había tapado la cara con la cobija. Regresé intrigado y lo destapé. Oh sorpresa! Era Seno. Y usted qué hace aquí? . Hace días que estoy enfermo Hernancito . La enfermera que me acompañaba se extrañó del trato tan cariñoso que me daba el paciente. Inmediatamente saqué su ropa, lo vestí y en un taxi lo traje a Tuluá. Al llegar les grité a mis hermanos: Miren la sorpresa que les traigo! Lo abrazaban, lo cargaban y desde entonces no se fue más.

Mantiene descalzo y sin camisa. Oye radio todo el día. Una vez que me levanté muy enguayabado a eso de las cinco de la tarde y al ver que estaba oyendo el partido del Cali con el radio pegado al oído le pregunté: Seno cómo va el partido? : Dándole una bocanada a un cigarrillo me contestó: Qué voy a saber ... Al coger los periódicos o las revistas se orienta por la posición de las fotografías. Y una vez que le grité que si ya había llegado EL TIEMPO me contestó y me dijo que sí y me llevó El Occidente. Ve tv pero solo el Chinche. La carabina de Ambrosio y El Chavo. Oye a Montecristo todos los días. Una vez que vino a mi casa una amiga que se las da de intelectual y al contarle la historia del Seno me dijo que era un pecado mío no haberle enseñado a leer. Lo veo le contesté tan feliz en su sana ignorancia que ese pecado lo cometo con gusto. En el saber no está la felicidad.

Y si les contara que es heredero único de una gran finca en El Darién y que al decirle una vez que por qué no iba a reclamarla me contestó: Y yo para qué eso?

Publicación
eltiempo.com
Sección
Opinión
Fecha de publicación
3 de junio de 1995
Autor
HERNAN MORENO ORTIZ

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