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NACER, VIVIR Y MORIR A PUNTA DE CUENTOS

El trabajo de Lolia Pomare Myles es ampliamente conocido en el archipiélago de San Andrés y Providencia: todos los sábados a través de la emisora local La Voz de las Islas, esta maestra se dirige a sus paisanos en inglés criollo con mensajes cotidianos de solidaridad, amor, música, recetas culinarias, ecología y últimamente, consejos para una vida sexual sana que dirige a los jóvenes isleños. Como un reconocimiento a su trabajo de 15 años en torno de la narrativa oral de San Andrés y Providencia, Colcultura le otorgó un Premio al rescate de la tradición oral negra y raizal , que fue entregado el martes pasado por el presidente Gaviria. Es la primera vez que una distinción como esta es entregada a un sanandresano.

Lolia tiene presencia en todo San Andrés. No hay fiesta popular, sea el 20 de julio en North End, el 7 de agosto en San Luis, su barrio, o el Green Moon Festival, en que su voz no resuene a través de los micrófonos. Entonces se oye su tono fuerte, y más de uno se detiene a oírla mientras echa cuentos típicos, adivinanzas o comentarios de actualidad, al estilo de los tradicionales narradores del Caribe.

El calypso, el mentó y otros ritmos antillanos comenzaron como fuentes de divulgación de los hechos sociales más relevantes. Esto, a falta de un periódico o un noticero radial.

Lolia Pomare Myles tiene sus antecesores en esta práctica en las humoristas narradoras tradicionales que se burlaban de ciertas costumbres propias y ajenas. Sus voces llegaron a San Andrés procedentes de Panamá, Jamaica y Trinidad Tobago.

La más conocida de ellas fue Anty Rouchie, una jamaiquina que hizo reír a varias generaciones de isleños. Sin duda, influyó determinantemente en la formación de Lolia Pomare.

Sin embargo, en Nacimiento, vida y muerte de un sanandresano, la obra de Pomare, hay un estilo propio. Su investigación está cargada de nostalgia. Aquí se narran las costumbres de una cultura en vías de extinción; una cultura avasallada por la transformación social de su hábitat, que necesita adaptarse a la nueva realidad del archipiélago, pero sin perder sus raíces.

Y ahí se concentra el esfuerzo de Lolia: en la lucha necesaria para evitar la muerte no metafórica sino real del isleño y su forma de ser. Una lucha que, según ella, debe comenzar por el mismo nativo, que en un gran porcentaje no se acepta a sí mismo tal como es.

A nosotros dice Lolia Pomare nos metieron en la cabeza que éramos menos en todo: culturalmente, estéticamente, socialmente. Esto está cambiando ahora y nuestro inglés, por ejemplo, ya es considerado idioma oficial; sin embargo, falta mucho y el esfuerzo debe ser nuestro .

Esta maestra considera vital el proyecto del pastor isleño George May para la creación de la primera universidad de San Andrés. Necesitamos educarnos, prepararnos para que el futuro social y económico del archipiélago nos encuentre al timón de la nave , afirma la narradora.

Mientras tanto, su sueño inmediato es ver editado el trabajo de cincuenta cuartillas, cuatro horas de grabación sonora y media hora de imágenes visuales que describen la rica cultura de los isleños. Una envidiable cultura con sabor a coco, pescado, caracol, ñame, batata, yuca, plátano y pigtiel. Y aunque la obra no apareció publicada entre la colección de Premios Nacionales de Cultura porque Marcia Dittman, recopiladora del estudio, no es colombiana como se exigía en los requisitos del concurso, el libro de Lolia Pomare será el primero de una colección de autores sanandresanos que Colcultura planea editar.

El cuento del premio Una vez que se conoció la noticia del premio de Colcultura, Lolia Pomares Myles fue, por así decirlo, víctima de su propio invento. Un locutor de radio, medio inoportuno, le preguntó al aire qué iba a hacer con los millones que había ganado en el concurso. Inmediatamente, a Lolia se le congeló la sangre, su piel morena se tornó pálida y sus piernas se aflojaron: sabía que a partir de ese instante media isla le caería encima.

Y así fue: viejas culebras llegaron a cobrarle, otras a pedirle prestado y la mayoría comenzó a diseñarle su futuro con base en proyecciones del inconsciente colectivo . Así nació otra de las historias que narra Lolia por la radio; esta vez, referida a ella misma, la historia describe lo que hará con los millones que se ganó por echarle el cuento a Colcultura...

Publicación
eltiempo.com
Sección
Entretenimiento
Fecha de publicación
5 de febrero de 1994
Autor
EDUARDO LUNAZZI

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