Urbanistas franceses y españoles, entre otros, han llegado a Bogotá a hacer especializaciones y se han sorprendido, gratamente, con el desarrollo de la ciudad.
La razón –según Alberto Miani, decano de la Facultad de Arquitectura y Diseño de la Universida de los Andes– es que “consideran que tenemos un proyecto interesante de espacio público, transporte, bibliotecas, parques y colegios distritales”.
Así lo expresaron algunos de ellos durante el foro de la Universidad, ‘¡La calle es nuestra,…de todos!’, donde los asistentes también destacaron obras como TransMilenio y las ciclorrutas.
“Bogotá es ejemplo de innovación en materia de movilidad en América Latina y en el mundo”, asegura el arquitecto argentino Andrés Borthagaray, quien recuerda el triunfo de la ciudad en la Bienal de Venecia.
Destaca la continuidad de las políticas de los ex alcaldes Enrique Peñalosa y Antanas Mockus, opinión a la que se suma el arquitecto del Departamento de Arquitectura y Territorio del Gobierno Francés, Stephane Bosc.
Coinciden en las bondades de TransMilenio, especialmente de los paraderos, de los espacios para los discapacitados y de la calidad –según ellos– de los baños públicos del sistema.
Para Bosc, las ciclorrutas, las áreas destinadas a los peatones y las bibliotecas públicas se llevan los honores.
“La calidad de las conexiones entre los espacios públicos tiene mejores especificaciones que en muchas ciudades europeas”, asegura el arquitecto, quien considera los humedales, las quebradas, los parques y las zonas verdes como espacios para replicar, incluso, en Francia donde –dice– “no se ven”.
Borthagaray reconoce que no todo es ideal, pero destaca la actitud para encarar los defectos, a tal magnitud que lo que se transmite es optimismo.
En qué se raja la ciudad Luego de los elogios, los especialistas hacen comentarios para la reflexión. El concepto de TransMilenio es un éxito, pero consideran que debe complementarse con otros sistemas y anticiparse a las demandas de movilidad que tiene una ciudad tan grande como Bogotá.
“La solución del Metro puede ser interesante, pero demandaría un presupuesto altísimo que no dejaría hacer más”, anota Bosc. Por eso sugiere revisar propuestas como la de Medellín, donde con imaginación e inventiva se han buscado otros sistemas alternos.
El arquitecto francés cree que medidas como el Pico y Placa, que tendrían que ser transitorias, no deberían existir si se hubieran previsto acciones para la movilidad.
Pero el urbanismo también cuenta y por eso considera de vital importancia construir proyectos cerca de los portales de TransMilenio. “Así se crearían polos de desarrollo fuertes, más fáciles de abordar que una expansión hacia municipios aledaños como Chía o Cajicá donde la inversión en movilidad no solo es costosa, sino difícil”.
Mal en patrimonio Las reflexiones durante el foro no dejaron bien librado al centro histórico. Según Bosc, el descuido en el aspecto de La Candelaria es evidente y requiere –además– una reorganización de actividades económicas que incluyan restaurantes, bares, oficinas y vivienda.
Esto, precisamente, es lo que se busca con proyectos como el edificio Continental y la Torre Bicentenario, que apuntan a la renovación urbana que, de hecho, es pilar del Plan Centro, lo que en teoría permitiría afirmar que Bogotá está en la ruta correcta.
Los expertos además recalcan el control que se debe tener con la urbanización limitando de manera especial la piratería donde el sector público y los compradores incautos al final son los que tiene que hacer mayores inversiones en infraestructura de servicios.
UNIÓN DE SECTORES PÚBLICO Y PRIVADO.
Una alianza entre los sectores público y privado en materia de planeación urbana sería parte de la solución de los inconvenientes en la ciudad.
De hecho, es una petición que gremios y organizaciones del sector han hecho en diversos escenarios. El arquitecto Stephane Bosc pone el ejemplo de Francia, donde un operador privado se encarga de la infraestructura y de las redes de servicios controlados por el sector público, lo que –asegura– se convierte en un buen negocio para el primero por el precio de venta.
Finalmente, es clara la posición de los analistas internacionales frente al tema de no tolerar el clientelismo y la corrupción, común en lo público
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