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CRISIS Y LITERATURA

Y, por qué no escribes sobre la crisis actual? Me pregunta en la calle uno de mis lectores. La respuesta fácil es que aparezco en la página cultural, lo segundo es que hay comentaristas especializados sobre el acontecer nacional. Aunque los escritores de ficción también incursionan, digo mal, muchas veces salen del periodismo, hay sus distancias con el tratamiento de la noticia.

Los puntos estelares de la historia de la humanidad no tuvieron en su momento su correspondencia en la poesía ni en la novela. El descubrimiento de América no desató la correspondiente obra maestra. La conquista, la búsqueda del Dorado , todas las victorias no ayudaron a los grandiosos hidalgos a imponerse frente a la realidad de la plusvalía, frente a la competencia comercial de la que no tenían la menor idea.

Por eso Cervantes se anticipó y creó la figura de un perdedor, alguien alejado de la realidad que lo rodeaba, Don Quijote. Y así ocurre con algunos grandes autores. Se anticipan, como Kafka, que en sus novelas de pesadilla anticipó el horror de los estados totalitarios. Pero los que se adelantan son los menos, la mayoría de los autores escriben sobre el acontecimiento muchos años después de transcurridos.

La gran novela sobre la invasión napoleónica la escribió Tolstoy en La guerra y la paz setenta años después que los rusos derrotaran a los franceses. Las grandes novelas sobre la matanza de las bananeras las escribieron Cepeda Samudio y García Márquez, me refiero a La Casa Grande y Cien años de soledad (esta en cierta forma es un universo mucho más amplio, por supuesto) casi medio siglo después de ese suceso. Los ejemplos podrían multiplicarse.

La violencia política de los cincuenta tuvo que esperar a Cóndores no entierran todos los días , de Gustavo Alvarez Gardeazábal. Todas las novelas anteriores sobre el tema lo único que hicieron fue dar un inventario de muertos. Lo que se pedía era tratar sobre la personalidad del genocida o del miedo de los vivos. Todas las novelas que cabalgaron sobre la noticia, pienso en La mala hierba sobre la bonanza marimbera o El pez frente al espejo que ficciona el asesinato de las Kaled, no tuvieron un gran éxito porque el lector comparaba lo leído con lo que daba la realidad y allí perdía la ficción.

Si comparamos El día del odio escrito por Osorio Lizarazo pocos días después del nueve de abril con el tratamiento que cincuenta años después se le ha dado en novelas recientes, pienso en La pájara pinta de Albalucía Angel notamos claramente cómo se debía esperar para que el hecho decantara literariamente. No hago una afirmación temeraria si digo que la mejor novela de la revolución mejicana se escribió décadas después, ahora mismo. Y tal vez -y me meto en otros terrenos- la misma noticia al ser analizada necesita su tiempo, por los menos eso fue lo que le oí en televisión a Almaguill Prieto. Que recuerde en este volcánico país siempre se ha estado al borde de la crisis o en ella. La ficción literaria se nutre de la realidad pero no la copia.

Publicación
eltiempo.com
Sección
Otros
Fecha de publicación
16 de marzo de 1996
Autor
Escritor

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