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GARAVITO: LA DORADA, OXFORD, LA CÁRCEL

Trotando por los senderos que contornean la zona verde de la Estación II de Policía donde está preso desde octubre, en los altos de Chapinero (Bogotá), Rodrigo Garavito, posgraduado en Oxford y en la Universidad de los Andes, representante a la Cámara desde 1986, y hoy detenido dentro del proceso que le cursa la Corte Suprema de Justicia, descarga las tensiones de su nueva vida.

Es uno de los parlamentarios investigados por el ingreso de dineros del narcotráfico a la campaña samperista. Garavito fue llamado a declarar inicialmente por la recepción de 3.000 camisetas; hoy lo acusan de enriquecimiento ilícito y falsedad en documento privado. La palabra Garavato apareció en los listados de Guillermo Pallomari, contador del cartel de Cali. Se estima que de comprobársele esos delitos le correspondería una pena de cinco a diez años de prisión.

Qué pasó con este político exitoso, próspero constructor de viviendas en Bogotá y Manizales, huésped habitual de las páginas sociales, y controvertido funcionario y parlamentario, para que hoy esté preso? Nacido en La Dorada en 1948, su historia política se remonta a comienzos de los 60, cuando, al lado de Nicolás Garavito, su padre, asistía a las convenciones liberales siendo apenas un niño. Nicolás Garavito arreglaba los motores de los planchones que se utilizaban en el transporte por el río Magdalena hasta mediados del siglo, mientras la madre cosía ajeno para ayudar a la casa . El padre hizo una pequeña fortuna como mecánico y gracias a ella acabó comprándose varios de los planchones que antaño reparaba.

Para la época en que Nicolás Garavito recibía en la puerta de su casa al presidente Alfonso López Michelsen con un vaso de whisky sin hielo, ya no era mecánico ni transportador, sino un prestamista boyante en La Dorada.

López, quien por entonces se había lanzado de lleno a la política con el Movimiento Revolucionario Liberal -MRL- tuvo gran acogida en La Dorada y cuando su facción se dividió en línea dura y línea blanda , los amigos de Nicolás Garavito continuaron en la blanda , al lado de López.

Uno de ellos era un joven aguadeño egresado de la Universidad Nacional que venía de hacer un posgrado en London School of Economics y acababa de abrir oficina de abogado en La Dorada: Víctor Renán Barco López.

Llaveros del Big Ben Estos dos vínculos y la influencia del padre determinaron la inclinación de Garavito por la política. Fue con una recomendación de López, dirigida a las señoritas Marroquín, que Garavito ingresó en Bogotá al Colegio Antonio Nariño, donde estudiaban Luis Carlos Galán y sus hermanos.

Garavito se aferró desde el comienzo a Víctor Renán Barco. Así fue concejal a los veinte años y, una vez se graduó en Derecho en la Universidad Libre, fue alcalde de La Dorada a los 24, por nombramiento que Barco movió ante el gobernador Oscar Salazar Chávez.

En hombros de Barco llegó a la Secretaría de Obras de Caldas (Humberto de la Calle era compañero suyo de gabinete) y, más adelante, a la Secretaría de Gobierno. Luego, en 1974, como López y como Barco, se fue a estudiar a la Gran Bretaña, recién casado con Rebeca Chapaval, una guapa joven de Cartago que apenas había terminado el bachillerato.

En Inglaterra permanecieron dos años. Garavito estudiaba inglés y asistía a un posgrado en desarrollo económico en Linacre College Oxford University, y ella, a un curso de desarrollo infantil.

Uno de sus compañeros de entonces recuerda que, ya en Oxford, Garavito sacaba sumas de sus votos cautivos, los contaba y hablaba entusiasmado de su sueño de llegar a ser congresista. Escribía como cincuenta cartas cada semana a aquellos que veía como futuros votantes y cuando viajaba a La Dorada les llevaba de regalo llaveros con el Big Ben en miniatura , dice.

En Londres conoció a Juan Manuel Santos, cuando este era delegado de la Federación de Cafeteros, cuya personalidad política, dice, siempre lo ha seducido . Años después fue quien sacó adelante la aspiración de Santos por la Designatura Presidencial.

De Inglaterra volvió a Manizales en 1976 y rápidamente Barco lo reinsertó a la burocracia en la Universidad de Caldas. La gobernadora conservadora Pilar Villegas de Hoyos, nombrada por el presidente López, lo designó rector. A través de ese puesto se hizo amigo del entonces ministro de Educación Hernando Durán Dussán, a quien más tarde le hizo campaña en la consulta liberal en que salió escogido César Gaviria.

Garavito se posesionó en medio de una huelga de estudiantes izquierdistas que estremeció la ciudad durante toda una semana. Tras sesenta días turbulentos en los que aguardó unos dineros que nunca llegaron y que veía como único argumento válido para resolver el conflicto, Garavito debió renunciar.

De ahí pasó a gerenciar por un par de años los bancos del Comercio y de Colombia en Manizales. Por entonces nació su hija.

Al asumir la Presidencia Julio César Turbay se hizo sentir la presión de los políticos caldenses (los liberales de siempre: Víctor Renán Barco, Luis Guillermo Giraldo, y los representantes Jaime Ramírez Rojas, Gonzalo Marín Correa y Nayib Hosame Talib), que le pedían cuota de poder nacional. Total: Turbay nombró a Garavito como gerente del Instituto de Crédito Territorial (ICT).

Con el nuevo puesto de carácter nacional Garavito pronto se estrenó en escándalos de amplia repercusión. A raíz de un viaje suyo en representación del país a un encuentro en México, Daniel Samper lo acusó desde EL TIEMPO de mentiroso porque en la memoria del simposio no aparecía registrada la aclamación que Garavito dijo haber recibido por su ponencia.

El ex presidente Carlos Lleras Restrepo, quien lo consideraba sin tapujos como un producto del clientelismo corruptor , le sacó a relucir en sus editoriales de Nueva Frontera que al llegar al ICT lo primero que preguntó fue cuantos puestos tenía a disposición: Resulta ineludible decir al señor Presidente que el nombramiento del actual gerente fue una equivocación. Al mandamás liberal de La Dorada (Barco) se le hubiera podido dar gusto en otro campo menos neurálgico .

Garavito prefiere recordar que las críticas de Lleras se debían a que lo consideraba no apto para el cargo, por ser un tipo de provincia sin mucho abolengo : Nunca me miró con buenos ojos porque no era llerista. Primero fui lopista y luego heredé el compromiso oficial del partido: apoyé un hombre de extraordinaria capacidad de lucha como es Turbay .

Aparte de los ataques de Samper y Lleras, hubo una investigación por estafa en torno a la compra de unas tierras en Manizales, que se decía eran erosionables, y otra por la compraventa de otras en Cali.

La primera investigación precluyó, Garavito renunció a la prescripción y, finalmente, según reposa en archivos del Tribunal Superior de Manizales, fue declarado inocente. En la investigación de Cali, él alegó que se trataba de un negocio iniciado por sus antecesores, pero fue obligado a pagar una multa de 20 días de su salario.

Pese a las arremetidas de Lleras, el gerente no cayó . Como tanto político chico que se enfrenta con uno de los grandes gana, Garavito se creció.

Tras once meses en el ICT, en 1979, Garavito fundó con su esposa, al salir, una compañía constructora que luego transformaron en grupo empresarial. En el 82, Garavito y su esposa comenzaron construyendo 32 apartamentos; en el 83 hicieron 98; en el 84 pasaron a 303 y en el 85 iban en 510. Entre el 86 y el 90 edificaron 310, y entre 1990 y 1993, 512.

Sólo entre 1993 y 1994 levantaron 316 unidades. A la fecha, van en 3.200 apartamentos para estratos en su mayoría populares.

Sobre el origen de su capital, Garavito considera elocuente el haberlo amasado con base en préstamos de nueve entidades financieras. Pero, de dónde sacó su capital cuando inició su empresa?: Dos millones de pesos que nos prestó mi mamá, millón y medio que nos prestó una tía de Rebeca, y otros dos que teníamos ahorrados .

El gusanito de la política Para entonces, Rebeca había entrado a estudiar derecho en la Universidad Javeriana. En eso estaban, en 1984, cuando a Garavito lo volvió a picar el gusanito de la política.

El contacto con los tejemanejes de la administración pública, con los procedimientos del sistema bancario y crediticio y con el mundo de la construcción, le dieron a Garavito la fórmula ganadora. Sólo faltaba enraizar su vocación política, elemento que completó el diseño de hombre que había ideado desde los tiempos de Oxford: el provinciano que triunfa.

A la sombra de Barco fue diputado a la Asamblea de Caldas y en 1986, con la misma fórmula, obtuvo una curul en la Cámara de Representantes de la que es titular hasta hoy.

El jefe político indiscutible de Garavito es Barco, un viejo zorro del Congreso que arraigó en La Dorada regalándoles a los pobres casas construidas con la plata de los antiguos auxilios parlamentarios. Por eso allí dicen que los de Barco son los únicos votos con domicilio conocido.

Pero, así como el fuerte de Garavito ha sido la disciplina de partido, también lo es proverbial la pertinacia con que ha buscado hacer real la elevada imagen que tiene de sí mismo.

En sus inicios ganó terreno primero en La Dorada, luego regionalmente y por último en el ámbito nacional, y en la medida que le han permitido el acceso, Garavito no ha ahorrado esfuerzo por ubicarse en las fuentes del poder, y verse en medio de las personalidades y acontecimientos de la vida política nacional. Por eso, su alianza con Barco, quien desde La Dorada le podía abrir las puertas de ese mundo, se mantiene sólida después de un tercio de siglo.

Garavito no tiene movimiento político propio porque no ha tenido vocación de jefe. Por eso, hay quienes lo identifican como mandadero de Barco.

La relación de los dos no es el fluido intercambio que alguien pudiera imaginar entre dos políticos de una misma corriente, sino un dinámico contrapunteo de pullas. Barco rehusó contribuir a este perfil de su socio político: El es muy quisquilloso con esas cosas .

En el Congreso, Garavito se inclinó por los temas tributarios y ha hecho carrera de componedor de consensos, que solía traducir en votaciones favorables a proyectos de origen gubernamental.

Dice un amigo suyo que las reuniones parlamentarias en el apartamento de 350 metros cuadrados, que Garavito posee en un edificio situado en el parque del Chicó (norte de Bogotá), llegaron a ser tan decisivas como las que suelen hacer los Presidentes en el Palacio de Nariño con igual fin.

En esas jornadas suavizaban forcejeos, distribuían cuotas y concertaban votaciones en torno a las reformas tributarias y las medidas fiscales de los años 89, 92 y 93, que fueron aprobadas en buena parte por obra de Barco y Garavito.

El llegar a Bogotá como congresista le facilitó el paso definitivo: conectarse con el jet set. Ex presidentes, parlamentarios, empresarios y artistas de moda eran recibidos en su apartamento y atendidos por la esposa, de quien se dice que gerencia la constructora, hace los ponqués, hace adornos, es la mujer perfecta .

Gracias a su inclinación a hacer amigos, en 1983 Garavito consiguió, a través de Ivonne Nicholls, contactar a Felipe López y que le invitara a hacerse socio de Semana y Programar. Más tarde, por Felipe López se volvió a encontrar con Juan Manuel Santos. Hasta su detención, Garavito ha sido en el Congreso uno de los apoyos más firmes de la aspiración presidencial de Santos. Hoy las relaciones se han enfriado debido al distanciamiento de Santos frente los vinculados al proceso 8.000.

Por ese camino llegó a asociarse con el empresario Luis Carlos Sarmiento Angulo en la compra de unos terrenos en Manizales, cuya parte Garavito acaba de venderle a Sarmiento para acopiar dineros para su defensa.

Es verdad que se van a separar? Qué cambió entonces desde el momento en que Garavito comienza su carrera de enriquecimiento, se promueve socialmente, se mantiene por una década en el Congreso y por último va a dar a la cárcel? Un hecho desencadenó la duda sobre las amistades de Garavito: haber ocupado la presidencia de la Comisión de Vigilancia de los Organismos de Control en un momento en que ésta, durante la administración Gaviria, en 1993, ensayó una aproximación con los abogados del cartel de Cali con miras a un futuro sometimiento a la justicia. Al caer un decreto que facilitaba la entrega de los narcos, el experimento quedó sin piso.

Garavito admite que en tres ocasiones recibió, en su oficina de la Comisión, llamadas de Miguel Rodríguez para tratar el tema, durante la primera etapa del acercamiento, pero no pasó de ahí.

Sostiene que no los conoce y que los cheques a su nombre son tan legales como las instituciones que abrieron las cuentas a las que pertenecen esas chequeras, y percibieron así esos dineros por los que los señalan a él y otros parlamentarios.

No he cometido nada inmoral ni distinto de lo que han hecho el sector financiero y por lo menos 30 mil colombianos. Lo que el Estado permite no puede ser inmoral. El pecado no comenzó con nosotros , dice. Basa su defensa en la pregunta: Dónde estaban los organismos de control del sistema financiero mientras esto ocurría? Garavito se arma de optimismo frente al proceso que está en manos de la Corte Suprema, pero la vida parece estarle cobrando las mieles del poder de que gozó. En mayo próximo se cumple el primer aniversario de haberse separado de Rebeca, su esposa por 21 años. Con ella tuvo dos hijos, uno de 13 y una de 18.

Las secciones de chismes de los medios dijeron que la esposa lo había abandonado en octubre de 1995, luego de su detención. La verdad es que Garavito salió despedido de su casa después de que su amante fue a la oficina de su esposa y la interrogó: Es verdad que se van a separar? Cuando le preguntan si se quedó sin las dos, con la risita del que hizo una diablura que no puede remediar, responde: Digamos que me quedé solo .

Como si fuera poco, el domingo pasado la madre de Garavito -quien era hijo único- sucumbió a un cáncer. Hace unas semanas, por haber ido a visitarla a La Dorada con el visto bueno de la Corte, se regó la versión de que había hecho un baile con Joe Arroyo en su casa. Garavito asegura fue una serenata de 8 a 10 de la noche y a las 10 estaba entre las cobijas .

Si algo describe la parábola de ascenso y caída de Garavito es este recuento de la sucesión de sus autos: Primero tuve un Renault 4, que compré cuando llegamos de Inglaterra; al empezar la constructora acababa de vender un Renault 6. Después pasamos al 12, luego: un Honda; más adelante hubo para comprar dos. En el 83 pasé a un Mercedes Benz 200 (chiquito, pero Mercedes), y después un Jaguar. Antes de estar en la cárcel tenía un Mercedes 230, que me embargaron por cuenta del proceso. Ahora no tengo carro porque estoy quebrado .

Los abogados de Garavito y los más allegados creen que podrá explicar el origen de su dinero y comparten positivismo al respecto. Otros, incluso algunos amigos, lo ven en dificultades.

El insiste en señalar la responsabilidad en el proceso de lavado de dinero del sistema financiero e incluso la del Gobierno, por no vigilar a los bancos. Dice que ya el Vicefiscal denunció el hecho. Y tiene incluso un video de la emisión de un noticiero, en que el Fiscal pide perdón antes de reprocharles a los banqueros la no aplicación de los controles establecidos para atajar el lavado de dinero, en un seminario sobre el tema en Cartagena.

En esta línea, ha pedido que sean llamados a declarar los directivos de entidades financieras, notarios, presidentes de Cámaras de Comercio, directores de impuestos, para que digan por qué esas empresas debían ser tenidas como ilegales, cuando ellos avalaron lo contrario.

Lo que se defina para Garavito, el primer vinculado, seguramente marcará la pauta para el tratamiento de los casos de Santofimio, María Izquierdo y los demás congresistas involucrados.

Por ahora, ve las noticias, hace gimnasia, recibe clases de sistemas, idiomas, historia y apreciación musical, y escribe cartas.

En las mañanas, desde el frío paraje de la Estación II, el hombre al que sólo le faltaba conocer del mundo la parte meridional de Africa, el posgraduado en Oxford y en la Universidad de los Andes, representante a la Cámara desde hace diez años, -hoy detenido dentro del proceso que le cursa la Corte Suprema de Justicia-, trota para eliminar toxinas, mira hacia la ruidosa Bogotá y espera: Lo que más me hace falta? Salir, ir al Congreso, a La Dorada, hacer cosas, viajar!

Publicación
eltiempo.com
Sección
Política
Fecha de publicación
31 de marzo de 1996
Autor
FRANCISCO CELIS ALBANRedactor de EL TIEMPO

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