Los establecimientos de rumba que se amparan en la figura de clubes sociales para violar los horarios de funcionamiento permitidos y los requisitos ambientales y sanitarios tendrán que cumplir, de ahora en adelante, con las normas vigentes para que sus negocios no sean sellados.
Un decreto, anunciado ayer por el alcalde Samuel Moreno, obligará a estos locales –como ocurre con todos los bares y tabernas– a cerrar sus puertas al público a la 3 a.m. para evitar que funcionen, después de esa hora, como amanecederos ilegales.
Y para que no dilaten los sellamientos de la Policía y de las alcaldías locales con el uso de recursos legales, el decreto establecerá que cuando apelen una sanción de este tipo, el cierre se mantendrá mientras se resuelve el recurso.
Hoy, las discotecas, tabernas, clubes y establecimientos comerciales no son sellados inmediatamente porque con el recurso de apelación se suspende la decisión; es decir, pierde vigencia la orden de cierre y el establecimiento puede abrir nuevamente.
Por otro lado, los ciudadanos que tengan comportamientos reprochables en el espacio público pueden ser sancionados con comparendos pedagógicos.
“Los reincidentes entrarán a un registro de contraventores, que permitirá tener un control de las personas que continúen con esta práctica”, señaló Moreno. Ese registro ya está ordenado por el Código de Policía, pero hasta ahora comenzará a operar.
Consumir licor en el espacio público, orinar en las vías, no cumplir horarios para sacar basura o dejar abandonados excrementos de mascotas serán algunas de las conductas que se sancionarán y motivarán la inclusión de las personas en el nuevo registro
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