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OEA: el fin de la era Insulza
Al fin, José Miguel Insulza, secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), reconoció de manera pública su interés en la presidencia de Chile. Era un secreto a voces. Su renuncia se podrÃa dar en enero, cuando la Concertación para la Democracia, la coalición oficialista, defina las condiciones para las elecciones primarias, que tendrán lugar el 26 de abril.
“Una persona no puede hacer una campaña presidencial y al mismo tiempo ser secretario de un organismo internacional”, afirmó. Tiene toda la razón. El problema es que Insulza ha venido utilizando la OEA como trampolÃn a la presidencia desde su llegada a ella en mayo del 2005. ¿O su participación en polÃtica proselitista en Chile no es incompatible con la dignidad de su posición? La concentración de Insulza en el proceso polÃtico chileno explica por qué la OEA padece hoy de falta de liderazgo, ausencia de visión para la región, presencia de funcionarios dedicados a fomentar la imagen del secretario general como candidato más que como funcionario internacional y una estrategia de toma de decisiones polÃticas dirigida a no alterar las aguas. Todo ello ha tenido un alto costo para una organización que César Gaviria habÃa dejado con un mejorado nivel de credibilidad, visibilidad e incidencia.
Prueba de la irrelevancia cada vez mayor de la organización regional constituyó la Cumbre del Grupo de RÃo de marzo pasado en República Dominicana. Fue allÃ, y no en el Consejo Permanente de la OEA, donde se trataron con algo de franqueza el ataque a territorio ecuatoriano y los hechos que llevaron a él. Llama la atención la falta de iniciativa de Insulza en una crisis diplomática de envergadura, cuyas causas se mantienen vigentes hoy. Al fin y al cabo, parece olvidarse Insulza de que Ecuador y Colombia todavÃa necesitan un facilitador.
La SecretarÃa General de la OEA ha evitado abordar la razón fundamental que llevó a una violación tan flagrante de la soberanÃa de un paÃs vecino: el respaldo polÃtico –y quién sabe qué más– que algunos paÃses de la región prestan a las Farc. Tratar este tema con seriedad constituye un imperativo para la prevención de futuros conflictos. Pero Insulza rechazó efectuar el análisis forense del computador de ‘Raúl ReyesÂ’ solicitado por Colombia, asà como ha hecho lo posible para mantenerse al margen de los actuales desencuentros.
En una entrevista con El PaÃs de España, Insulza afirmó que la mediación es importante, pero “es difÃcil cuando las peleas son más bien personales; no me imagino como secretario general de la OEA yendo a ver a un presidente para pedirle: ‘Por favor, no le diga esas cosas al otro señor presidenteÂ’.” Cuesta entender a Insulza: entre Correa y Uribe, el problema es mucho más que personal. Cada vez que Correa califica al gobierno de Uribe como “paramilitar” y cada vez que Uribe sugiere que Correa no coopera en la lucha antiinsurgente se manifiestan dos modelos de gobierno en pugna. El Secretario General deberÃa emprender la tarea de hacerles entender que deben aprender a convivir en un mismo espacio geográfico porque fueron elegidos por las mayorÃas.
Insulza podrÃa sostener que él no puede ir más allá de lo que los Estados miembros de la Organización le permiten. Es verdad. Pero un Secretario General con visión y con arrojo tiene la capacidad de moldear la posición de los Estados y, en ocasiones, obligarlos a confrontar realidades.
Aún queda por ver si Insulza renunciará. El Secretario General estuvo en Chile. Manifestó allà que solo renunciarÃa si los dos partidos más progresistas de la coalición le ofrecen su apoyo. Seguramente, en actos que no le parecen incompatibles con la dignidad de secretario general, pasará el Año Nuevo dedicado a conseguirlo
- Publicación
- eltiempo.com
- Sección
- Editorial - opinión
- Fecha de publicación
- 2 de enero de 2009
- Autor
- LAURA GIL
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