PRESIDENTE SAMPER, EJE DE LA CORRUPCIÓN

PRESIDENTE SAMPER, EJE DE LA CORRUPCIÓN

La crisis política alrededor del presidente Ernesto Samper Pizano debe resolverse porque él es el eje de la corrupción, aún cuando haya otros mucho más comprometidos en el país, pero por ser la cabeza visible recae con mayor fuerza el problema, dijo el arzobispo de Barranquilla, Félix María Torres.

5 de junio de 1996, 05:00 am

El Arzobispo opinó que el Jefe del Estado ya está en campaña ante una eventual consulta popular de ser absuelto por la Cámara de Representantes y ello lo ha llevado a estar repartiendo prebendas para obtener beneficios más adelante.

Si hay absolución, el Presidente queda marcado de todas maneras, porque todo el mundo acepta que si entró ese dinero y la realidad ya nadie le cree que fue a sus espaldas. Para este caso él es el eje visible de la corrupción, aunque haya gente mucho más culpable que él , expresó Monseñor durante rueda de prensa concedida ayer por la mañana.

El representante de la Iglesia Católica indicó que se ha llegado a unos extremos realmente increíbles, porque en realidad el dinero abatalló y corrió por todas partes y tocó estamentos realmente impensables. Estamos frente a una situación grave, porque toca a la Presidencia, un estamento respetable y de mucha significación a la vida comunitaria .

Señaló que lo que se está viendo es que el proceso se ha ido alargando, donde hay más de 100 oradores, pero todos sabe cual es el fruto, el efecto, pues no tienen que esperar que haya sentencia, porque ya la conocen.

Anotó que lo importante no es la beligerancia, sino el deseo del acierto, porque a veces ésta opaca esa voluntad y abre el camino a la discusión. Lo importante es abrirle campo a una reflexión que haga posible buscar con honestidad la solución de las crisis .

Indicó que la Iglesia no ha sido muda en esta oportunidad, porque si ha hablado, incluso lo han hecho mucho acerca del problema, por eso cree que han estado beligerantes, pero no en un sentido violento ni de dañar personas. No atacamos personas, atacamos situaciones morales y buscamos soluciones, no tanto para caerle a una persona como enemiga, sino para buscar el bien de la comunidad , opinó Monseñor.