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CRECE MIGRACIÓN CAMPESINA HACIA CIUDADES INTERMEDIAS DEL VALLE TODOS QUIEREN ABANDONAR EL CAMPO

La violencia, la inseguridad y la ausencia del Estado han provocado alta y preocupante migración campesina hacia las zonas urbanas en el Valle del cauca. Ciudades como Buga, Tuluá, Andalucía, Pradera, Florida, Palmira, Candelaria y Jamundí, lo mismo que la zona industrial de Yumbo, afrontan un alto índice de crecimiento poblacional y urbano.

Estas áreas, equivalentes al 15.2 por ciento de la superficie del departamento, tienen una densidad de 703 habitantes por kilómetro cuadrado. De continuar la tendencia, hacia el año 2000 se concentrarán en esta zona 2.489.209 personas, es decir el 68 por ciento de la población del departamento.

Estadísticas de la oficina de Planeación Departamental señalan que el fenómeno migratorio elevó la tasa de urbanización del departamento al 82 por ciento, frente al sesenta por ciento que es el promedio nacional.

Expertos de Planeación del Valle afirman que un hecho paradójico acompaña el fenómeno de migración campesina. Los municipios de Ansermanuevo, Cartago, El Cairo, Argelia, Bolívar, Sevilla, El Dovio, Ginebra, La Victoria, Roldanillo, Toro, Trujillo, Tulua, Ulloa, Versalles, Zarzal, La Cumbre, Río Frío y Ulloa, que presentan una alta migración hacia áreas urbanas, registran un notable desarrollo en la producción agropecuaria, especialmente en frutas, cítricos, tubérculos y hortalizas.

Sinembargo, Myrian López Gómez, directora de Planeación, explicó que en la zona noroccidental las familias campesinas, de origen antioqueño-caldense, se desplazan hacia departamentos vecinos como Risaralda y Caldas.

Cali y Buenaventura son en el Valle los centros urbanos que registran mayor recepción de familias. A ello hay que añadir los flujos migratorios provenientes de otros departamentos como Nariño, Cauca y en menor grado de la zona del litoral Pacífico. El Distrito de Aguablanca, en el oriente caleño, constituye un caso típico del fenómeno migratorio interdepartamental durante la década de los ochenta.

Según Rafael Quintero, secretario de Agricultura del Valle, el desorden que impera en la comercialización de la producción agrícola es alarmante. El campesino no ve rentable vender sus productos. Primero, porque la mayoría de las zonas productoras quedan lejos de los centros de consumo y tienen que vender sus cosechas a los intermediarios a precios irrisorios. Segundo, porque las vías de comunicación son pésimas, situación que empeora en invierno y, además, no cuentan con adecuados sistemas de transporte .

Para afrontar el problema de despoblamiento rural, Planeación propuso al gobierno seccional poner en marcha estrategias que promuevan el incremento de la producción agrícola y generen plazas de empleo.

Entre estas se incluye impulsar planes productivos en cada localidad, con incentivos como exención de impuestos de industria, comercio y predial, la creación de un fondo de garantías que respalde créditos de pequeños productores y la reestructuración de una red vial que comunique los principales mercados urbanos con centros de acopio, para eliminar la acción de los intermediarios.

Además, la Secretaría de Agricultura trabaja con la Fundación para el Desarrollo Social de Barragán (Fundebasa), de Tuluá, en planes de capacitación técnica para iniciar programas de cultivos diversificados en zonas de ladera, diferentes a café y cítricos. Estas zonas están en Palmira, Cerrito y Buga.

Igualmente se ha puesto en marcha un programa de huertos básicos de frutales, en la zona del norte vallecaucano, conformado por cinco de cada una de las 35 especies que se producen en la región, como mango, zapote, chirimoya, anón, guanabana, badea, mamoncillo, entre otras. de alimentos hacia el centro del país El Valle del Cauca produce mucho y consume poco. De 518.800 toneladas anuales de frutas, verduras, cítricos, hortalizas, plátanos y tubérculos (yuca, arracacha y papa), el ochenta por ciento de esa producción va a parar a los mercados de ciudades como Bogotá, Medellín, Manizales y Armenia. El departamento tiene que importar grandes volúmenes de alimentos desde otras ciudades.

La comercialización y el transporte son los cuellos de botella. Por ejemplo, Roldanillo, Bolívar y Zarzal envían el 65 por ciento de su producción a los mercados de Medellín, el 25 por ciento a Bogotá y solamente el diez por ciento a los mercados móviles de Cali.

Caicedonia produce plátano, banano, granadilla y aguacate. El cincuenta por ciento abastece a Medellín, Manizales, Armenia y Bogotá; el treinta por ciento a Cali, y solamente el veinte por ciento al resto del Valle.

Versalles y El Dovio son ricos en tomate, pimentón, fresa, lulo, y papaya. El cien por ciento surte los mercados de Medellín y Pereira.

Publicación
eltiempo.com
Sección
Otros
Fecha de publicación
6 de diciembre de 1990
Autor
Por JOSE GREGORIO PEREZ Corresponsal de EL TIEMPO

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