EL IMPERIO DEL ROBOT NACIENTE
Pese muy pocos los conocen en el mundo deportivo, Yamabico y Mozu son campeones mundiales. El primero obtuvo medalla de oro en septiembre de 1990 por sus habilidades en la prueba de obstáculos. El segundo fue declarado en enero de este año ganador absoluto de sumo en Tokio. Los dos casos no tendrían nada excepcional si no fuera porque Yamabico no salta los obstáculos sino los evita; y porque Mozu tiene un peso de solo seis libras, inusual para su disciplina.
Ellos son los representantes de una nueva generación de atletas que funcionan con brazos y piernas mecánicos y poseen corazón y cerebro de silicio. Para muchos, encarnan la edad dorada de la robótica.
A comienzos de los años 80, probablemente alimentada por las películas de ciencia ficción, la gente creía posible la existencia a corto plazo de máquinas inteligentes con el aspecto y las habilidades del hombre. Sin embargo, los avances de la robótica demostraron que se estaba a décadas y tal vez siglos de este ideal.
Los robots reales que están trabajando en las fábricas en todo el mundo dice Colin Barker pueden ser efectivos y eficientes; pero también decepcionantes, no lucen como humanos . El columnista de Byte, una publicación especializada en computadores, comentó en su edición de enero la Olimpíada de Robótica en la que el japonés Yamabico resultó vencedor.
No obstante su aspecto, los robots de fábrica lograron opacar los grandes avances de sus parientes de campo o de servicio. Estos, que realizan hoy labores en ambientes diferentes a los de la producción, son peligrosos o restringidos para los humanos. Los robots de campo hacen limpiezas radioactivas, detonan o desactivan bombas, apagan incendios, e incluso localizan traficantes de droga.
Uno de los robots de la llamada familia Rosa de la firma estadounidense Westinghouse Electric Corporation, por ejemplo, se puede deslizar a través de una pequeña puerta hacia el laberinto de tubos portadores de vapor adyacentes a un reactor nuclear. En una hora hace más y mejores reparaciones de soldadura que todo un escuadrón humano.
Aunque es posible que todavía pase más de una década antes de que puedan maniobrar y tomar decisiones en forma absolutamente autónoma, los robots de campo se superan utilizando computadores más potentes. Pero también echando mano de conceptos en desarrollo y que suenan esotéricos para la mayoría de los cristianos: sistemas expertos que imitan la toma de decisiones de los humanos; inteligencia artificial; o redes neurales.
A comienzos de los 80, una de estas máquinas tenía que estar unida a través de un grueso cable de cobre, a manera de cordón umbilical, a un poderoso computador (también conocido con el alias de minicomputador o mainframe) y su controlador humano.
Pero según la publicación estadounidense Business Week hoy muchos cerebros de robot pueden manejar fácilmente cuatro millones de instrucciones por segundo, cuatro veces la potencia anterior . Esto recorta la cantidad de información que debe pasar entre el robot y su operador y permite que ellos se desplacen a miles de metros del humano más cercano, atados solamente por las señales de radio.
Sin embargo, esta independencia es solo una parte del problema. El robot de campo también debe poseer suficiente potencia de cómputo para caminar, ver y, en resumen, emular otras capacidades de los humanos. Casi malabaristas... aun con las impresionantes capacidades de procesamiento de información, la realización de tareas simples como la marcha bípeda (caminar en dos pies) sigue siendo difícil de emular.
Se requiere de un computador extremadamente rápido para medir todas las respuestas de un sensor mientras un pie está ubicado abajo y después usar esta información para mover el otro pie, todo en fracciones de segundo. Esto explica por qué la mayoría de los robots con movimiento tienen ruedas o más de dos patas.
Sin embargo, algunos piensan que es equivocado decir que el problema de la locomoción bípeda es de los robots. Las deficiencias son de los humanos que no lograron desarrollar ruedas como sistema de locomoción... , dice Alfonso Pérez Gama, especialista de la Universidad Nacional.
De todas formas, en la prueba de marcha bípeda realizada en la Olimpíada de Robótica, el equivalente al spring de los 100 metros en los humanos, el Carl Lewis del paseo, fue un diseño de la Universidad de Cardiff en Gales. Este fue desarrollado para poner a prueba un computador de simulación de marcha. El bípedo estaba equipado con sensores que medían el movimiento de las piernas mientras un computador externo trabajaba en qué hacer después .
Para los robots que laboran en las fábricas, las cosas no son tan complicadas ya que generalmente están conectados al piso y solo requieren repetir la misma serie de movimientos una y otra vez (definitivamente son robots tontos ). Pero los de campo deben desenvolverse en lo que los expertos llaman un ambiente altamente inestructurado . Por eso requieren de más capacidades, y no solo para caminar. Hay que programarlo para todas las posibles contingencias.
Si el robot de campo tiene que evitar una trampa, requiere de sentidos artificiales, especialmente de visión, pero en la actualidad incluso los mejores siguen siendo muy primitivos. Las mejoras están llegando rápido. Hace dos décadas, ver un obstáculo e identificarlo exigía minutos de tiempo de procesamiento. Hoy, apenas toma segundos: el robot hace rebotar rayos láser y retira los objetos de su camino.
La firma Westinghouse tiene proyectado para 1993 adaptar la tecnología de visión desarrollada para el programa Mars Rover de la Administración Nacional de Aeronáutica y del Espacio (NASA). El Centro de Robótica de Campo de la Universidad de Carnegie Mellon le está construyendo un prototipo de seis piernas para explorar el planeta rojo, que navegará por medios similares a radares: generará imágenes en tres dimensiones muy precisas haciendo rebotar rayos láser sobre los objetos.
En la Olimpíada de Robótica, Yamabico, que en realidad es una caja de electrónica de casi un metro de altura montada en una carretilla de tres ruedas, fue lo suficientemente rápido como para evadir un obstáculo sin tener que parar. Detectaba el objeto y procesaba información para evitarlo antes de alcanzarlo. A juicio de los especialistas, este es un desarrollo descomunal.
Dentro de dos años, cuando se realice la segunda Olimpíada de Robótica (en Japón), es probable que sus habilidades no pasen de ser un juego. ASTROROBOTS.. Reparación de satélites: llegará el día en que astrorobots puedan ser colocados en órbita, listos para reparar los satélites con fallas. La empresa estadounidense Martin Marietta Corporation está diseñando un prototipo para ensamblar y darle mantenimiento a la estación espacial que está proyectada. En 1992, la NASA enviará al robot en un vuelo de una cápsula para una prueba en órbita.
Desperdicios nucleares: en los próximos treinta años, el Departamento de Energía de Estados Unidos gastará millones de dólares para descontaminar cientos de millones de pies cúbicos de desperdicios de armas nucleares enterradas en 31 lugares. Estos son calientes en todo el sentido de la palabra: su temperatura puede llegar a 300 grados centígrados y pueden exponer a los humanos hasta a 1.000 rems de radiación, un nivel que resultaría letal en minutos. Parte de la inversión será dedicada al desarrollo de robots.
Limpieza nuclear: en 1979, el Instituto de Robótica de la Universidad de Carnegie Mellon en Estados Unidos realizó el encargo de construir tres robots para enfrentar un accidente ocurrido en Pensilvania. Una de las máquinas desarrolladas tenía seis ruedas y podía llevar mil libras de equipo para su limpieza o derribar paredes contaminadas. En el accidente retiró cien mil galones de sedimento radioactivo. La descontaminación del reactor habría involucrado 21.600 misiones humanas. DE OJOS RASGADOS... No es casual que la mayoría de campeones mundiales de robótica tengan nombres que hacen evocar el imperio del sol naciente. Yamabico y Mozu son solo dos.
Según David E. Sanger, que cubrió para The New York Times el campeonato de sumo robótico, tan solo en 1990 Japón produjo 75.000 unidades.
Los japoneses tienen el ejército de robots de producción más grande: el año pasado contaban con aproximadamente 220.000 efectivos contra los 37.000 de Estados Unidos.
A pesar del continuo liderazgo de Estados Unidos en ciencia robótica, los ingenieros japoneses los superan en los talleres. Por eso allí, algunos investigadores se muestran preocupados ante la posibilidad de que Japón pueda dominarlos en el campo de los robots de campo, al igual que con los de producción.
Japón tiene ventajas conocidas en la competencia. Citado por Business Week, Tatsuya Nakamura, ingeniero jefe del Laboratorio de Ingeniería Mecánica del Ministerio de Comercio Internacional japonés (MITI), dice: Es posible que Estados Unidos se encuentre a la cabeza en lo que a determinadas tecnologías clave se refiere, pero Japón posee la infraestructura . De hecho, los japoneses hablan de su país como un robotto tengoku, un paraíso de robots.
El eje del Japón en el terreno de los robots de campo es un proyecto del MITI, que tiene un valor de 100 millones de dólares y ocho años de duración, que concluirá pronto. La misión es desarrollar prototipos para tres labores: limpieza de plantas nucleares, lucha contra incendios y ayuda en la construcción submarina.
- Publicación
- eltiempo.com
- Sección
- Otros
- Fecha de publicación
- 24 de febrero de 1991
- Autor
- GUILLERMO FRANCO

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