Así como varios sectores, encabezados por la Corte Constitucional, están promoviendo un revolcón en el sistema de salud, analistas del tema pensional consideran que este también merece ser revisado.
Para Stefano Farné, director del Observatorio del Mercado de Trabajo y la Seguridad Social de la Universidad Externado de Colombia, uno de los principales peligros del modelo actual es que el aporte pensional que constituye capital futuro es bajo: 11,5 por ciento.
En consecuencia, “la gente trata de evadir las cotizaciones, porque haciendo cuentas nota que cotiza dos veces: una para su pensión y la otra, para pagar las del régimen de transición”, advierte.
El régimen de transición, establecido por la Ley 100 de 1993, da un tratamiento privilegiado a las mujeres que el primero de abril de 1994 tenían 35 años o más y los hombres que tenían 40 o más, entre otros.
El 39% de los afiliados es activo De acuerdo con la información de la Superintendencia Financiera, al 30 de junio 14,38 millones de trabajadores se encontraban afiliados a los fondos privados y al régimen de prima media (la inmensa mayoría, al Seguro Social).
Cruzar este reporte con el del Dane sobre los trabajadores a la misma fecha (17 millones) arroja una sorprendente cobertura de 84,3 por ciento. Pero cuando se tienen en cuenta los afiliados activos (que han cotizado por lo menos una vez en los últimos 6 meses), aparece la cruda realidad: de los 17 millones de trabajadores registrados por el Dane, apenas 6.681.655 (el 39,2 por ciento) son activos.
Del total de afiliados a los fondos privados y al régimen de prima media, 12,5 millones (el 87,3 por ciento) devengan menos de dos salarios mínimos.
Frente al total de trabajadores, son el 73,6 por ciento.
Los intereses son muy bajos Según Farné, si los fondos reconocen una tasa del 6 por ciento real (descontada la inflación), después de 35 años de cotizaciones continuas un trabajador que gana el mínimo tendrá ahorrados 168 salarios mínimos, cuando Planeación estima que para jubilarse a los 62 años se necesitan 214.
El desfase entre la exigencia y lo ahorrado es de 46 salarios mínimos, que en pesos de hoy suman 21,22 millones, suma muy alta si se tiene en cuenta que se trata de una mesada equivalente al mínimo.
Lo anterior es más dramático cuando se trae a colación la hipótesis de que, teniendo en cuenta las tasas de interés de hoy, el 60 por ciento de los cotizantes que ganan entre uno y dos salarios mínimos difícilmente logrará una pensión.
El mismo reporte de la Superfinanciera señala que, entre mayo de 1994 y junio pasado, el promedio ponderado de la rentabilidad efectiva anual real de los 6 fondos privados de pensiones obligatorias fue 3,82 por ciento, muy lejos del 6 por ciento al que alude Farné. Por lo tanto, la brecha entre el monto necesario para la mesada y el capital construido supera los 46 salarios mínimos. Y los que ganan más de dos salarios mínimos no se libran de la incertidumbre, pues también dependen de la rentabilidad, que es muy volátil.
“No es cierto que eso se pueda ajustar en el largo plazo, como dicen las autoridades económicas”, anota Decsi Arévalo, del Centro de Investigaciones para el Desarrollo (CID) de la Nacional. A eso hay que sumarle, dice, que la población no cotiza sistemáticamente, porque deja de trabajar o no encuentra empleo.
“Los recursos de ahorro se dirigen a alimentar el crecimiento del sistema financiero. Cerca del 20 por ciento está en papeles extranjeros. Solo un porcentaje pequeño financia activos del sector. Por eso las esperanzas de un mayor crecimiento económico y de más empleo no se concretan”, argumenta Arévalo.
Ella y Farné plantean la necesidad de una reforma, “porque ninguno de los dos sistemas (prima media y cotización individual) ha dado resultados”. En este sentido, el Banco Mundial opina que hay que mezclarlos.
Mientras tanto, anota Arévalo, el sistema pensional vigente seguirá mostrándose incapaz de proteger a los trabajadores llegado el momento del retiro y de auspiciar el crecimiento económico mediante la inversión de los billonarios recursos que administra en actividades generadoras de empleo.
No es gratuito, sostiene la investigadora, que tan solo el 17 por ciento de los adultos mayores cuente hoy con una pensión.
EN EL AÑO 2020 SE INVIERTE LA PIRÁMIDE.
Alejandro González, presidente de la Asociación Colombiana de Demografía (ACD), aconseja que a la hora de pensar en un cambio del sistema de seguridad social no se mire tanto la población actual, sino la que tendrá Colombia en el 2020, cuando se hará más notorio el número de personas mayores de 60 años.
“La estructura de la población colombiana ya no tiene una base muy ancha de niños y una cúspide muy estrecha de viejos, sino que es una especie de edificio muy parejo en las edades, con contingentes muy fuertes en las franjas 20-40 años; 40-60 e incluso 60-80 y 80-100 años. Va a haber muchas personas centenarias”, dice.
Según él, se trata de un proceso de transición demográfica, que los países desarrollados completaron en dos siglos y que nosotros hicimos –de manera muy similar– en apenas 30 años.
Aunque el colombiano es un sistema pensional joven y de baja cobertura, su pasivo pensional parece más de sistemas maduros, como los de Alemania, Japón y el Reino Unido. Esto, como consecuencia de décadas en que los aportes fueron inferiores a los beneficios recibidos.
Fondos le apuestan a la infraestructura.
A medida que crecen los debates por las pérdidas que los afiliados a los fondos de pensiones y cesantías han tenido debido a la volatilidad de los mercados de capitales, los administradores de esos recursos (AFP) destinan cada vez mayores sumas de sus clientes a proyectos de infraestructura.
El propósito de esta estrategia es diversificar la destinación de los ahorros pensionales de los colombianos y no depender tanto del mercado de capitales, especialmente de las opciones de renta fija.
Según la Asociación Colombiana de Administradores de Fondos de Pensiones y de Cesantías (Asofondos), “cada vez es menor la participación de los activos de renta fija en el portafolio de los fondos de pensiones obligatorias (se pasó del 92 por ciento en el 2003 al 68 por ciento este año)”.
En virtud de la nueva visión del negocio, hasta julio pasado se habían destinado 10,6 billones de pesos a distintos proyectos de infraestructura.
De ese total, 7,1 billones corresponden a participaciones accionarias en empresas y 3,4 billones, a compras de emisiones de deuda. Asofondos no menciona los rubros en que se invirtieron los 100 mil millones de pesos restantes.
El sector energético es el que mayor inversión ha registrado, con un total de 9 billones de pesos, de los cuales 3,9 billones se destinaron a comprar acciones de Ecopetrol. Para proyectos eléctricos se desembolsaron 4,2 billones de pesos.
A comunicaciones se destinaron 549.000 millones de pesos; a proyectos viales, 472.000 millones; a agua potable, 399.000 millones, y a titularizaciones de cartera hipotecaria, 122.000 millones. Para Asofondos, la inversión en infraestructura tiene dos efectos reales y positivos sobre los recursos de los afiliados a las AFP: aumenta la rentabilidad de los ahorros y disminuye la volatilidad de los portafolios.
“La inversión en infraestructura permite que los afiliados puedan obtener rendimientos de largo plazo muy atractivos, dentro de los que se destaca el caso reciente de Ecopetrol”, dice la asociación.
Esta argumenta también que aumentar la participación en proyectos de infraestructura estimula la diversificación de los portafolios.
Los huevos y la canasta “En otras palabras, al evitar poner todos los huevos en la misma canasta, (acto) característico de mercados no desarrollados financieramente, se reduce la probabilidad de pérdidas elevadas en el valor del portafolio”, señala.
En materia de resultados, los fondos de pensiones obligatorias reportaron rendimientos en julio por 430.704 millones de pesos. Los rendimientos acumulados desde enero ascienden a 223.360 millones.
Así, sostiene Asofondos, se le dio vuelta al resultado negativo del primer semestre del año.
10,6.
billones de pesos han invertido los fondos de pensiones en proyectos de infraestructura, incluidos 7,1 billones en acciones.
68 %.
del portafolio de los fondos de pensiones obligatorias corresponde a activos de renta fija. Hace cinco años, estos constituían el 92 por ciento
Publicidad
COPYRIGHT © 2009 CEET Prohibida su reproducción total o parcial, así como su traducción a cualquier idioma sin autorización escrita de su titular. Ver Términos y Condiciones.