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Esperan coletazos tras muerte de Job
Con la muerte de Antonio López, alias Job baleado el lunes en un exclusivo restaurante, de propiedad del ex jefe para Carlos Mario Jiménez, Macaco las autoridades temen que se avive aún más la sangrienta disputa por el dominio de negocios ilegales.
Esta guerra ya ha cobrado la vida de 150 personas en lo que va corrido del año.
Las autoridades evalúan las hipótesis del homicidio de la otrora mano derecha del extraditado jefe para Diego Murillo, don Berna y cada vez hay más pistas que relacionan su muerte con el asesinato de Monoteto, el lugarteniente de Macaco, que murió a manos de sicarios en Argentina hace una semana. Agregan que, al contrario de lo que dicen sus compañeros desmovilizados, Job no se había alejado del mundo criminal.
Fuentes de la Fiscalía explicaron que testigos han entregado información sobre crímenes por ajustes de cuentas de la mafia que habrían sido ordenados por Job. Según esos testigos, con la extradición de Berna, Job estaba marcando territorio para quedarse con los negocios del ex jefe paramilitar.
Y el mismo alcalde de Medellín, Alonso Salazar, fue enfático en asegurar ayer que Antonio López no era un héroe de la paz y reveló que él mismo tramitó la judicialización de Job por varios delitos.
Él realmente nunca se desvinculó de las actividades delictivas dijo el Alcalde. Quienes han sido reinsertados y han emprendido una ruta de reconstrucción de su vida, los veo muy bien y tranquilos; desafortunadamente quienes quieren permanecer en el margen del delito siempre se someten a esas incertidumbres y llega la muerte.
Aunque 4 mil desmovilizados, agrupados en la Corporación Democracia, aseguran que Job se había alejado definitivamente de la guerra.
Dos reinsertados, al mando Como López se había trasladado prácticamente a Envigado y Bogotá, mantenía su autoridad a control remoto a través de Jhon William López, alias Memín, un reinsertado del bloque Cacique Nutibara y coordinador de zona de la Corporación Democracia, quien está preso desde mayo pasado bajo acusaciones de constreñimiento, amenazas y desplazamientos forzados.
Fuentes enteradas sostienen que ahora los nuevos jefes son dos reinsertados del Cacique Nutibara. Pero el área no está limpia para ellos. Desde hace tiempo se nota la presencia de bastiones de Daniel Rendón, don Mario, quien actúa en alianza con bandas que se le salieron del redil a la oficina de Envigado y que se han reforzado con hombres de Chocó y Urabá.
Por eso, dicen, circulan panfletos amenazantes contra los afrocolombianos, y el lunes en el sector de La Arenera mataron a dos hombres negros e hirieron a otros tres.
Nos preocupa, porque las luchas por el poder van a significar sangre. Cada vez que hay una baja en la pirámide criminal hay más personas interesadas en asumir el liderazgo, y en estas estructuras los liderazgos se gestan a base de imposición, anota el personero delegado para los Derechos Humanos, Jorge Ceballos.
Por su parte, el presidente Álvaro Uribe durante la inauguración del Centro de Convenciones de la Cámara de Comercio Aburrá Sur les ordenó ayer a altos mandos militares y de la Policía acabar con la Oficina de Envigado.
Acábelos (a alias Yiyo y Memín) y por cuenta mía, no se preocupe mi general, dijo
- Publicación
- eltiempo.com
- Sección
- Nación
- Fecha de publicación
- 30 de julio de 2008
- Autor
- NULLVALUE
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