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UN ZOOLÓGICO DE ANIMALITOS
Elefantes adultos del tamaño de una mula o jirafas con la altura de un oso podrÃan habitar un zoológico en miniatura, que aplicara los descubrimientos del cientÃfico argentino Ignacio Bergmann.
Bergmann, de 43 años, tataranieto de alemanes criadores de caballos, no descartó la posible amplitud de sus investigaciones genéticas para empequeñecer animales domésticos.
Yo pienso antes en una industria futurista de alta productividad ganadera , declaró en la Granja del Zoológico de Buenos Aires, donde millares de personas visitan semanalmente a Rosita, la vaca más pequeña del mundo.
El ejemplar bovino de la raza Hereford convertido en la atracción del Zoologico, tiene apenas una alzada de 67 centÃmetros y pesa 45 kilogramos, mientras espera que técnicos de la GuÃa Guinnes de los récords homologuen su marca mundial.
Bergmann, un hombre robusto y de mejillas rubicundas que lleva una espesa barba recortada en su mentón, contó que sus experimentos empezaron en 1976 y no los tiene patentados.
Lo tengo todo aquà , dijo señalándose la cabeza, mientras varias decenas de niños se arremolinan a sus espaldas en la cuadra de la granja, donde pastan tranquilamente no sólo Rosita sino varios caballos y cabras de pequeño porte.
En verdad, lo que dijo buscar este experto en etologÃa -estudio del comportamiento animal-, graduado en Viena y en Londres, es financiamiento para su proyecto de ganaderÃa en escala, carnes de superior calidad y una próspera industria frigorÃfica.
Comentó que le faltan nada más, ni nada menos que tres millones de dólares para industrializar sus descubrimientos, que han despertado interés en Japón y Alemania, pues los ejemplares no sufren de enanismo.
Cuando descubrà el método estaba en Viena, pero me vine a mi establecimiento agropecuario, cerca de Buenos Aires, porque quiero el mérito para mi paÃs, la Argentina , dijo, sin ocultar su cariño por la tierra madre.
Aunque el sistema tiene sus bemoles y sus secretos, Bergmann admitió que cualquier investigador de otra parte del mundo podrÃa haber llegado a sus mismas conclusiones, pero que todavÃa no tiene noticias de que haya sucedido.
Partà de la teorÃa de que, hace millares de años, la envergadura originaria de estos animales domésticos era pequeña, como la de Rosita y los caballos , ilustró el cientÃfico.
Explicó que primero logró aislar, mantener y regular el gen, tomado del semen de un toro, que determina la altura, para luego inseminar una vaca y dar a luz un ternero en miniatura y no enano.
Por tal motivo no ha tenido problemas con las sociedades protectoras de animales ni con entidades cientÃficas: sus mini bestias domésticas viven normalmente, no sufren y carecen de patologÃas como la acondroplasia, una malformación fÃsica.
Bergmann dijo estar encantado con sus caballitos , de las razas Arabe, Shetland, Apaloosas, Pura Sangre y Criollos (argentinos), cuya alzada no supera los 37 centÃmetros y son muy demandados desde el extranjero.
Pero su meta es el ganado en miniatura, basándose en una sencilla fórmula de mejor productividad: si en un campo de una hectárea se tardan 2 años y medio para obtener un novillo grande de 400 kilogramos, en igual espacio sólo se demorarÃa un año y 3 meses en lograr 10 de los mininovillos, con un total de 800 kilogramos.
El investigador no quiso ni siquiera opinar sobre manipulaciones genéticas en humanos y no desechó la idea de un minizoológico, un probable negocio redondo, comparable con un Disneyworld.
- Publicación
- eltiempo.com
- Sección
- Otros
- Fecha de publicación
- 19 de enero de 1995
- Autor
- Daniel Merolla
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