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La construcción 'verde' en el país

En Colombia ya existe un ejemplo palpable con la nueva tecnología sostenible, que busca mejorar el medio ambiente.

Se trata de la sede de la EPS y Caja de Compensación Familiar Compensar, Calle 94, ubicada en el norte de Bogotá, donde la arquitectura se ha convertido en protagonista y en un valor agregado. El diseño estuvo a cargo de los arquitectos Juan Manuel López, Ricardo La Rotta y Ramón Quevedo, y contó con la guía de Alberto Miani, asesor arquitectónico y profesor de la Universidad de los Andes.

Las áreas del proyecto asociadas al componente de salud, por naturaleza propia, varían mucho en el tiempo, de ahí que el proyecto debía basarse en un criterio de flexibilidad y por ello se pensó en plantas libres que se pudieran modificar fácilmente en cualquier momento, permitiendo el cambio de uso del edificio y prolongando así su vida útil.

En el diseño primaron los conceptos de luz, transparencia y amplitud. Si bien en un principio factores como el sol y el ruido parecían adversos, los arquitectos supieron ponerlos a su favor.

Para el manejo de luz interior se crearon dos grandes marquesinas en cristal laminado templado en la zona del vacío principal y en el área de la piscina.

Los materiales fueron bien pensados: vidrio, metal, granito, madera, baldosa, materiales nobles, de fácil mantenimiento y resistencia en el tiempo. Vale la pena destacar el trabajo en madera, pues es el material que le da color y calidez a la edificación, tanto en la fachada y el acceso, como en el auditorio.

Recursos bien aprovechados En esta línea de respetar el medio ambiente y de aprovechar los recursos disponibles, como el sol, el viento y el agua, la fachada se convirtió en uno de los argumentos principales del tema bioclimática. Por un lado, sobre la parte occidental el aire se calienta con el sol del día.

Este aire en la tarde sube por el termosifón o vacío en el costado occidental del edificio y es liberado al exterior por un sistema de rejillas. Sobre la fachada oriental, el viento frío que viene de la montaña, penetra por otras rejillas y viaja hacia el termosifón circulando al interior por entre el cielorraso y las placas estructurales, enfriándolas durante todo el día. El aire avanza hacia el occidente y, finalmente, desemboca en el termosifón que lo succiona hacia arriba y lo libera por las rejillas a la atmósfera.

Este sencillo sistema representa un enorme ahorro de energía. Sumado a esto, los espacios cerrados que no tienen ventilación se enfrían mediante un sistema de refrigeración evaporativa. Esto quiere decir que el aire del exterior que viene a temperatura ambiente entra y pasa por unas celdas húmedas, donde se lava y se refrigera para luego ser inyectado en los espacios a un costo muy bajo.

Por otro lado, el diseño supo aprovechar las aguas lluvias. La cubierta del edificio desagua hacia unas bajantes que conducen el agua a un tanque ubicado en el sótano. Allí una planta compacta de tratamiento filtra el agua que se utiliza para sanitarios, jardines y aseo.

Para complementar el tema bioclimática se hizo un trabajo de iluminación, en donde nuevamente la fachada entra a jugar como una gran ventana que permite óptimos niveles de iluminación natural durante buena parte del día y que se puede controlar a través de dispositivos y persianas

Publicación
eltiempo.com
Sección
Otros
Fecha de publicación
19 de julio de 2008
Autor
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