Una bienvenida bendición
En un ambiente casi monacal, tuvo lugar un hecho que puede tener repercusiones tan notables como positivas: en la capilla privada de monseñor Pedro Rubiano, se reunieron el presidente de la República Álvaro Uribe y el presidente de la Corte Suprema de Justicia, Francisco Ricaurte.
Primero rezaron, de rodillas, como se vio en la foto publicada tras el encuentro. Luego, hablaron por dos horas. No se sabe de qué pues de la reunión no se filtró nada más que el lacónico calificativo de fructífera y cordial, del jefe de prensa de Palacio. Lo que sí es claro es que conversar, con un facilitador discreto como el jefe de la Iglesia Católica, es sin duda mejor camino que el enfrentamiento y los cuestionamientos públicos entre la Justicia y el Ejecutivo que venía caracterizando la relación entre estos dos poderes.
Ya lo hemos dicho: después de la exitosa liberación de Íngrid Betancourt, del comunicado de la Corte Suprema de Justicia y de la decisión de la Corte Constitucional de no revisar su sentencia sobre la exequibilidad del acto legislativo que dio origen a la reelección del presidente Uribe, la idea del referendo ha perdido razón de ser, y la búsqueda de fórmulas para evitarle al país un año de tensión en torno a éste debe ser bienvenida. Ojalá esta reunión sea el primer paso hacia allá.
Lo ideal sería extirpar todo ánimo beligerante entre quienes personifican las cúpulas del poder Ejecutivo y el poder Judicial. Y superar los duros calificativos (y las acusaciones contradictorias, como las de sindicar a la Corte de estar infiltrada por la guerrilla y por el paramilitarismo), así como las creencias de que magistrados de la Corte están en el plan conspirativo contra el Jefe del Estado. O viceversa.
La reunión entre el presidente Uribe y el presidente de la Corte Suprema es un paso importante en esta dirección. Y un hecho que estaba aguardando un país preocupado por un peligroso choque de poderes y su posible impacto en la estabilidad de las instituciones. Se trata, pues, de que suspicacias y divergencias se tramiten lejos de los micrófonos y dentro de los cauces institucionales. Si el fervor religioso y el espíritu cristiano que últimamente han rodeado la liberación de los secuestrados, las muestras de fe en actos oficiales y la bendición de monseñor Rubiano son el mejor ambiente para reconciliar al Presidente y la Corte, pues benditos sean.
editorial@eltiempo.com.co
- Publicación
- eltiempo.com
- Sección
- Editorial - opinión
- Fecha de publicación
- 9 de julio de 2008
- Autor
- NULLVALUE
Top de noticias
Patrocinado por:

Miembro de
Miembro de