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COMPRAS CON TARJETA CRECEN

El año pasado el consumo con tarjetas de crédito se disparó.

El crecimiento de la facturación fue superior al 50 por ciento y el negocio de los plásticos movió el 5,0 por ciento del Producto Bruto Interno de la economía a pesar de que sólo dos millones de personas tienen tarjeta en Colombia.

Cada uno de los dos millones de colombianos que tiene tarjeta de crédito gastó 1.175.000 pesos en 1994 mediante el uso de los plásticos. No es en vano que la facturación del sistema en 1994 llegó a los 2,3 billones de pesos.

Los créditos del sistema financiero se dispararon en 1994. De hecho la cartera, de acuerdo con cifras de la Superintendencia Bancaria, creció 57 por ciento durante los últimos doce meses.

Las tarjetas no se marginaron de ese comportamiento. Las compras de consumo realizadas a crédito aumentaron 52 por ciento y, si se suman los avances en efectivo, el crecimiento llega al 60 por ciento.

El auge del negocio de las tarjetas empezó hace más de un año cuando las tasas de interés eran favorables. Resultaba relativamente barato endeudarse a corto plazo debido a que el costo del crédito promedio era del 35 por ciento anual. La tasa llegó a ser inferior.

En ese momento, no era muy rentable depositar el dinero en el sistema financiero que apenas ofrecía tasas del 22 o 23 por ciento anual. Por ello, en parte, se estimuló el consumo.

Pero, durante los últimos meses las cosas cambiaron notablemente. El costo de endeudarse con tarjeta de crédito llegó en algunos casos al 3,5 por ciento mensual, es decir, el 51 por ciento efectivo anual.

Aunque el costo del dinero ha disminuido en los últimos meses, las tasas de interés del crédito con tarjetas siguen por las nubes.

Con esos costos, es muy probable que se resienta el sistema de tarjetas de crédito que está moviendo recursos equivalentes al 5.0 por ciento de la producción total de la economía.

Además, el Gobierno está próximo a establecer una retención del 3,0 por ciento que tendrían que pagar los establecimientos sobre sus ventas con tarjeta.

Cuánto cuesta la tarjeta? El uso de la tarjeta de crédito es un verdadero lujo que sólo disfruta el 5,7 por ciento de los colombianos.

Los usuarios de tarjeta tienen que pagar una cuota trimestral de manejo que oscila entre los ocho mil y diez mil pesos y tasas de interés cercanas al 46 por ciento efectivo anual por las compras a crédito.

De esta manera, el derecho a utilizar la tarjeta tiene un costo anual que está entre los 32.000 y 40.000 pesos.

Estos valores no están con los lineamientos del Pacto Social. De acuerdo con información de todas las entidades que ofrecen el producto Tarjeta de Crédito, los aumentos en la cuota de manejo han sido superiores al 22 por ciento. En un buen numero de casos la cuota trimestral pasó de 7.000 a 8.500 o 9.000 pesos entre enero de 1994 y enero de este año.

Pero lo más costoso es el crédito. Hoy por hoy algunos bancos (ver cuadro) cobran una tasa anual del 3,48 por ciento mensual lo que equivale al 50 por ciento anual. De esta manera lo que se compra en cien mil pesos termina costando 150.000 pesos.

Por cada compra, el establecimiento tiene que pagarle al banco entre el 2,5 y el 7,0 por ciento. Esta tasa no es muy bien recibida por los comerciantes. Por ello, no es usual que los almacenes ofrezcan descuentos por compras con tarjeta.

Además, todo indica que muy pronto los comerciantes tendrán que pagar un 3,0 por ciento adicional por las compras con tarjeta si el Gobierno expide el decreto de retención.

Qué incluye la tarjeta La tarjeta no es sólo un pedazo de plástico que sirve para endeudarse.

Los usuarios de tarjeta clásica tienen una serie de servicios de salud adicionales.

Si se enferman fuera del país el sistema Credibanco se hace cargo, por ejemplo, de honorarios médicos hasta por 3.000 dólares para el titular de la tarjeta y hasta por 1.500 dólares para su familia. Paga además 100 dólares por honorarios odontológicos, traslado médico, traslado de un acompañante y si es necesario se cubre el regreso a Colombia con supervisión médica.

Si la tarjeta es dorada, los servicios mejoran. En esta caso el cubrimiento llega a 10.000 dólares. Además si un hijo del tarjetahabiente se enferma fuera del país, la tarjeta cubre gastos hasta por 5.000 dólares.

En Colombia la tarjeta también funciona. Existe un centro de emergencia cuyo objetivo es contactar los servicios médicos y de ambulancia en caso de emergencia. En estos casos la tarjeta sólo cubre los gastos de traslado del usuario.

Otras tarjetas, como las del sistema Diners, además cubren gastos procesales en caso de que el usuario sea arrestado fuera de Colombia o sometido a procedimientos judiciales por causa de un accidente automovilístico. La tarjeta le garantiza 5.000 dólares para fianzas y 1.000 dólares para la defensa legal.

En el caso de Diners el cubrimiento de gastos hospitalarios en el exterior llega a los 20.000 dólares para el titular de la tarjeta.

En algunos casos los sistemas de tarjetas prestan asistencia cuando se presentan pérdidas de equipajes en viajes internacionales.

Si usted quiere saber más sobre todos estos servicios, todo lo que tiene que hacer es llamar al teléfono que aparece al respaldo de su tarjeta de crédito.

Se reacomoda el mercado El mercado de tarjetas de crédito es uno de los más competidos de todo el sistema financiero.

Actualmente el sistema Credibanco-Visa domina con el control del 49 por ciento de la facturación con tarjetas y el 54 por ciento de las tarjetas que existen en Colombia.

De acuerdo con Ascredibanco, la entrada de la red multicolor al sistema de consumo con tarjeta de crédito produjo una recomposición del mercado en la que el sistema Diners fue el gran sacrificado porque perdió un 3,0 por ciento de su participación (ver cuadros).

En cambio el sistema Credibanco logró un crecimiento del 53,7 por ciento, en parte porque se unió con la red de Pronta que le aportó el 2,1 por ciento.

En tarjetas Credibanco los cinco primeros bancos (Bogotá, Bancafé, Colombia, Bancoquia y Ganadero) tienen cada uno el 10 por ciento del mercado. El resto de las entidades manejan participaciones que oscilan entre el 4,0 y el 0,1 por ciento.

Las cifras del sistema son además una demostración de la enorme liquidez que tuvo la economía en 1994: los avances con tarjeta crecieron el 94 por ciento, las ventas aumentaron en 48 por ciento y el número de plásticos tuvo una variación del 13 por ciento.

Y la retención del 3 % ? El Gobierno tiene listo el decreto que aplicaría una retención del 3,0 por ciento sobre todas las compras que se realicen con tarjeta de crédito.

No se trata de un nuevo impuesto a cargo de los comerciantes. De acuerdo con expertos tributaristas consultados por EL TIEMPO, la retención es sólo un adelanto sobre el impuesto de renta.

Esto indica que los comerciantes no tendrían ninguna razón para aumentar los precios de los productos por efecto de la retención.

La medida busca mejorar el recaudo de impuestos y controlar la evasión. La retención es una forma de identificar a todos los empresarios obligados a pagar impuestos.

Por qué no es un nuevo impuesto ? El asunto se puede explicar con un ejemplo: si un comerciante realizó ventas por 100 millones de pesos y sus utilidades netas son de 20 millones tendrá que pagar 7,5 millones de pesos en impuesto de renta (el 37,5 por ciento).

Sin embargo, la mitad de sus ventas fueron con tarjeta de crédito y sobre ese dinero tuvo que pagar el 3,0 por ciento como retención (1.500.000 pesos).

Esto significa que el comerciante sólo tendrá que pagar seis millones de pesos y no 7,5 porque una parte la entregó al fisco por adelantado en forma de retención.

Por esta razón, la retención no debe recaer sobre el bolsillo de los consumidores.

No obstante, es claro que la medida puede resentir el consumo con tarjetas de crédito. Al fin y al cabo el comercio tendría que entregarle al Estado unos recursos por anticipado sin recibir ningún rendimiento. Desde ese punto de vista, la retención sería como un costo más del negocio.

Publicación
eltiempo.com
Sección
Otros
Fecha de publicación
5 de febrero de 1995
Autor
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