Ensamble Sinsonte, en la búsqueda del ‘neojoropo’

Ensamble Sinsonte, en la búsqueda del ‘neojoropo’

Hijos de músicos de academia, varios de los integrantes de Ensamble Sinsonte crecieron oyendo el joropo que tanto deleitaba a sus padres.

30 de mayo de 2008, 05:00 am

Pasaron a ser un conjunto de música hecha en familia –hay hermanos y primos en la formación– cuando los llamaron para hacer un concierto, en el que adoptaron el repertorio que habían oído de Ensamble Gurrufío, de Venezuela.

“Hubo algo fortuito en la formación del grupo –cuenta Felipe Aljure–. Cada uno escogió su instrumento y me tocaron las maracas”. Ahí empezó el aprendizaje.

El grupo nació en el 2001. Comenzaron los toques y la composición. Asitieron a muchos festivales. “No había festival en San Martín que capáramos nosotros” recuerda Aljure. Para ellos fue importante ver y aprender cómo se movía el medio llanero. “Que lo dejen entrar a uno es complicadísimo, por eso nos jalamos a Juan Carlos Contreras, porque es parte de esa música”, agregó.

Contreras, cachaco “de la David Restrepo”, lleva dos décadas dedicado a la interpretación del cuatro y la bandola. “Me costó mucho entrar al gremio –recuerda–, como ocho años ser reconocido como cuatrista y bandolista”.

Fueron años de participar en festivales, perder muchas veces, empezar a ganar y luego generar nuevas propuestas.

Sinsonte sabe que no va a ganar un primer premio en un festival folclórico, porque para tocar criollo tendrían que volver a nacer. Pero encontró un camino en la “simbiosis” de las músicas que han oído durante su vida a la música llanera que tanto los apasiona. Y en el camino, incorporaron sonidos como el del cajón y el oboe, este último de la mano de Pablo Moreno, un músico paisa que venía de bandas sinfónicas