Desaparecen las casas en el Chicó

Desaparecen las casas en el Chicó

Desde hace unos meses, el ruido de los taladros neumáticos hace parte del 'sonido ambiental' de la zona más apetecida por los inmobiliarios y los constructores en Bogotá.

17 de mayo de 2008, 05:00 am

El polígono del Chicó III sector está delimitado por la calle 100, la diagonal 92, la carrera 19 y la Autopista Norte y alberga más de 30 proyectos -inclusive con 10 pisos- aunque apenas está compuesta por 20 manzanas catastrales.

"El 51,6 por ciento de las obras que se levantan son edificios corporativos; el resto son exclusivos multifamiliares.

“Para semejante dinamismo inmobiliario se han tenido que englobar más de 18 lotes y derrumbar más de 40 casas", explica el ingeniero catastral Carlos Roberto Peña.

"Sin duda el paisaje urbanístico está cambiando considerablemente y en casi en todas las esquinas se ve una señal "Inicio de obra", "Fin de obra", "Transite con cuidado" o "Sendero peatonal", entre otros.

“El lugar se está convirtiendo en el epicentro nacional e internacional que pronosticó Planeación Distrital en el Plan de Ordenamiento Territorial", añade este investigador del Grupo Procesos Urbanos de la Universidad Nacional.

Si se ve desde el cielo, es sorprendente la cantidad de retroexcavadoras, mezcladoras y grúas que trabajan a ‘toda máquina’.

“Ni hablar del batallón de obreros, que con sus cascos amarillos suben y bajan de estos proyectos (que pueden alcanzar incluso los 10 pisos)", dice.

Para Peña esta zona es tan especial que es la única Unidad de Planeamiento Zonal (Chicó - Lago - Refugio) que, después de su reglamentación, se volvió a revisar y aprobar. Allí se pueden desarrollar todos los servicios empresariales en oficinas y sin problema alguno pues son usos principales.

Un ejemplo. En la manzana donde están las curadurías 4 y 5, sobre la Autopista Norte, se han hecho cuatro englobes y hay dos grandes proyectos de edificios inteligentes en construcción, están en inicio dos más y hay otro en venta sobre planos.

De hecho, aunque la excavación apenas inició, el Centro Médico Dalí está prácticamente vendido y sus promotores esperarán hasta diciembre para abrir las ventas de los 500 metros cuadrados de locales que dispusieron en el primer piso.

Podría decirse que las únicas casas que quedan en lamanzana de la Autopista con calle 100 son las de las curadurías 4 y 5.

"Esto también evidencia los efectos de la globalización Al leer las vallas, el ciudadano común queda en 'ceros' porque casi todo lo anuncian en inglés y con tecnicismos descrestadotes: sistema termosifón, extracción de monóxido de carbono y Lounge de negocios son, entre otros términos, las etiquetas de estos edificios corporativos.

"Claro, la comodidad no es sólo para los altos ejecutivos que ocupan estos colosos de la tecnología. Las salas de conductores y de escoltas -diseñadas para que dejen de leer el periódico a pleno sol y de coquetear con las muchachas- dotadas con muebles extra cómodos y televisión por cable", indica.

Como la comodidad y el lujo tienen su precio, los valores lo reflejan todo: el comercio en renta, 25.000 pesos por metro cuadrado; oficinas en venta, desde 3,8 hasta 5,2 millones por metro cuadrado; y en renta, entre 35.000 y 60.000 por metro cuadrado.

La razón del alto costo es muy sencilla: este es casi el único sector donde -de forma exclusiva- se pueden ubicar las casas matrices de entidades financieras y otros usos como sucursales de bolsas, firmas consultoras y las embajadas. Además porque es estrato 6 y es punto de encuentro de las más importantes y transitadas vías de La Capital.

Otra de las razones de la carestía es que hay muy pocas casas potencialmente disponibles -en realidad solo una está a la venta-. Sin embargo, los propietarios saben que no es necesario ponerlas en venta pues constructores e inversionistas se las arreglan para contactarlos y convencerlos, de una u otra forma, de que vendan.

"Es tanta la presión que ya se ven casas con avisos de "No se vende, permuta ni arrienda" pero el mercado siempre marca la pauta y más temprano que tarde no quedará una sola propiedad más que se pueda derribar porque esta será la zona con más edificios corporativos de la ciudad", concluye Peña.

ingmor@eltiempo.com.co -LOS PROPIETARIOS GANAN PERO LA CIUDAD PIERDE Carlos Roberto Peña explica que aunque el sector está en pleno auge la ciudad no se está beneficiando con la dinámica.

"Catastro Distrital, como es usual en los sectores de estratos altos, completó más de 6 años sin actualizar esta zona (a pesar de que la ley exige hacer el reconocimiento cada cinco años).

"Allí, Hacienda está cobrando el impuesto de este año sobre un valor catastral de 686.863 pesos por metro cuadrado construido; y 601.271 pesos por metro de terreno. Estos valores son referenciados desde Catastro. Cuánto deja de recaudar la ciudad solo en este sector? Si se están desarrollando más de 54.000 metros cuadrados de tierra -comercialmente se vende a 6'000.000 el metro- y el impuesto que aplican a todos los inmuebles de este sector es el 15 por mil, Hacienda está dejando de cobrar más de 3.900 millones de pesos