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NO ES CUESTIÓN DE TALLA, SINO DE CORTE

Marina Rinaldi era una costurera corpulenta que, hace 150 años, trabajaba en Parma, una región famosa por sus quesos y jamones y conocida como el estómago de Italia . Hoy su nombre está impreso en las etiquetas de una de las colecciones más populares de moda femenina: una línea de ropa para mujeres que creen parecerse más a una versión voluminosa de Sophia Loren que a la delgada modelo Kate Moss.

Mientras que en las pasarelas del mundo de la moda internacional se promocionan estilos que la mayoría de las mujeres no pueden utilizar, el negocio de Marina Rinaldi florece en el área más difícil: la venta de ropa elegante para mujeres que usan tallas grandes.

Durante los últimos 16 años, la colección de ropa de Marina Rinaldi ha tenido como objetivo confeccionar ropa chic en tamaños grandes. El año pasado Marina Rinaldi registró US$150 millones en pedidos al por mayor, procedentes de miles de tiendas por departamentos y de las 165 boutiques que tiene la compañía en ciudades como Nueva York, París y Tokio. Ahora, a medida que más empresas de moda buscan mercados especializados que sean rentables, muchos siguen los pasos de Marina Rinaldi.

La demanda por una mayor variedad de ropa femenina de talla grande llega justo cuando vuelve el gusto por lo genuinamente femenino. A pesar del torrente constante de comidas con bajo contenido en grasas y el auge de las dietas y la gimnasia, muchas mujeres tienen problemas de obesidad y son candidatas ideales para comprar ropa como la de Rinaldi.

Cada vez más, las mujeres que usan tallas grandes ya no se consideran gruesas y poco atractivas. No quieren esconder sus figuras detrás de amplias batas; lo que sí quieren son los estilos de última moda, como los vestidos y abrigos que usan las mujeres más delgadas.

Yo tengo mi propia figura y no usaré vestidos que no son ajustados , dice Helena Schron, de Fort Lee, Nueva Jersey, que dice que ya no cabe en la ropa de diseñadores famosos como Donna Karan y Anne Klein.

Antes, cuando iba de compras, me deprimía porque no podía encontrar nada. Regresaba a la casa y no comía nada durante dos días , dice.

Ahora Schron dice que usa ropa de Marina Rinaldi para acudir a acontecimientos importantes como los Premios Tony (la gala anual del mundo teatral de EE.UU.), donde mis amistades van vestidas con ropa de alta moda de Valentino y Armani. Y me siento igual de cómoda junto a ellos. No quiero engordar más, pero ahora no me siento obligada a bajar de peso .

Con el estancamiento que sufre en la actualidad la industria de la confección, más fabricantes de ropa ven la posibilidad de ganar dinero al dirigirse a mujeres como Schron. Compañías de diseño de modas, como Dana Buchman, Ellen Tracy y la línea Emanuel, de Emanuel Ungaro, hace poco han añadido colecciones de trajes, vestidos de seda y trajes de baño, todos elaborados en tallas muy grandes.

Las tiendas por departamentos _que mostraban pantalones con fajas de elástico y camisas holgadas en tallas de mujer en la sección trasera de la tienda, cerca de los baños_ ahora colocan las líneas en las vitrinas de boutiques especiales y Wal-Mart Stores Inc. arregla sus tiendas con nuevas colecciones para mujeres corpulentas.

Todas están adoptando la receta perfeccionada por Marina Rinaldi. La línea Rinaldi es parte del MaxMara Fashion Group, un negocio de familia cuyas ventas anuales ascienden a unos US$920 millones, según la compañía. Descartando las expresiones floridas de los príncipes de la moda, el presidente ejecutivo de MaxMara, Luigi Maramotti, de 39 años, dice: La moda no es tal hasta que se usa en la calle .

Empresa familiar MaxMara fue fundada en 1951 por su padre, Achille Maramotti, un abogado italiano. Tras la Segunda Guerra Mundial, antes de que se popularizara la ropa pret-a-porter, las mujeres italianas se valían de las costureras locales para la confección de sus vestidos. Maramotti padre comenzó el negocio MaxMara vendiendo algunos abrigos y trajes sastre a las tiendas de telas.

Al paso de los años, MaxMara prosperó con sus propias fábricas y boutiques minoristas para convertirse en el equivalente italiano del negocio Liz Claiborne en EE.UU. Millones de mujeres italianas son dueñas de alguna prenda confeccionada por MaxMara, y 335 de las 650 tiendas que son propiedad de la compañía están en Italia. Con precios entre US$100 y US$1.500, MaxMara se convirtió en una marca de diseñador, pero sin un diseñador estrella. Las colecciones eran confeccionadas por equipos de diseñadores que también contrataban la ayuda de asesores fantasma, como los diseñadores de alta costura Karl Lagerfeld y Dolce & Gabbana, que contribuyeron a mantener la compañía en la vanguardia.

En 1980, cuando los minoristas europeos empezaron a pedir ropa en tallas más grandes, Achille Maramotti estableció una nueva división de ropa femenina para mujeres voluminosas. Llamó a la nueva división Marina Rinaldi en honor a su bisabuela, que administró una popular tienda ropa a mediados del siglo pasado.

Galas y banquetes Las clientes de Rinaldi eran las típicas mujeres acaudaladas de la época, con cinturas de 92 centímetros y pechos grandes. Estaban orgullosas de ser rollizas, hecho que atestiguaba su participación en el mundo de galas y banquetes de 12 platos de la alta sociedad. Las mujeres ricas del fin de siglo eran vestidas por diseñadores franceses como la Casa de Worth, que introdujo un traje con mangas translúcidas hasta el codo para apoyar a aquellas damas desafortunadas que tenían los brazos flacos y querían disimularlo , dice Phyllis Magidson, conservadora del departamento de trajes y textiles del Museo de la Ciudad de Nueva York.

Pero la moda pronto cambió a favor de las figuras más esbeltas, y la venta de prendas a mujeres más pesadas se convirtió principalmente en un esfuerzo fragmentado. La cadena minorista Lane Bryant, de EE.UU., comenzó a vender tallas más grandes en masa a partir de 1916, después que el fundador de la compañía se diera cuenta que las mujeres de cuerpo abundante no tenían representante alguno en la corte de la moda . La cadena The Forgotten Woman, fundada en 1977, fue una de las primeras tiendas de ropa fina establecidas en EE.UU. para mujeres grandes. En los últimos años, algunos minoristas han enviado catálogos especiales a mujeres que usan tallas grandes, que le compran sus nombres y direcciones a los departamentos de tránsito locales, que incluyen la estatura y peso de los conductores inscritos. Los programas de venta por televisión también se dirigen a las mujeres que se mantienen alejadas de los probadores de las tiendas.

Pero en los círculos de la alta costura _donde la habilidad artística y la actitud presuntuosa suelen ser tan codiciadas como el éxito comercial_ los diseñadores de París y Nueva York nunca han intentado vestir a la mujer gorda porque sus clientes acaudaladas son por lo general esbeltas. El diseño de ropa para mujeres grandes tiene tantas limitaciones , dice Louis Dell Olio, antiguo diseñador de la colección Anne Klein. No se puede hacer nada con la cintura; la única parte donde se puede añadir cualquier toque de diseño es el cuello o las mangas .

Publicación
eltiempo.com
Sección
Otros
Fecha de publicación
9 de mayo de 1996
Autor
TERI AGINS

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