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NO ME DEJEN MORIR, NO ME DEJEN MORIR!

Hernán nos decía que no lo dejáramos morir. Anoche, precisamente, estuvo con su familia en Chinchiná y en el hotel jugó con su niña. Nos repetía que no lo dejáramos morir, que lo apoyáramos. De pronto dijo que se iba, que ya sentía la muerte, que por favor hiciéramos algo. Pero no se pudo... .

Fueron las últimas milésimas de segundo de vida de Hernán Patiño, uno de los tres ciclistas que murieron, tras ser arrollados por un campero, vehículo que a su vez había sido despedido por los aires en la colisión con una tractomula.

Augusto Triana falleció inmediatamente. Y Néstor Mora, tanto como Patiño, se sacudió quién sabe por cuánto tiempo más, en una postrera lucha por quitarse de encima a la muerte. Los tres, pertenecientes al equipo profesional de Manzana Postobón, se convirtieron en nuevas víctimas en esta absurda batalla que a diario libran pedalistas y conductores por las carreteras colombianas.

Todo ocurrió cuando la jornada de este martes apenas despuntaba para el grupo que orientan José Alfonso El Pollo López y José Patrocinio Jiménez. El plan estaba en marcha. Era el tránsito entre una competencia como la Clásica del Tolima y la Clásica a Itagí, que debía comenzar hoy en ese municipio.

La orden era rodar unos 180 kilómetros entre Chinchiná, Caldas y Medellín, pasando por La Pintada para ascender al Alto de Minas. Pero todo quedó en intenciones a las 8:47 de la mañana, en un accidente que cubrió de luto a la familia ciclística del mundo.

Una tractomula se precipitó contra un campero a la altura del kilómetro 33. Los muchachos ya habían cruzado el peaje de Tres Puertas. Libardo Leyton, el auxiliar del equipo, en medio de lágrimas y confundido, sin saber qué camino coger, narró este dolor que le produjo ver morir a tres amigos, tres hermanos de la bicicleta.

Una tractomula que venía muy abierta bajaba y en el momento que tomó las curva golpeó a otro carro y nos lo mandó encima. Bajábamos normalmente, bien orillados, con precauciones porque el piso estaba mojado. Tan es así que el campero nos iba a sobrepasar en ese instante .

Leyton mantiene vivo el trágico instante y profundiza en explicaciones: El señor de la tractomula venía muy abierto, tomó la curva demasiado abierto y el jeep nos sobrepasaba porque es una carretera amplia, muy buena. En ese instante, el trailer del pesado camión golpeó al otro carro y lo lanzó contra el grupo de ciclistas .

Nunca creyeron, quienes venían atrás del lote, que la situación era tan delicada. Cuando llegamos a recogerlos, algunos ya no respiraban. Augusto Triana murió ahí mismo. A Néstor traté de revivirlo, pero no fue posible, no daba ninguna señal. Otros todavía tenían reflejos, como Hernán Patiño y Asdrúbal Patiño, pero el afán era llevarlos para que les prestaran la asistencia necesaria. Allí nos dimos cuenta que Néstor Mora estaba vivo y lo subimos a una camioneta .

Aquí se inició otro capítulo, otro drama de amigos, de pasajeros auxiliares que, impotentes, sentían que dos de ellos competían con la muerte. Libardo Leyton relata el largo camino que recorrieron desde el sitio de la tragedia hasta el Hospital de Caldas de Manizales. Fueron los kilómetros más prolongados de sus vidas.

Veníamos animando a Néstor. Para que reaccionara, le dábamos respiración, nos daba pulso, yo me vine manejando la camioneta hacia Manizales, pero no sabría decirle dónde perdió la vida .

Libardo toma una pausa. Respira profundo, llora y continúa: En el hospital nos dimos cuenta que Hernán y Néstor estaban muertos. Los tres se nos fueron y no pudimos hacer nada. Qué desgracia, Dios mío! Tratamos de conseguir una ambulancia, un médico, alguna ayuda, pero nada. La gente pasaba y seguía su camino como si nada hubiese ocurrido, como si no fueramos humanos... .

REACCIONES Es un soplo la vida, es pecialmente cuando se arriesga tan a menudo en una de esas carreteras de esta Colombia que parece no aprender de sus muertos y sus dolores.

Ellos, tres representantes de ese país de paz, han muerto en un accidente inconcebible. He aquí los testimonios: Julio Bernal, ciclista y testigo Lo único que vi fue que el remolque se vino de lado, escuché un ruido durísimo, pienso que fue cuando agarró al campero. Ni siquiera tuve el valor de mirar hacia atrás. Para mí este es un horrendo crimen, así lo llamamos, porque los conductores deben recapacitar. Sinceramente hay conductores que son como animales en las carreteras. Me senté a llorar. Me di cuenta de que Triana estaba muerto y nada se podía hacer por él. A Néstor lo condujimos a la parte de adelante de la camioneta. Atrás a Asdrúbal y a Hernán Patiño. Yo me vine con ellos. Hernán me decía que le diera aire, le di respiración boca a boca, lo que más se pudo. Nos pidió que le quitáramos la ropa porque se ahogaba. Yo le decía que luchara por la vida porque él tenía una preciosa familia y lo animaba. Me di cuenta de que tenía la pierna partida, la de Asdrúbal también y de un momento a otro Hernán comenzó a decir que se iba, que él ya veía la muerte. Le decía que confiara en Dios que él podía salvarle. Néstor parece que seguía vivo adelante y Hernán murió en mis manos.

Rúber Albeiro Marín, ciclista y testigo Salimos un poco más tarde de la hora que se había prevista. Había llovido y ya había escampado. Adelante de Tres Puertas volvió a llover. Venía detrás de Néstor. Paró a ponerse el impermeable. Bajó tranquilo con el Pollo González. En un repecho vieron el lote y legó el impacto. Primero los cogió a ellos y luego golpeó contra el campero. Eso salvó a los otros. Néstor y Asdrúbal eran los que iban adelante, halando el grupo.

Luis Alberto González, ciclista y testigo Estábamos muy nerviosos, no sabíamos qué hacer. Faltando cinco kilómetros murió Hernán cuando lo traíamos al hospital. Subíamos un repecho hacia el kilómetro 41. Llovía. La mula venía muy rápido, frenó y con la parte de atrás le dio al jeep rebotando contra la mitad del grupo. Nosotros pedaleábamos a unos 20 o 22 kilómetros en ascenso. Veníamos con cuidado porque estaba mojado el piso. La mula traía mucha velocidad y al frenar resbaló .

Marino Londoño, conductor de la tractomula SAW 238 Alcancé un carro que llevaba una pipas de gas y frenó bruscamente. Yo también frené cuando vi que venían unos ciclistas. Traté al máximo de frenar para no herir a nadie. Se atravesó al trayler de atrás y ahí fue cuando sentí un guarapazo. Después me di cuenta de que la parte trasera estaba atravesada. El pavimento estaba mojado, llovía. El piso demasiado liso. Estoy tranquilo y consciente. Yo sé que ellos van con Colombia adelante. Iba de viaje a Manizales para ir a Cúcuta. Es el primer accidente en 17 años que llevo conduciendo.

Conrado Antonio Pulgarín, conductor del campero Venía un poco salido y al ver que venía tanta gente, se tiro a la derecha y le derrapó.

José Jaime Chepe González La verdad lo siento mucho porque Hernán era el amigo mío. Lo estoy llorando porque siento una gran pena por lo que les pasó a los tres. Ojalá dios quiera y esto no siga pasando en Colombia. Durante los tres años que estuve en Postobón fue mi confidente. Fue el mejor amigo que he tenido en el ciclismo, mi compañero de habitación Héctor Manuel Castaño Muy triste con la noticia que nos han dado. Eramos compañeros de trabajo y a pesar de que corríamos en equipos diferentes eramos amigos. No tengo palabras para expresarme porque estoy muy asustado. En Colombia todos los días se expone la vida. Uno sale a defender el nombre de Colombia y a conseguir el sustento para la familia y hay unos locos que no respetan.

Julio César Cadena, ciclista retirado y ex compañero de Triana y Mora Muy triste. El problema que aquí todos estamos viviendo es que es casi imposible entrenar. La última vez que hablé con Triana fue en la Clásica del Tolima, durante la primera etapa. Me dijo que estaba muy bien, que tenía mucha confianza para este año. Lo conocí desde que estaba empezando, en Cafam. Salíamos a entrenar juntos.

Oliverio Rincón, ciclista Es lamentable recibir estas noticias tan trágicas, en especial porque eran amigos y compañeros. No sabe uno cómo reaccionar o qué pensar. Hay gente, conductores irresponsables. Terminar de esta manera es lo peor que le puede pasar a uno. No sé qué decir en estos momentos. Le ganó la cronoescalada a Triana en la Vuelta de la Juventud del 89, cuando gané. Estuvimos dos años en el Kelme. Me parece imposible que esto haya sucedido. Me enteré porque los periodistas de Onda Cero me informaron.

Hernán Buenahora, ciclista Pues ha sido un día bastante duro para todos los colombianos. Quiero darle mi sentido pésame a las familias. No tengo palabras para decir nada.

Luis Herrera, ciclista retirado Prendí el radio y escuché la noticia. Me abracé con Judith, mi esposa, y nos pusimos a llorar. Herrera dijo que quería estar solo y salió de la casa.

Alvaro Pino, técnico de Kelme En estos momentos estoy completamente descentrado. Aún no asimilo el hecho. No tengo palabras para expresar mi sentimiento. Néstor y Augusto, pese a haber quedado fuera del equipo esta temporada, estaban muy unidos a Kelme. Teníamos una excelente relación con ellos, pues fueron varios años de trabajo en común. Es un momento muy duro para toda la formación, pues Néstor y Augusto estaban muy identificados con Kelme. Conozco cómo son las carreteras en Colombia y el enorme riesgo que corren los ciclistas allí. Nosotros lo hemos vivido en las concentraciones que hemos hecho en ese país, donde hay que ir con 20.000 ojos para evitar que te atropellen.

Doctor López, médico que atendió a Asdrúbal Patiño Asdrúbal Patiño tiene heridas graves, con trauma hepático, fractura de fémur izquierdo. Es delicado su estado. Básicamente era un trama cerrado de tórax y abdomen. Además trauma cranoencefálico .

Publicación
eltiempo.com
Sección
Otros
Fecha de publicación
22 de febrero de 1995
Autor
DUVAN MARIN MARTINEZ

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