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BISEXUALISMO, EL TERCER SEXO

A Sergio, un médico de 35 años, soltero, bien parecido y con una buena posición social y económica le gustan las mujeres. De eso está seguro. Sin embargo, en ocasiones, Sergio siente una fuerte atracción hacia los hombres.

Esta situación, confusa para cualquier persona, está muy clara para Sergio. Pero no siempre fue así. Llegar a comprender esas sensaciones, comportamientos y sentimientos no fue fácil.

Cuando cumplió 18 años, inició su vida sexual en la universidad donde tuvo cerca de una docena de novias y se enamoró.

Un día Sergio se sintió atraído por Rafael, uno de sus amigos. Había química; algo en él que me gustaba. Dejé a mis novias y empezamos a salir juntos. Rafael era homosexual y lo confesaba abiertamente; eso también me gustaba , cuenta Sergio.

Nunca me sedujo -agrega-. Al contrario, respetaba mis tendencias y yo las suyas. Tomé la iniciativa y le propuse tener una relación. El contacto fue breve, pero me gustó. El juego erótico se convirtió en algo más. Me enamoré de Rafael .

Desde ese momento todo cambió. Estaba confundido, volví a acostarme con todas las mujeres que conocía -dice Sergio-. Entonces, qué era yo: marica, puto o pervertido? Permanecí así durante dos años, pero no aclaré nada. Fui con un sexólogo y luego de un año de terapias entendí que yo era bisexual .

Y aunque Sergio no declara su sexualidad abiertamente, sí trata de ser sincero respecto de sus preferencias sexuales con cada una de sus parejas. Ni ellas ni ellos entienden esa situación, por eso sólo puedo tener relaciones cortas y poco profundas.

Por ahora, tengo claro que para mí es más fácil amar a una mujer que a un hombre. Considero más excitantes sexualmente a los hombres, y a las mujeres, más excitantes en el aspecto emocional, aunque en el sexo con ellas hay que tener en cuenta muchos detalles. Hay que ser más laborioso .

Sergio mantiene una relación estable con Rafael. Asegura que está enamorado y que será fiel hasta que el amor se acabe. Le siguen gustando las mujeres y, ocasionalmente, tiene relaciones con ellas, aunque piensa que no son serias. Mi ideal es amar intensamente y ser fiel, no importa si es hombre o mujer .

Posiciones encontradas El bisexual, según sexólogos y sicólogos, disfruta de sus relaciones sentimentales y sexuales tanto con personas del mismo sexo como del sexo contrario.

Se conocen dos teorías científicas acerca de la bisexualidad. La de Freud, que afirma que el 80 por ciento de los humanos son bisexuales, porque en alguna etapa de su vida han convivido (no sexualmente) con personas del mismo sexo.

Expertos consultados por EL TIEMPO dicen que hay otra teoría: sencillamente, que no existen.

Estudios realizados por médicos y sicólogos aseguran que el niño aprende el comportamiento sexual a medida que la sociedad dicta las normas, ya que la cultura le prohíbe investigar sus alternativas sexuales.

Sin embargo, estas teorías no convencen a todos los especialistas. El ginecólogo Sergio Morales asegura que la medicina niega la existencia de la bisexualidad desde el punto de vista físico.

Hay gente que nace con alteraciones hormonales o con alteraciones en los órganos genitales. Pero eso no orienta al paciente hacia un sexo determinado .

La antropología acepta la existencia de los bisexuales. Darío Méndez, antropólogo de la Universidad Nacional, explica que por la capacidad de la cultura de moldear los gustos y orientaciones sexuales, encontramos culturas que la prohíben y crean fobias, y otras que la aceptan como algo natural y la promueven .

Por eso existen muchas formas de llegar a la bisexualidad. Algunos de ellos lo han sido siempre; otros, llegan por una decisión consciente. También existen los bisexuales situacionales, es decir, se presenta en aquellas personas que viven en ámbitos de un solo sexo como conventos, seminarios, cárceles, etcétera.

Un tabú criollo En Colombia hay bisexuales, pero la mayoría permanecen en la sombra. De ellos solo se sabe oficialmente cuando llegan a los consultorios de sicólogos porque tienen conflictos de identidad.

También se les conoce cuando se enamoran y quieren definirse por alguno de los dos sexos, por cuestiones religiosas y en la mayoría de los casos, porque sus parejas han descubierto su doble sexualidad.

Según el abogado de familia Alvaro Rodríguez, una de las principales causas del divorcio es la infidelidad. Pero ya son más frecuentes los casos en que la infidelidad no se da propiamente con personas de distinto sexo. En plata blanca, de diez casos, tres son de bisexualismo.

Identificarlos no es fácil. Tal vez por eso, no hay estadísticas de ellos en el país, aunque algunos sexólogos como Alvaro Poveda, de Profamilia, coinciden en afirmar que corresponde a un dos por ciento de la población.

Según Poveda, la bisexualidad es difícil de determinar en números porque se manifiesta de diversas maneras. Hay bisexuales que mantienen relaciones alternas entre ambos sexos. Otros, tienen relaciones monogámicas estables, pero en ocasiones lo hacen con hombres y mujeres.

Otro estilo de vida bisexual explica Poveda es el de quienes solo durante una etapa de su vida tuvieron una relación temporal hetero u homosexual y por el resto de sus días mantienen relaciones solo con personas de otro sexo.

Hay también quienes mantienen el lazo afectivo con un sexo, y las relaciones con el otro son sólo esporádicas.

Por culpa del sida Desde 1990, cuando se empezó a hurgar en las causas del sida, el tema de la bisexualidad salió a flote.

De acuerdo con el último estudio realizado por el Programa Sida, del Ministerio de Salud, el número de personas infectadas en Colombia asciende a 15.185. De esas, el 23,8 por ciento corresponde a contactos bisexuales.

Según la fundación Diálogo Mujer, las principales afectadas por estos comportamientos han sido las mujeres. La mayoría de mujeres con sida resultaron ser amas de casa con un compañero estable. Lo que ellas no sabían era que sus esposos eran bisexuales , revelan sus investigaciones.

Sin embargo, el sexólogo Manuel Velandia asegura que esto no es revelador. Puede haber muchos comportamientos bisexuales, pero eso no hace a una persona bisexual y al contrario, esas estadísticas y cifras hacen quedar al bisexual como el que contagia, y no siempre es cierto .

Más que una moda El sociólogo Andrés Escallón explica que la bisexualidad es ahora una tendencia social. El que quiere estar in adopta conductas sexuales variadas y se viste como andrógino, es decir, ellas se ven como hombres y ellos como mujeres.

No en vano la moda y el cine se encargan de recrear conductas andróginas. No lo pensamos como algo sexual, pero en los desfiles fomentamos que ellas luzcan masculinas y ellos femeninos. Esto no hace que la gente prefiera a los hombres o las mujeres , dice María Gutiérrez, directora de una escuela de modelaje.

El verdadero problema no está en que la moda promueva esas conductas, sino en la aceptación social. Velandia dice: Vivir bisexualmente en un medio homofóbico como nuestra cultura no es fácil e implica muchas veces superar sentimientos y situaciones conflictivas .

La mayoría de bisexuales, opina el sicólogo Miguel Venegas, lleva una vida doble. Son hombres o mujeres entre los 20 y los 60 años, casados, con hijos y, en la mayoría de los casos, con una brillante carrera. Buscan contactos rápidos con personas de su mismo sexo siempre en la clandestinidad. Por eso, ellos siempre vivirán ocultos, porque es muy difícil que alguien acepte su dualidad .

Según el relato de Daniel, un joven prostituto de 16 años que trabaja en el centro de Bogotá, aquí viene mucho señor mayor que tiene familias bonitas y nietos de la edad de uno. Casi nunca hablan, pero cuando se vuelven clientes, dicen que quieren a sus esposas, pero que sienten atracción por los hombres.

Mario Tamayo, un bisexual de 39 años, felizmente casado y con dos hijos, confirma esta teoría. Llevo diez años de matrimonio y soy feliz, pero no puedo evitar tener contacto con los hombres. Siempre sentí atracción hacia los dos sexos. Desde que me casé, mantengo relaciones homosexuales a escondidas de mi esposa, porque a ella la amo, pero ellos satisfacen mi parte homosexual .

Para el sexólogo Poveda, estos comportamientos solo revelan la intolerancia de la sociedad. Todos deben ocultar su tendencia sexual con una conducta social como el matrimonio, los hijos y novias. Esta es la única manera de vivir tranquilos , asegura.

Los bisexuales siempre hemos existido -cuenta Tamayo-. El problema es la negación que se ha hecho de nosotros. Ni los heterosexuales ni los homosexuales nos aceptan. Para ellos somos locas reprimidas y para ellas, simples homosexuales .

En Colombia, el llamado tercer sexo es un tema oculto, tanto por quienes lo viven como por quienes investigan el fenómeno.

Pero el bisexualismo viene de siglos. El filósofo griego Platón especuló sobre la existencia de un tercer sexo, con una sexualidad doble, y en La Iliada, de Homero -texto obligado de los bachilleres- Aquiles y Patroclo llevaron su fogosa amistad hasta la ambigedad.

Y los expertos -por lo menos la mayoría de los consultados- no tienen reparos en decir que la conducta bisexual es tan normal como los sexos aceptados tradicionalmente. Sin embargo, de ahí a que sea asimilado por la sociedad colombiana hay mucho trecho.

Mi rival era un hombre Gloria llevaba su vida con normalidad. Se podía decir que para ella, las cosas andaban bien: 36 años, profesional, casada, católica y con dos hijos.

Pero después de ocho años de matrimonio descubrió que su esposo tenía otras inclinaciones sexuales.

Daniel es bisexual. Lo descubrí hace un año, cuando equivocadamente hice caso a unas llamadas anónimas que me informaban sobre la infidelidad de mi marido.

Para no dañar la relación con Daniel, preferí contarle a su mejor amigo, Orlando, sobre las llamadas que me hacían frecuentemente. El me aconsejó cambiar el número telefónico y no poner atención a los mensajes, porque, según él, Daniel me adoraba y no me haría algo así...

Después de unos meses de continuas llamadas, decidí investigar. Las personas que llamaban decían que Daniel llegaba acompañado al apartamento, permanecía allí por horas y salía sólo unos minutos antes de que yo llegara de trabajar.

Un día, sin decirle nada, quise sorprenderlo. Y estoy muy arrepentida. Pensé que mi rival era una mujer. No. Era otro hombre, y lo peor de todo, era Orlando, el mejor amigo de mi marido.

Allí terminó todo; sentí que no servía como mujer y que por eso él había buscado un hombre. El amor se acabó y no hubo lugar a ninguna explicación.

Su abogado me llevó un papel de un sicólogo donde me explicaba qué era la bisexualidad. No lo leí. Lo que no le perdono es la mentira y el engaño.

Gracias a Dios no tengo ninguna enfermedad y a los niños nunca les voy a contar que a su papá también le gustan los hombres .

Publicación
eltiempo.com
Sección
Otros
Fecha de publicación
5 de mayo de 1996
Autor
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