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AVANZAN LOS DESIERTOS Y CAE LLUVIA ÁCIDA

La destrucción y eliminación de un área geográfica trae consigo consecuencias irreparables. Informes del Convenio de las Naciones Unidas sobre la Desertificación señalan que en los últimos 10 años se han deforestado en el mundo cerca de 150 millones de hectáreas de bosques.

El 85 por ciento de los bosques africanos ha desaparecido, al igual que el 70 por ciento de las áreas verdes asiáticas y el 50 por ciento de la vegetación nativa de los países latinoamericanos.

Entre tanto, la Amazonia, el más extenso bosque tropical del mundo, pierde anualmente cerca de 420.361 kilómetros cuadrados de vegetación. La migración de los campesinos andinos hace desaparecer 40 mil kilómetros cuadrados de selva húmeda y en el Ecuador 25 mil kilómetros cuadrados de capa vegetal son arrasados para abrir carreteras permitiendo a los colonos el acceso a territorios indígenas , señaló Haroldo Castro, director de proyectos de la organización Conservación Internacional.

En Indonesia el promedio de deforestación entre la década de los 80 y 90 fue de un millón de hectáreas año, mientras que en la localidad africana de Zaire se talaron 369 mil hectáreas.

En nuestro país, según Rodrigo Cid, Presidente de la Asociación Colombiana de Reforestadores (Acofore), la tasa de deforestación es de 600.000 hectáreas por año, de las cuales se reforestaron 25 mil hectáreas en 1982, unas l5.000 en 1983, y 10.000 en 1984. Entre 1985 y 1990 se reforestaron 5.000 hectáreas y el año pasado escasamente se plantaron 3.000 hectáreas.

El mayor impacto de la destrucción de los suelos y la tala indiscriminada es recibida por los bosques húmedos tropicales, que se encuentran en países en vías de desarrollo. Aquí se pierden millones de especies vegetales y animales y se eliminan dos tercios del agua dulce almacenada por los ecosistemas estratégicos.

Según Clear Aubert, directora de comunicaciones de Greenpeace en España, la capa vegetal también sucumbe bajo los efectos de la llamada lluvia ácida, una nieve o niebla con alto contenido de ácido nítrico en grandes concentraciones, almacenado por la quema de combustibles fósiles como el carbón y el petróleo, que tiene gran efecto corrosivo en la parte urbana de ciudades tan importantes como París, México, Barcelona, Berlín, y Roma . Esta situación que se está empezando a presentar en Bogotá.

Fachadas corroídas, monumentos deteriorados y árboles muertos, es el resultado de la lluvia ácida. Esta también actúa sobre ríos y lagos impregnándolos de gran cantidad de ácidos que matan la fauna acuática. En la actualidad, casi la mitad de los bosques alemanes presentan daños debido a la acidez de esta mortal lluvia.

Otro de los procesos anexos a la deforestación, es la desertificación, ya que la ausencia de la capa protectora deja los suelos desnudos y expuestos a la acción de lluvias, heladas y vientos. Un informe de la Unicef señala que cerca de nueve millones de hectáreas en el mundo se han convertido en desierto, perdiendo su productividad y función biológica.

Un caso palpable y cercano se encuentra en el departamento de Boyacá, donde la tala excesiva del bosque nativo y la reforestación con pinos y eucaliptos, tienen a la población padeciendo de sed. En localidades como Chivatá y Sotaquirá hace más de tres meses que no llueve, y la tierra está quedando en manos de los viejos y los niños, que al no tener mano de obra se deben dedicar al pastoreo de vacas, cabras y ovejas.

Publicación
eltiempo.com
Sección
Otros
Fecha de publicación
22 de abril de 1996
Autor
Prensa Verde

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