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LA HISTORIA ABSUELVE A DREYFUS

Cien años después, el caso Dreyfus continúa siendo uno de los momentos más significativos de la historia de Francia. Independientemente de los casi 1.000 libros que se hayan escrito sobre esta injusticia histórica, el caso Dreyfus fue la piedra que durante años dividió al país en dos partes enfrentadas, las cuales llegaron a su paroxismo en la época del régimen de Vichy, durante la ocupación nazi del 40.

En qué consistió el caso Dreyfus ? Dreyfus fue un capitán del ejército francés, de origen judío, acusado de traición a la patria por haber suministrado informes secretos a Alemania en 1894.

Pero la acusación el tiempo lo ha demostrado fue una argucia montada por el Estado Mayor francés y la oficialidad. Dreyfus era inocente y su proceso fue una pantomima para confundir a los alemanes sobre el famoso cañón 75 C, uno de los secretos militares franceses de la época.

En otras palabras: Dreyfus fue un chivo expiatorio. A partir de ahí comienzan los estudios. De un lado se ve en el caso Dreyfus el origen de lo que, más tarde, en 1940, sería el antisemitismo francés, pues muchos de los acusadores de Dreyfus lo hacían basándose en su origen. Es el caso del escritor Maurice Barrés, quien afirmó lo siguiente: Que Dreyfus sea o no capaz de traicionar, yo lo concluyo de su raza .

Para la Francia de finales del XIX, el combate social se daba entre los representantes de la tradición, los cuales defendían un orden social y moral ya existente, y los defensores de la frágil y naciente República. Las dificultades del comercio de la época, el éxodo rural y los trastornos económicos llevaban a la gente a buscar culpables.

Y quienes eran esos culpables? En primer lugar, la República, en segundo, los banqueros y, en tercero, todo lo que no fuera francés (sobre todo si era alemán). Para una situación como ésta, el judío es el chivo expiatorio natural, atacado tanto por el Ejército como por la Iglesia. Así, tres palabras pasaron a ser sinónimas: judío, alemán y enemigo.

De este modo, en aras de una operación de inteligencia contra Alemania, se habría elegido al judió Dreyfus como culpable para, de paso, impedir su ascenso a los rangos superiores de la oficialidad.

Inspiración de escritores Dreyfus era de Mulhouse, ciudad de Alsacia (frontera alemana), y pertenecía a la burguesía rica del lugar. Era republicano y, según testimonios, no creyente. En primera instancia, Dreyfus fue condenado a muerte, pero al final obtuvo una gracia presidencial y, a cambio, fue degradado y enviado a la prisión de la Isla del Diablo por el resto de su vida.

El Judas Iscariote de la historia, el hombre que culpó a Dreyfus, fue el célebre comandante Esterhazy. Para despistar a los alemanes e inculpar al capitán judío, Esterhazy mandó redactar un falso informe secreto sobre los progresos franceses en el cañón 120 de tiro corto haciéndolo llegar a manos de la embajada alemana. Ahí surgió el escándalo, cuando se supo que el agregado militar alemán tenía el informe en su poder, y vino la pregunta: quién fue el traidor que se lo dio? Todos lo dedos, entonces, apuntaron hacia Dreyfus.

Entre sus contemporáneos, el caso Dreyfus significó la entrada de los intelectuales a los asuntos de Estado. El primero en hacer sonar su voz fue Emile Zolá, quien publicó su célebre apología de Dreyfus Yo acuso!. A continuación, el mismo Zolá escribió una novela titulada Verdad, en la que un personaje es víctima de la injusticia social, teniendo como fondo los enfrentamientos entre laicos y clericales típicos de la época. Este libro fue publicado a manera de folletín por entregas en la revista La aurora, y mientras salían los captítulos, Zolá fue encontrado muerto por asfixia, en extrañas condiciones, en su hotel de la Rue de Bruselas de París (1902). Casualidad? A pesar de no haber pruebas, muchos piensan que Zolá fue asesinado por sus ataques francos y directos a la oficialidad francesa. En el otro extremo, del lado de los acusadores de Dreyfus, estaría el escritor Maurice Barrés, quien defendía tesis francamente antisemitas en el momento del caso . Barrés escribió en sus diarios: Cuando era niño, el Viernes Santo, íbamos a matar al Judío . Las posibles influencias del caso en obras literarias no tienen límite: haciendo algunas piruetas críticas, se ha llegado incluso a afirmar que Dreyfus es la inspiración de El proceso, de Franz Kafka, por tratarse de una condena sin culpabilidad, por un lado, y por ser Kafka un judío de Praga, del otro.

La historia hizo justicia Por todo esto muchos historiadores ven en Francia (y no en Alemania), el origen del antisemitismo que condujo al holocausto de 1940. Es el caso de Philippe Landau, quien afirma que el antisemitismo fue siempre un valor dentro del ejército francés, poniendo como ejemplo los pogromas hechos contra los judíos en Argelia al principio de la colina. De cualquier modo, en la Francia del cambio de siglo, el judío era el símbolo del nuevo pacto social republicano contra el que se alzaban las clases conservadoras. Fue el caso también en 1936, cuando el Frente Popular llegó al poder lleno de amenazas contra la burguesía dominante. Los malos eran los judíos, pero no el judío Rostschild de fines del XIX, sino el judío Marx y su revolución proletaria, el judío León Blum (presidente por el Frente Popular), que además era un antiguo militante de la causa a favor de Dreyfus. Con la llegada del régimen de Vichy (1940) y la ocupación nazi, el odio de las clases conservadoras por sus privilegios perdidos se centró en el antisemitismo.

El ensañamiento con los judíos, o israelitas , como se les llamaba en Francia, era una reacción en contra del Frente Popular de Blum llegado al poder en 1936. Y al final de la guerra, cuando los antisemitas franceses fueron condenados y juzgados, no faltó quien dijera: Es la venganza de Dreyfus, al fin se hace justicia . Así pues, el caso Dreyfus tuvo la importancia que tuvo por haber sido la piedra de toque que definió y enfrentó a las dos Francias : dos tradiciones y dos sistemas de valores, invadida por la derrota y el revanchismo hacia Alemania. Una Francia que hoy, felizmente, ya ha pasado al olvido, a pesar de que el caso Dreyfus , como dijo Francois Mauriac, es un espejo de terrible fidelidad que nos restituye los rasgos eternos, tanto los buenos como los vergonzosos .

Publicación
eltiempo.com
Sección
Otros
Fecha de publicación
30 de enero de 1994
Autor
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