FERNANDO CRUZ KRONFLY:

FERNANDO CRUZ KRONFLY:


19 de marzo de 1995, 05:00 am

La sombrilla planetaria Planeta, 1994 En Cruz Kronfly, la obra ensayística ha marchado a la par de su tarea como narrador. Si en esta última ha ahondado en los pliegues más profundos de la condición humana, abocada cada vez más a la desolación metafísica, al drama de la incomunicación, en su tarea de reflexionar sobre su tiempo a ese nivel de ideologías políticas, culturales en las cuales se nos ha constreñido, el marxismo, el psicoanálisis, la posmodernidad, lo ha hecho con la modestia que permite ver con mayor objetividad pero a la vez con mayor pasión estos acontecimientos convertidos hoy en oferta de consumo cultural.

Porque el ensayo -que nace de este compromiso vital- no puede confundirse con aquello que proliferó en cierto tipo de publicaciones: artículos políticos , diagnósticos sociales, incluso cierto tedioso tipo de monografía literaria. No hay en estos textos ni futurología al alcance de las nuevas clases medias, ni mesianismos ingenuos. Lo que hay es un intento de enfrentar lo que esas ideologías suponen como una sutil manera de evadir sí los problemas de fondo: la muerte, el olvido y como contraposición la amistad crítica para salir del emocionalismo provinciano.

Como recordando aquel axioma benjaminiano de que todo acto de cultura está por desgracia precedido de un acto de barbarie, Cruz enfrenta el fenómeno de nuestra actual violencia, pero a la vez de un cambio vertiginoso de lenguajes sociales, de estructuras económicas como una entrada en la modernidad que la inteligencia alerta debe enfrentar para que el desfase entre modernidad material e intolerancia cultural no vuelva a producirse. Con lo cual señala al intelectual una tarea que debe llevarlo a descifrar continuamente lo que esos cambios comportan, lo que esos shocks implican.

Y en eso es claro al señalar el peligro que el perfeccionamiento de las llamadas utopías políticas suponen como camino a nuevos despotismos. Por eso al ingresar en la obra de Pessoa va a aclarar lo que implica ese anarquismo que ha renunciado a la totalidad para vivir en los heterónimos, en los fragmentos, indicando de paso una ética a la nueva escritura. Y si conceptos básicos como el de la libertad, la igualdad, mueren porque ya no hay ni la ilusión que los dimensione, ni la juridicidad que los proteja, cuál entonces será el camino a seguir? El de un nihilismo ciego, el de un voluntarismo? Todo eso es una pregunta abierta de este magnífico ejercicio de inteligencia crítica.

Darío Ruiz Gómez