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Día a día de una comisaría de familia en Ciudad Bolívar

Daniela tiene 3 años y el cabello largo y negro recogido en cuatro colas. En una de las seis sillas verdes de la comisaría La Casona, de Ciudad Bolívar, juega con una cartera azul que combina con su sudadera, mientras llega el turno de enfrentar a su papá, del que dice que le tocó la ‘coquica’ y le hizo cosquillas.

Este es uno de los casos que a diario debe atender la Comisaría de Familia de Ciudad Bolívar, a donde llegan 15 de cada 100 de las denuncias que por violencia intrafamiliar se registran en la ciudad.

Es lunes al mediodía, y la comisaria, Nelly Cuevas, ha atendido el caso de una mujer a la que su esposo le daba puntapiés por no levantarse en la madrugada a calentarle la comida.

También ha escuchado el relato de dos menores de 7 y 9 años que son constantemente golpeados por su mamá, y el de una anciana de 79 años que es maltratada por su hermana y su sobrina.

A esta oficina, que atiende de 7:00 a.m. a 11:00 p.m., llegan cada día en promedio 60 casos de violencia intrafamiliar. En la sala de espera nadie dura menos de una hora, siempre hay más mujeres que hombres. Y siempre hay niños... muchos niños.

Daniela está con su mamá y minutos más tarde llega su papá, un hombre de 35 años, alto y fornido. Él le extiende la mano para consentirla, pero Daniela lo rechaza y se escuda detrás de su mamá.

Los casos de abuso sexual infantil son los que más conmueven a la comisaria Cuevas, que ya lleva 7 años en este oficio y no se acostumbra.

“Es muy doloroso cuando las mamás no les creen a los niños”, afirma. Sobre todo, porque de los 1.902 dictámenes practicados a mujeres por abuso sexual, de enero a junio de este año, 1.378 obedecen a hechos ocurridos en el propio hogar de la víctima.

Sofia Pérez, empleada de una empresa de aseo, sabe qué es eso.

Esta vez fue a la comisaría porque su esposo echó a su hijo mayor de la casa debido a que el joven dejó entrar un vecino que les robó el reproductor de DVD.

Pero este problema no es nada comparado con lo que ha tenido que vivir en su vida: fue violada por su papá a los 4 años y su mamá no lo creyó hasta que otra mujer, ajena a la familia, lo denunció por abuso sexual.

Como si esto fuera poco, cada vez que el marido de Sofía le hace una escena de celos, le dice que es una coqueta y que por eso era que su papá la violaba cuando era niña.

Ahora Sofía tiene cuatro hijos, a los que defiende con su vida, y por los que llegó a esa comisaría con el uniforme de trabajo puesto, pese al desacuerdo de su jefe.

“Lo primero son mis hijos”, sostiene Sofía, que le tocó el cambio de turno en la comisaría y que, pasadas más de cuatro horas, no ha podido terminar de hacer los trámites que le exigen.

Al mismo sitio donde espera Sofia llega Claudia, una joven de 23 años que luce unos llamativos zapatos de tacón, y que llegó al lugar con sus dos hijas, unas pequeñas de pelo trenzado, de 7 y 6 años.

“El dueño de la casa le cogió la colita a la más grandecita”, dice indignada Claudia, que puso la denuncia en un CAI de Bosa, la mandaron a la Comisaría, pero como no es un problema familiar, parece que la van a mandar a la Fiscalía.

Hay muchas limitaciones Aunque la ley 575 de 2000 permite a esta entidades dictar medidas de protección, imponer multas y dar órdenes de desalojo, las comisarías todavía tienen muchas limitaciones.

Por ejemplo, para ordenar un desalojo necesitan un dictamen de Medicina legal, la declaración de testigos y otras pruebas que demuestren que está en riesgo la integridad de las personas que viven en la casa.

Detrás de una orden de estas está Carmen Vélez, una mujer de 72 años, que no soporta los maltratos de su marido, de 66.

Él es un hombre enfermo que depende económicamente de ella, pero aun así la golpea e insulta. Hace un mes intentó pegarle con un palo y hace tres le ‘descompuso’ los dedos de la mano derecha.

“Desde hace tres años que vengo acá y no me solucionan nada. Él ha dicho dos veces que le de plata para irse, yo se la he dado, pero siempre vuelve”, cuenta Carmen, que pelea con el sueño que le produce más de dos horas de espera.

Ella no ha hecho trámites de separación porque tendría que darle la mitad de la casa a su esposo y según ella “para eso no trabajé toda la vida”.

Carmen es el espejo de Lucía, que una mañana salió a trabajar como empleada doméstica en el barrio La Esmeralda, pero como estaba enferma su patrona la devolvió.

“Llegué a la casa y encontré a mi esposo con otra en mi cama”, cuenta Lucía que es la que sostiene a su marido y a sus cuatro hijos.

Esta fue la gota que derramó el vaso, pues Lucía ya lo había denunciado varias veces porque la golpeaba. “La semana pasada no quise estar con él y me cogió del cabello”.

Lucía está repitiendo la misma historia de Martha, su madre, golpeada en su juventud una y otra vez, hasta que, según ella, ‘felizmente se largó ese…’.

vivpin@eltiempo.com.co .

QUÉ ES UNA COMISARÍA DE FAMILIA.

Las Comisarías de Familia buscan contribuir al Sistema Nacional de Bienestar Familiar a velar por la protección de los derechos de los menores y promocionar la convivencia pacífica de la familia.

Allí se atienden casos que involucran conflictos familiares, problemas de maltrato físico, emocional o psicológico e Incumplimiento de las obligaciones económicas, sociales y/o emocionales, por parte de algún miembro de la familia.

En Bogotá hay treinta comisarías de familia por toda la ciudad.

Diez de ellas fueron creadas por la actual administración.

Entre estas también se cuentan dos comisarías móviles que entrarán en operación el próximo 19 de diciembre y que estarán en zonas de la ciudad donde las existentes no alcanzan a tener cobertura.

En el 2006, las comisarías de familia de Bogotá atendieron 56.517 casos, según cifras de la Secretaría de Integración Social.

La Encuesta Nacional de Demografía y Salud del año 2005, demostró que en Bogotá solo se reporta el 25 por ciento de los casos de violencia intrafamiliar.

" En 7 años que llevo en este trabajo no me acostumbro a los casos que llegan. Los más tristes son los de abuso sexual infantil, cuando los padres no les creen a los niños".

Nelly Cuevas, Comisaria de Familia de la Casa de Justicia La Casona.

Publicación
eltiempo.com
Sección
Bogotá
Fecha de publicación
15 de diciembre de 2007
Autor
VIVIANA PINEDA HINCAPIÉ

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