ANTONIO ZIBARA, ENTRE VIENTOS Y POEMAS

ANTONIO ZIBARA, ENTRE VIENTOS Y POEMAS

Vivir de la poesía no es nada fácil. Pensar y repensar formas y melodías para convertirlas es un trabajo arduo y si se puede decir profundo. Bien lo sabe Antonio Zibara, uno de esos poetas que no ha cedido en su lucha con la rima y que lanzó hace poco su última producción literaria En el lomo del viento.

29 de abril de 1996, 05:00 am

La obra es una recopilación de 50 poemas donde Zibara se adentra en diferentes temáticas: el amor, el valor y la nostalgia.

Zibara estudió filosofía y letras en Guatemala y en la actualidad escribe y enseña literatura. A los 14 años me comenzó a gustar la literatura y la poesía; en 1980 edité la obra Identidad secreta, la que considero más lírica, pues ahora mi trabajo es mucho más reflexivo y con un mayor manejo de la síntesis , dice.

El dice no quedarse en una sola interpretación de la realidad, pues su trabajo abarca temáticas universales y simbólicas. Se puede decir que mi poesía nace de una frase, de donde se va desarrollando una circunstancia y una serie de situaciones .

Lleva 38 años de producción. Otras de sus obras son Ciudad de los ausentes, Al sigilo de la máscara y El árbol digital.

Una parte de esa producción ha sido traducida al francés por la revista Les Cahiers du Lez, de Montpellier.

La poesía es un trabajo solitario, individual; es un trabajo muy difícil porque las publicaciones son muy costosas, pero es una cosa vital, silenciosa y armoniosa , explica.

Su definición de la poesía la enmarca dentro de la cotidianidad. No la ve como una imagen sino como una realidad interna que de vez en cuando sale y cuando lo hace deja una huella.

Para él la figura del caballo y el viento representan una simbología vital y humana, de ahí el titulo de su trabajo.

Todos los días tiene ese encuentro con la hoja de papel y sus emociones; y aunque parece algo cotidiano, recuerda muy bien cuando a los diez años escribió su primer poema en el colegio. Recuerdo que a mi padre lo llamaron del colegio porque yo estaba muy despistado, parecía que vivía en otro mundo; él recibió el mensaje y les contestó que me dejaran tranquilo .

Ahora se prepara con una nueva aventura editorial a la que llamará El sol y sus mudanzas... Pero eso aún está en la incubadora de su lírica.