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DE LA DROGA REGRESARON A LA VIDA

Conocí el basuco cuando presté el servicio militar. Allí hacía parte de un escuadrón antivicio en el que todos éramos drogos , y cuando hacíamos allanamientos en la calle del Cartucho me sentaba con los indigentes a consumir. Después me degeneré y llegué a atracar y a pegarle con un ladrillo en la cabeza a un taxista para conseguir vicio. Finalmente llegué a ser indigente de los que buscan comida en las canecas .

Este es el testimonio de Frank Reyes un hombre de 31 años, que estuvo en el mundo de la droga durante más de 10 años y que tuvo que recurrir a un centro especializado para rehabilitarse.

Yo era un niño bien. Tenía mi casa, estaba en el colegio, pero apenas me metí en el vicio empecé a perder los cursos y dejé el bachillerato. Después me quedé sin familia y sin nada. Algunos días armaba hasta cien cigarrillos de basuco .

Según él, la necesidad de la droga llegó a ser tan grande que hizo cosas de las que después se arrepintió.

Empecé a falsificar la firma de mi abuelito y un día hasta vendí unos remedios que él necesitaba. Después él murió y yo lloraba como un niño frente a la tumba, pidiéndole perdón .

Desde hace 5 años dejó la droga, el trago y el cigarrillo, estudió en el Sena y actualmente es propietario de una agencia de publicidad. Además, se casó y ahora quiere tener un hijo.

Ahora tengo fe y esperanza en la vida, dejé el desgano de otras épocas. Mi familia que había dejado de hablarme, ahora me respalda y cree en mí .

Al igual que él son muchos los drogadictos que han tenido que recurrir a centros especiales para salir de este problema. Algunos no sólo consumían droga sino que la mezclaban con alcohol o la vendían en las calles.

Ese es el caso de Horacio Torres (nombre ficticio) quien hace un mes se está rehabilitando en el centro para el tratamiento de adicciones Centauro.

Yo entré a la droga cuando me fui a las selvas del Caquetá a cultivar hojas de coca. Después me vine a Bogotá a venderla en la carrera 15 con la 100. En esa época la distribuía a domicilio, pero después del trabajo me gastaba lo que me había ganado en vicio. Un día estaba tan mal que me chiflé. Le metí candela a la pieza en que tenía el perico y finalmente unos indigentes me metieron 7 puñaladas .

Lo peor de todo, según Horacio, eran las mezclas que hacía entre alcohol y droga. Metía basuco, pepas, cocaína y a la vez tomaba aguardiente o ron y eso era fatal .

Actualmente Horacio dice que su fe en Dios es la que lo va a sacar adelante. Lleva la Biblia en el bolsillo y aprovecha los tiempos libres para escribir sobre la iluminación del espíritu.

A pesar de mi fuerza de voluntad aún siento grandes ansiedades que sólo logro calmarlas con el intercambio de testimonios que hacemos con otros drogadictos en el instituto .

Como está en la primera fase del tratamiento, debe permanecer interno en la institución. Allí se levanta a las 5:30 de la mañana a hacer ejercicio y en las tardes se dedica a trabajar en un proyecto al que le tiene mucho cariño.

Estoy construyendo una finquita en miniatura, igualita a una que tenía mi mamá. Lo hago como un homenaje a ella que se murió hace poquito .

Gracias a sus habilidades, ya en Centauro le dieron el premio al mejor en terapia ocupacional. Cuando salga del instituto, Horacio quiere estudiar bachillerato y después irse para Europa con sus hermanas.

Por su parte, Frank ahora intenta ayudar a que otros drogadictos se rehabiliten. Para hacerlo trabaja durante los domingos y otros días de la semana en diferentes institutos.

Como yo ya he pasado por eso, sé como debo tratarlos y me gusta ayudarlos. Sin embargo, uno con ellos no puede ser flexible, porque pueden recaer .

El basuco, lo más difícil de dejar Las droga que más se consume en Bogotá es la marihuana. Le siguen la cocaína, el basuco y en último lugar están los alucinógenos como el LSD y los hongos, que ya están desapareciendo del mercado. De la heroína aún no se sabe qué tan usual es su consumo. La más difícil de dejar, es el basuco.

Sin embargo, la principal adicción de los bogotanos es el alcohol, pues de cada cien bebedores de licor solo uno ha consumido sustancias psicoactivas.

Estos datos, suministrados por la Unidad Coordinadora de Prevención Integral de la Alcaldía fueron obtenidos de encuestas con personas que no necesariamente son adictas.

Estos datos también permiten saber que una de cada mil personas ha probado los inhalantes. En esta categoría están los pegantes, las lacas, la gasolina y la pintura, entre otros.

María Isabel de Lince, directora del centro de rehabilitación Prometeo, dice que de todas estas sustancias la más difícil de dejar es el basuco, pues en el primer consumo la persona puede adquirir el vicio.

Además el consumidor de basuco se deteriora muy rápido, pierde peso muy fácil, le salen ojeras, siente que no puede dejar de consumir y cree que permanentemente lo están persiguiendo , dijo.

Según ella, los principales efectos del consumo de drogas como la cocaína son la pérdida del apetito, alucinaciones, convulsiones, sicosis tóxica y agitación constante.

Publicación
eltiempo.com
Sección
Bogotá
Fecha de publicación
13 de marzo de 1995
Autor
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