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VIVES: DE LOCAL Y DE VISITANTE

Ayer, más que por el mismo concierto, la gente de La Provincia estaba preocupada por el video que se estaba grabando de La gota fría. Cámaras de cine desde todos los ángulos, mini carrileras (dollys) de tren para transportar las cámaras, señas para dirigir las tomas (claquetas) y lentes que recorrían al público.

Se la jugó completamente Vives. Jugó como si las viejas canchas del Romelio Martínez revivieran los antiguos clásicos entre el Junior de Barranquilla y el Unión Magdalena.

De hecho, el samario se aprovechó de su simpatía por el equipo de Santa Marta y de su eterno rival, el cuadro de Barranquilla. Junior, Junior , gritaba el público. Vives respondía: Eso me recuerda al Unión, Unión .

La rechifla fue general, pero el músico se defendió: Cuál es el problema? Si siguen así le digo a El Pibe que se regrese a Santa Marta .

Ese fue el único momento en que Carlos Vives fue silbado en Barranquilla. De resto, la gente vibró con un recital que no reunió la gente que se esperaba: asistieron aproximadamente 13 mil espectadores, y al menos 12 mil boletas se quedaron en la taquilla.

No se llenó el estadio; un escenario que ya no sirve para este tipo de espectáculos, por el estado de sus tribunas y la poca acústica que tiene. El sonido repetidamente se perdió, ya que el equipo sobrepasaba la dimensión sonora.

Para la gente de acá eso es normal. Ya es hora de que Barranquilla reemplace este escenario o, por lo menos, adecue sus instalaciones. Porque, además, el coliseo Humberto Perea presenta los mismos, o peores, problemas de sonido.

La fiesta de las velitas en Barranquilla es, más que una celebración, un compromiso de la ciudad con su misma tradición.

Nada es más importante que la cita de los curramberos con su fiesta. Y eso se notó en la mermada asistencia del público. Mientras Vives cantaba en el Romelio Martínez, en otros sitios de la ciudad estaban Wilfrido Vargas, Los Melódicos, La Billos Caracas Boys, Toño Rosarios, y un sinnúmero de orquesta locales que amanecieron tocando hasta la hora de poner las velitas.

Por esto la asistencia al concierto de Vives no fue total y, de alguna manera, 13 mil personas representan un apoyo válido para el cantante samario.

Pero mientras la gente bailaba, La Provincia trabajaba. Trabajaba en la realización de un nuevo video que se va a mostrar en el mundo entero. Mientras la gente bailaba, los operadores de RCN, sudaban.

Pero solo era el inicio del trabajo. Carlos Vives, que llegó a las 7 de la noche de Miami, no alcanzó a terminar su presentación cuando ya estaba montado en una camioneta que viajaba a Pescaíto para grabar el resto del video.

A las 4 de la mañana, cuando un millón de personas empezaba a pensar en cómo prender las velitas, Vives y su patota viajaban hacia Santa Marta para continuar el trabajo.

Allá los esperaban los Valderrama y los Jarocho. Y más que ellos, una procesión con la Virgen de la Inmaculada Concepción que recorrió el barrio con velitas, siguiendo la tradición de la región.

Después de participar en la celebración religiosa y grabar partes para la nueva versión de La gota fría (que sí se va a presentar en Colombia), la gente de La Provincia continuó con otras escenas de la grabación del video, que se hizo completamente en formato de cine.

Las escenas se grabaron en Taganga y en Santa Marta. Para la finalización del video se requirieron caballos, motos, carros... pero no hubo problema para conseguirlos porque, en Santa Marta, Vives juega de local.

De otros lares Donde jugó como visitante, y por primera vez en un escenario internacional con su nueva producción, fue en Guadalajara, donde La Provincia se encargó de la clausura de la Feria Internacional del Libro.

La explanada de la Expo estaba repleta. Al lado de los cientos de jaliscienses que querían conocer a ese jovencito que dicen es un fenómeno en Colombia , un numeroso grupo de colombianos que residen en México se hizo presente con banderas, sombreros vueltiaos y pancartas.

Vives les cantó a ellos con especial cariño. Recibió las banderas que le hicieron llegar al escenario, jugo con ellas como parte del espectáculo y pronunció vivas a Colombia y a México.

Aunque el sonido presentó ciertas fallas, y a pesar de que Vives mostró algunos síntomas de ronquera, el público tapatío aplaudió ampliamente la presentación, y exigió más canciones. El samario y La Provincia respondieron con El testamento.

En definitiva, Carlos Vives gustó en Jalisco, frente a un público en el que se encontraban representantes de importantes casas disqueras de Estados Unidos y de México. Se comenta que sus clásicos aparecerán pronto en ese país.

También gustó su actitud de embajador. Con la noticia fresca todavía de la muerte de Pablo Escobar, Vives aprovechó para explicar que Colombia no era sólo lo que aparecía en los periódicos del exterior. También les dijo a los mexicanos que en Colombia se los quiere mucho, y que esperábamos a cambio una buena dosis de su cariño.

Publicación
eltiempo.com
Sección
Otros
Fecha de publicación
10 de diciembre de 1993
Autor
MAURICIO SILVA GUZMAN

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