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MIL ESTAFADOS DEJÓ MULTIAUTOS

La Fiscalía General de la Nación realiza una investigación que involucra 1.000 personas estafadas por la firma Multiautos y que alcanza ya los 900 millones de pesos. Todos los afectados querían tener un carro. Por eso, cuando les dijeron que en Multiautos ese sueño se podía convertir en realidad, decidieron invertir el poco dinero que tenían y pagar sagradamente una cuota mensual, con la ilusión de resultar favorecidos en los sorteos mensuales.

Todos ellos querían tener un carro. Por eso, cuando les dijeron que en Multiautos ese sueño se podía convertir en realidad, decidieron invertir el poco dinero que tenían y pagar sagradamente una cuota mensual, con la ilusión de resultar favorecidos en los sorteos mensuales.

Roberto vendió su casa con el fin de invertir ese dinero en un taxi. Se quedó sin vivienda propia y sin vehículo. Lo mismo le sucedió a María , quien pidió un préstamo sobre su cesantía para alcanzar el sueño dorado: tener un carro.

Más de 1.000 personas resultaron estafadas y hoy la Fiscalía realiza una investigación con el fin de establecer las responsabilidades en el multimillonario fraude, que alcanza ya los 900 millones de pesos.

La Superintendencia de Sociedades decidió intervenir administrativamente la compañía el 7 de enero de este año, con el fin de buscar su salvación.

Sin embargo, en este período el agente interventor, Rodolfo Yáñez, descubrió numerosas irregularidades en la compañía.

Así, por ejemplo, estableció que a los clientes no se les cumplió con la entrega de vehículos, hubo pérdidas por más de 300 millones de pesos (el capital social era únicamente de 50 millones) y deudas de 80 millones de pesos por IVA y retención en la fuente y embargos de los pocos activos de la empresa por deudas con terceros.

Ante estos hechos, se convocó a una asamblea de accionistas, con el fin de saber si éstos estaban dispuestos a capitalizar la compañía.

A dicha reunión sólo asistió el Banco Comercial Antioqueño. Los demás asociados Julián García Barria, Julián García e Hijos Sucesores, Jotamaga Ltda., José Manuel García, Rafael Mackaula, Rafael Mackaula e Hijos Sucesores e Invercon no se hicieron presentes.

Ante la imposibilidad de recapitalizar la compañía, la Superintendencia resolvió liquidarla mediante resolución 3274 del pasado 9 de septiembre y recientemente se elevó la respectiva denuncia penal.

Historia triste El sistema que la compañía ofrecía al público para que pudiera obtener su vehículo era sencillo: Multiautos había formado varios grupos de personas, aspirantes a un tipo de vehículo determinado.

Cada grupo tenía aproximadamente 50 integrantes y cada mes se rifaba la adjudicación de uno o dos carros por grupo.

De esta forma, cada 30 días, un miembro del grupo podía tener su vehículo.

Si alguien quería ingresar a uno de los grupos, debía pagar una inscripción y una cuota mensual.

La cantidad que debía pagar dependía de la calidad y modelo del vehículo al que aspiraba. Los que deseaban tener un Mazda modelo 92, debían pagar más que los que sólo pretendían un Renault 4 modelo 78.

Si el suscriptor no tenía suerte, en todo caso tendría su carro a los 50 meses de haber aportado su cuota.

Sin embargo, en los últimos meses, Multiautos comenzó a incumplir con la entrega de los vehículos.

Los grupos empezaron a desvertebrarse debido a la deserción de suscriptores, quienes, al darse cuenta de que los carros no se entregaban, optaron por dejar de aportar sus cuotas mensuales. Cuando la Superintendencia de Sociedades intervino la empresa en enero, la deserción de susucriptores iba en 70 por ciento.

En el momento de la intervención administrativa, la Superintendencia trató de buscar nuevos inversionistas, con el fin de salvar a Multiautos y poderles cumplir a más de mil personas que se habían suscrito a los diferentes grupos.

Sin embargo, los potenciales inversionistas realizaron un estudio de factibilidad de la compañía y encontraron difícil su situación, ya que los grupos, que constituían el principal activo de la empresa, estaban totalmente en déficit.

Además, el consorcio carecía de activos importantes. El único que poseía era un inmueble en Barranquilla y una cartera, la mayoría de difícil cobro.

Esos activos eran totalmente insuficientes para cubrir los pasivos de Multiautos.

Según varios expertos, los dineros de los usuarios no se utilizaron en forma adecuada, ya que los directivos estaban gastando sumas de dinero superiores a las autorizadas.

Por tal motivo, la Superintendencia instauró una denuncia penal por los hechos ocurridos en la Sociedad Administradora de Consorcio Comercial Multiautos S.A., en la que explica todas las irregularidades que se presentaron en la empresa, no sólo en Bogotá, sino en Barranquilla, Medellín, Cali y Pereira, donde también tenía oficinas.

Según un cálculo oficial, por lo menos 1.000 personas han resultado afectadas por las actuaciones del consoricio y la falta de activos para responderles.

Hay otro hecho grave: este tipo de sociedad no cuenta con ningún seguro estatal, como el que da el Fondo de Garantías del Banco de la República.

Quizá por eso, la denuncia de la Superintendencia de Sociedades no es la única. Muchos de los afectados han presentado personalmente otras demandas, que están acumuladas en un expediente que tramita la Fiscalía 205 de la Unidad Novena de Patrimonio Económico de Bogotá.

Publicación
eltiempo.com
Sección
Otros
Fecha de publicación
2 de diciembre de 1993
Autor
PILAR BARRERA

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