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En La Puntilla dan en el clavo

De manera extraña, a las 10:35 de la mañana del martes 4 de septiembre en los alrededores del estadio de béisbol menor del sector La Puntilla, del barrio Olaya Herrera, se escuchaba el vallenato de Alejandro Durán y no la champeta, la música reina de la mayoría de los 50 mil habitantes de ese cordón marginal levantado a orillas de la ciénaga de La Virgen.

En una esquina a 30 metros del escenario, justo detrás del home, cuatro fogones con dos ollas y dos calderos están encendidos en una rudimentaria cocina en la terraza de una casa de tablas, cubierta con descoloridos toldos plásticos, mientras unas señoras preparan un sancocho. Al otro costado de la esquina, entre el home y la tercera base, a las afueras de otra vivienda que es cantina de fin de semana, unos muchachos juegan, emocionados, parqués.

En el descuidado escenario, abandonado como el mismo barrio, Julio Teherán Pinto, su primo Miguel Teherán Paternina y Sugar Ray Marimón Meza exhiben sus dotes de beisbolistas, las mismas que permitieron que en menos del último año firmaran para las organizaciones Bravos de Atlanta –los primos– y Reales de Kansas City.

La cuna beisbolera “Aquí aprendí a jugar”, dice Julio, y lanza una recta de humo desde el montículo como si tuviera al frente a los buscatalentos que lo calificaron recientemente como el mejor prospecto de Latinoamérica entre los peloteros de 16 años, recibiendo el mayor bono en la historia del béisbol colombiano.

“Aquí perdí el miedo a jugar”, sostiene Sugar, también lanzador. “Esta fue nuestra cuna”, apunta Miguel, segunda base.

Se muestran deportivamente y bromean a carcajadas con el característico ‘vacile’ del cartagenero. Son amigos desde niños y viven a pocos metros de distancia unos de otros, en La Puntilla, a tres cuadras del campo donde recibieron las primeras enseñanzas de Miguel Teherán, ahora su instructor personal y estrechamente ligados a ellos de por vida (ver recuadro).

“De niños jamás pensamos que podríamos firmar con organizaciones de E. U.

Jugábamos para divertirnos”, dice Sugar Ray, el consejero del trío y a quien su padre bautizó así por su amor al boxeo y al púgil estadounidense ‘Sugar’ Ray Leonard. Su papá. enseña béisbol gratis, todas las tardes, a los niños del barrio).

Por las calles destapadas de La Puntilla, algunas enfangadas por lluvias recientes y otras cruzadas por corrientes de aguas negras, los vieron crecer, jugando a tapita luego de las jornadas escolares o enamorar vecinas con el compromiso entre ellos de que quien diera el primero paso debía conseguir a dos amigas para estar completos. “No importa que una de ellas, como ocurrió, se parezca a Elkin Soto (el futbolista)”, dice Julio, quien sabía que firmaría porque hace rato estaba considerado como prospecto.

Cuando Sugar lo hizo, el año pasado, entre los dos recriminaron a Miguel, poco amante al trabajo. “Primo: si estuvieras firmado podrías tener muchas cosas”, le dijo Julio. “Al día siguiente me pellizqué y me prometí que no iba a quedarme”, reconoce Miguel.

Como hermanos En el corazón de la champeta, donde los ‘picós’ (pick up) se encienden a todo volumen desde la noche del viernes hasta la medianoche del domingo, ellos iban a las terrazas bailables, como se conocen las verbenas en Olaya.

Ahora van a fiestas por dos horas y regresan a dormir. “Hay que cuidarse. Es mejor evitar problemas en la calle”, coinciden.

Oyen champeta en la casa de cualquiera de ellos. Juntos chatean y juegan PlayStation o van a cine. Ese martes, en casa de Julio, en la San Martín, una de las mejores calles de La Puntilla, compartieron el desayuno. “Así somos. Donde come uno podemos comer los tres”, sostiene Sugar Ray.

“Son unidos, como hermanos y eso está bien”, asegura Miguel padre, exigente con ellos, tanto que una vez regresó a Sugar del estadio Once de Noviembre por llegar a practicar vestido de reguetonero, a Julio por abandonarla práctica por atender a una joven y a su hijo (“mi mayor lucha”, dice) por la pereza para entrenar.

Desde la semana pasada están separados por los torneos instruccionales en los que participan: Julio, en la Florida y Sugar, en Arizona (E.U). Miguel irá esta semana a Dominicana. En noviembre se encontrarán en Cartagena.

“Vamos a sacar a nuestras familias adelante”, dicen, mientras salen del estadio. Los vecinos saludan a los muchachos y murmuran que serán Grandes Ligas. Saben que los de La Puntilla dieron en el clavo.

De una casa cercana, se sigue escuchando, extrañamente, el vallenato del legendario Alejo Durán...

Sugar Ray Marimón Meza.

Nació: el 30 de septiembre de 1988. Estatura: 1,85 metros. Peso: 160 libras.

Estudios: bachiller.

Posición: Lanzador derecho, con velocidad de 92 millas por hora.

Números profesionales: en tres meses de campaña en República Dominicana, hasta agosto, quedó con promedio de 1,84 carreras limpias permitidas. Lanzó 44 episodios, con 40 ponches, 17 bases por bolas y 2 ganados y uno perdido.

Ídolo: Orlando Cabrera y Mike Mussina. Tiempo que aspira llegar a Grandes Ligas: cuatro años. Firma profesional: 20 de noviembre de 2006.

Julio Alberto Teherán Pinto.

Nació: el 27 de enero de 1991. Estatura: 1,87 metros. Peso: 86 kilos.

Estudios: noveno grado.

Posición: lanzador derecho, con velocidad de 94 millas por hora.

Números profesionales: no tiene. En un mes en Orlando (Estados Unidos) y otro en República Dominicana, entre julio y agosto, la organización realizó únicamente entrenamientos.

Ídolo: Curt Schilling. Tiempo que aspira llegar a Grandes Ligas: tres años.

Firma profesional: 2 de julio de 2007.

Miguel Ángel Teherán Paternina.

Nació: el 5 de enero de 1990. Estatura: 1,78 metros. Peso: 180 libras.

Estudios: Séptimo grado.

Posición: segunda base. Derecho.

Números profesionales: en dos meses de campaña en República Dominicana, hasta agosto, bateó para .222, producto de 4 imparables en 18 turnos, con 4 carreras impulsadas.

Ídolo: Edgar Rentería. Tiempo que aspira llegar a Grandes Ligas: cuatro años. Firma profesional: 15 de mayo de 2007.

EL INSTRUCTOR ES PADRE, TÍO Y PADRINO .

Como pelotero, a Miguel Teherán lo firmaron los Cardenales de San Luis, en 1984. Se desempeña como buscatalentos de Bravos de Atlanta para Colombia desde 1997. Es el instructor de los prospectos, pero, además, es el padre de Miguel, tío de Julio y padrino de Sugar Ray.

Él evalúa técnicamente así a cada uno de sus pupilios: Julio Teherán: “buen biotipo, comando de lanzamiento y control. Posee soltura y bateo, si toca. Lanzador de alto rendimiento”.

Miguel Teherán: “buen bateador y corredor, con manos ágiles. Agresivo en su juego. De alto rendimiento, si pone de su parte”.

Sugar Ray Marimón: “lanzador constante, de control y mucha concentración en los movimientos del juego. De alto rendimiento”.

De niños jamás pensamos que podríamos firmar con organizaciones de Estados Unidos. Jugábamos para divertirnos”.

Sugar Ray Marimón, Lanzador de Reales de Kansas.

Publicación
eltiempo.com
Sección
Deportes
Fecha de publicación
23 de septiembre de 2007
Autor
ESTÉWIL QUESADA F.

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