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EL REINADO DE LOS NARCOS

Cuando despegaron del aeropuerto Rafael Núñez de Cartagena los dos aviones privados que fueron a recoger a Catherine Sánchez, uno con ella y su esposo a bordo y el otro vacío para despistar, parecía que todo el famoso lío de la señorita, que para ese entonces ya era señora, había terminado. Y mientras los aviones se perdían en el cielo azul del corralito de piedra, los periodistas finalizaban una osadía que los había llevado a recorrer media Cartagena, a infiltrarse en todos los sitios secretos del Hotel Hilton y a buscar a toda costa las pruebas necesarias para demostrarle a Colombia que al Reinado Nacional de la Belleza le habían metido un gol.

Inicialmente todo se quedó en eso: a la organización del reinado la habían burlado y a los periodistas, en cierta forma, también. Luego de montarle guardia durante toda la noche la ex señorita Amazonas había logrado escabullirse, sin que casi nadie lograra entrevistarla o fotografiarla. Unos pocos fueron los privilegiados.

El reinado había hecho renunciar a Catherine por las buenas y al otro día, entre desfiles y ensayos, todo parecía olvidado. Sin embargo, no era así. Se inició, entonces, una cadena de amenazas telefónicas a organizadores del reinado y a periodistas. Todo el mundo se preguntaba el por qué lo que parecía un capricho de adolescente y un problema de mitomanía había trascendido tanto.

Se rumoró al interior del reinado, e incluso un medio radial lo hizo público, que detrás de este triste episodio había una apuesta de un millón y medio de dólares para, según un periodista que había hablado con un investigador de un organismo secreto, ver hasta dónde podían llevar a una reina casada .

Tal vez la historia nunca se hubiera destapado si el nombre de Catherine Sánchez no hubiera sonado tanto después del desfile de vestido de baño y no se hubiera colado en el reducido grupo de favoritas.

Esta fue la piedra angular para destapar un secreto a voces: varias de las candidatas que participan en el Reinado Nacional de la Belleza son patrocinadas con dineros cuya procedencia es desconocida.

Los lujos desmedidos que se ven, no sólo entre algunas candidatas, sino también entre quienes asisten como miembros de algunas comitivas, son, a juicio de periodistas y asistentes al certamen, desmedidos y el derroche se ha convertido en el símbolo de un concurso cuya filosofía es mostrar la cara bonita y positiva del país.

Nido de narcos En 1990 los organismos de inteligencia, encabezados por la Dijin, desplegaron por primera vez un operativo encubierto en el Reinado de Cartagena con el fin de capturar peces gordos del narcotráfico.

Los detectives establecieron que Jairo Durán, el mico , era el patrocinador de la Señorita Atlántico de ese entonces, Maribel Gutiérrez Tinocco, con quien finalmente se casó unos meses después de haber sido coronada Miss Colombia.

Igualmente, se estableció que por esos días de reinado se iba a realizar una cumbre entre la gente de la Costa y Leonidas Vargas, quien según los servicios secretos manejaba el negocio de la amapola en el Caquetá y ahora está detenido en las instalaciones del DAS acusado de enriquecimiento ilícito.

Con el fin de capturarlos con las manos en la masa, veinte detectives de los organismos de seguridad fueron infiltrados en las fiestas y desfiles privados donde estuvieron las reinas, sin que nadie se percatara. Ni siquiera la organización del Concurso.

La mayoría de agentes secretos se camuflaron como fotógrafos y camarógrafos para filmar y fotografiar a todas aquellas personas sospechosas que asistieran a los diferentes desfiles. Se buscaba con esto, contrastar con sus prontuarios para saber con exactitud de quiénes se trataba, para luego proceder a la segunda fase del operativo. Todo debía culminar con su captura.

Los organismos secretos establecieron, entonces, que treinta hombres de los carteles de la droga de Medellín y el norte del Valle se encontraban en el reinado de la belleza. Y no eran simples espectadores.

El trabajo se extendió a los hoteles y en los principales se revisó la lista de huéspedes para establecer bajo qué alias se habían registrado. Se comprobó que se habían pedido y pagado 65 reservas con tres meses de anticipación y que las habitaciones, distribuidas en tres hoteles, serían ocupadas los últimos tres días de reinado. En un cuarto hotel se alojarían todos los escoltas que estarían cuidando la famosa cumbre.

Con esta información se decidió aumentar el número de detectives y se le solicitó al Ejército y la Marina apoyo para tender un cerco que cubriera el aeropuerto y las salidas de Barranquilla por tierra y mar. El día del desfile en vestido de baño se iba a llevar a cabo la operación.

Con el fin de evitar cualquier contratiempo, en la noche anterior a la redada los hoteles donde se encontraron las reservas fueron prácticamente tomados por los detectives para evitar cualquier contratiempo.

Pero el operativo fracasó. Extrañamente, el sábado en la mañana las reservas que se habían realizado en los hoteles fueron canceladas a última hora. No se sabe por qué se filtró la información del operativo.

Lo que sí se logró establecer, no sólo por la Dijin, sino después por la Fiscalía a través de los delatores que se han entregado a las autoridades es cuánto le habría costado la corona de Maribel, al mico Durán.

Según un testimonio de uno de los jefes de seguridad del mico , que se entregó a la justicia, se consignaron 150 millones de pesos en una cuenta de un banco extranjero en islas Caimán. No se revelaron más datos al respecto, pero el informante dijo que a los miembros del jurado se les advirtió que si uno sólo de ellos decía una palabra o denunciaba un intento de soborno, los mataban. La investigación al respecto aún continúa.

Lo que sí es seguro, fue que la elección ese año tuvo un gran tropiezo. Los computadores que servían de apoyo al jurado para contabilizar los puntajes en traje de baño, vestido de gala y las respuestas de las finalistas, dicen que sacó la mano. Desde ese momento transcurrieron dos horas de incertidumbre donde nadie sabía a ciencia cierta lo que estaba ocurriendo. Lo único claro es que la representante de Caldas, Mónica María Escobar, estaba adelante en los puntajes.

Sin embargo, otra cosa fue lo que ocurrió. Cuando el jurado volvió a sus puestos dieron el veredicto final con Atlántico a la cabeza. Maribel Gutiérrez fue nombrada Señorita Colombia y fueron muy pocos los que asistieron al baile de coronación. Diez meses después, la Señorita Colombia decidió abdicar, antes de culminar su reinado, para casarse con Jairo Durán quien después sería asesinado en Bogotá.

Reina de la mafia? Cuando se fugó Pablo Escobar de la Catedral se encontraron fotos de varias candidatas que habían participado en el reinado de 1992. Una de las fotos era la de la Señorita Guajira, Claudia Azcárraga, quien alcanzó el título de tercera princesa.

La fotografía llevaba una dedicatoria donde Azcárraga le decía a Escobar que le agradecía todo lo que había hecho por ella en Cartagena. Textualmente decía: Soy tu novia preferida, gracias por el giro y por las cosas lindas que me regaló para Cartagena. No te olvido, pronto iré a visitarte . Este material gráfico fue difundido por varios medios de comunicación.

De acuerdo con los análisis hechos por los organismos de inteligencia, el certamen de belleza es una de las mejores lavanderías que tienen los carteles de la droga. A través de la financiación del vestuario, entrenamiento, pago de peluqueros y estilistas, así como la financiación de la estadía de comitivas, se logran lavar grandes cantidades de dólares.

Muchos de los implementos que utilizan las candidatas en sus atuendos son comprados en el exterior. Por cantidad y volumen se logran entrar al país grandes cantidades de dólares, pues al entrar los insumos, declaran que costaron más de lo que realmente tuvieron que pagar. No existe una estadística que muestre cuánto dinero se lava, pero los detectives consideran que son grandes cantidades.

Pero el lavado de dólares no es el principal objetivo de los carteles. Los capos buscan que algunas de las reinas que participan en Cartagena se conviertan en una especie de embajadoras de ellos, es decir que sean sus relacionistas públicas.

Su trabajo es viajar para contactarse con los mejores clientes en los mercados de Estados Unidos y Europa. A ellos les llevan información sobre rutas, cómo se va a pagar la mercancía y en qué bancos se debe consignar, dice el informe.

La justificación? Que los narcotraficantes en Colombia no tengan que utilizar teléfonos, fax o correspondencia que pueda ser detectada por la DEA. El informe sí especifica, por ejemplo, que una ex candidata, que participó en 1990, trabajó muy de cerca con Pablo Escobar. Se supo que salió en 17 oportunidades a Miami en tan solo tres meses. Se estableció que no sólo hacía los contactos sino que a través de negocios de ropa importada lavaba dólares.

Se realizó un operativo para seguirla y a pesar de que ella no cayó en la redada que se tendió con la colaboración de la DEA, sí se logró capturar a dos peces gordos.

Pero los narcos no sólo utilizan a algunas de las reinas como intermediarias para sus negocios; también como carnada. En otras palabras, son las famosas acompañantes a una noche de restaurante y copas. Para este tipo de trabajo también viajan mucho y a cambio de ello reciben comisiones del dos al cinco por ciento del total del negocio que se logre cerrar.

También está de por medio la rivalidad entre uno y otro grupo, y qué mejor trofeo que una reina de belleza. Entonces, invierten grandes sumas de dinero con el fin de obtener una corona que les dé estatus dentro del grupo. Como lo dijo uno de los investigadores consultado por EL TIEMPO: en Cartagena no sólo se ven desfiles de candidatas, sino también de lobos de tercera categoría que buscan estatus de sicarios ricos .

Conscientes de estos goles que les han metido, los organizadores del reinado han buscado limpiar el nombre de un concurso que tiene mucha tradición. Por eso, las últimas elecciones han sido totalmente transparentes. En la versión que acaba de terminar ni siquiera se presentaron los frecuentes y sospechosos palos y ganó una de las que desde el comienzo era favorita.

Hablan los patrocinadores Ser uno de los patrocinadores del Concurso Nacional de la Belleza suele ser una de las inversiones publicitarias más perseguidas por todo tipo de empresas, y en especial aquellas que ofrecen productos femeninos.

Pocos eventos logran atraer de tal manera, y durante tanto tiempo, la atención del público. No obstante, la simple idea de que detrás del reinado se estén moviendo las fichas del narcotráfico ha motivado que algunos de los patrocinadores exijan una restructuración en cuanto a la elección de cada una de las candidatas.

Para Jolie de Vogue, por ejemplo, una empresa de maquillaje veterana en el Concurso de la Belleza, es muy preocupante el rumor de que el narcotráfico esté involucrado con las reinas.

Nosotros estamos buscando un good-will, una imagen. Y definitivamente un hecho así perjudica a todos los patrocinadores y al concurso mismo , afirma Carlos Chávez, gerente de Jolie de Vogue.

Igual posición tienen las empresas que llevan menos años de experiencia en el patrocinio del certamen. Un ejemplo de esto es Du Pont que, con su marca Lycra, lleva apenas dos años vistiendo a las reinas.

Si se llegara a comprobar que existe narcotráfico apoyando a las reinas en Cartagena, los patrocinadores sufrirían un golpe duro. Sería muy doloroso para todos , afirma Gloria García, quien maneja la parte operativa de la campaña de Lycra en Cartagena.

Como Jolie de Vogue, Lycra también está de acuerdo en que el objetivo del patrocinio es la imagen y el nombre que se consigue.

Las empresas patrocinadoras, a quienes les gusta más la imagen de la belleza que la sombra de la mafia, han levantado una voz de protesta en Cartagena.

Simplemente proponemos una mejor selección de las candidatas y una investigación más profunda de cada una , dice Chávez.

También buscan que haya una mayor coordinación entre la junta del reinado y la gobernación de cada departamento, para que las reinas sean elegidas entre las candidatas de varios municipios de la región, como en el caso de Valle, Antioquia y Cundinamarca, y no por decreto.

Y hay quienes aseguran que, en caso de que se comprobara la presencia del narcotráfico en el reinado, los patrocinadores se verían en la necesidad de hacer exigencias mayores a los organizadores, en busca de una limpieza total del certamen.

Publicación
eltiempo.com
Sección
Otros
Fecha de publicación
21 de noviembre de 1993
Autor
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