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EL OTRO LADO El fenómeno del padre Chucho
¿El Padre Chucho es un guÃa espiritual para los colombianos? ¿Un representante del movimiento de la autoayuda? ¿Un nuevo sÃmbolo nacional? ¿Un bien de consumo? ¿Un sÃmbolo moral? Diana MacÃas, Nicolás Cuéllar y Catalina Buitrago, estudiantes de la Universidad de los Andes, lo analizaron y esto encontraron:
Su nombre ya tiene estigma de estrella, se llama Jesús Hernán Orjuela, “alguien que posee una palabra de vida y esperanza” y trabaja en las madrugadas en Muy buenos dÃas de Jota-RCN.
Su carita de ‘yo no fuiÂ’ busca el show. En el extinto programa Yo, José Gabriel, Natalia ParÃs le confiesa a Jesús Hernán sus aventuras en una playa nudista; puro vértigo para un hombre tan “piadoso” al lado de esa tentación que es ParÃs.
Su moral es acomodaticia. El padre Chucho es noticia porque regaña a un policÃa de tránsito por no perdonarle un traguito de más y hacer cumplir la ley.
Su moral es la pereza. A los niños en vacaciones les dijo: “No, no hagan tareas, no hagan nada, para eso están en vacaciones. Cuando lleguen al colegio dÃganles a sus profesores que estaban en vacaciones y no hicieron las tareas”. Celebración de la moral del no esfuerzo; asà construimos este paÃs de la fe.
Su moral justifica el maltrato. Una mujer pide que la Iglesia le disuelva su matrimonio puesto que ella fue abandonada y le adjudica el fracaso de su relación a su marido. El Padre Chucho señala que las uniones deben darse en el amor y que si bien él entiende su desconcierto, existe una ley divina, que es ley humana, que le obliga a ella a recibir una recompensa por los sacrificios y el dolor causados por su ex esposo.
Su moral es patriótica. Frente al aborto expresa que “para los que querÃan despenalizar el aborto fue un no rotundo. Los legisladores debieron haber quedado como Condorito al final de sus historias, “Plop!”; porque el sentir del pueblo colombiano es un sà por la vida”. El pueblo colombiano son únicamente quienes compartan la moral católica que él profesa, una identidad nacional que excluye otros movimientos, otras creencias, otras razones.
En conclusión: El fenómeno de Jesús Hernán Orjuela es insoportable por su moral acomodaticia, su arrogante exhibición de consejero y su carita de yo no fui. ¡Ay Dios, cómo le toca de duro a sumercé con estos “sus representantes” en la tierra! orincon61@hotmail.com
- Publicación
- eltiempo.com
- Sección
- Cultura y entretenimiento
- Fecha de publicación
- 27 de agosto de 2007
- Autor
- ÓMAR RINCÓN
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