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LOTES SE ESFUMAN SIN QUE SUS DUEÑOS LO SEPAN

Una persona que cree ser dueña de un lote puede haber dejado de serlo hace mucho tiempo. Hay una cadena de estafadores que ha infiltrado las entidades relacionadas con la venta de inmuebles. Según las víctimas, se falsifican escrituras, matrículas inmobiliarias, cédulas y registros de catastro. También borran los pagos de impuestos en las pantallas de tesorería, y hasta se roban los mapas y documentos de las notarías. Es tal el caos, que hasta los muertos han resucitado y aparecen en las notarías para vender propiedades. Lo que es peor aún: algunos notarios dan fe pública de ello.

Delincuentes venden dos y tres veces los lotes antes de que el propietario original se entere; modifican las escrituras archivadas en notarías y las hacen corresponder a supuestas ventas de grandes propiedades, cuyo costo supera, en casos, los $800 millones.

Misteriosamente, un mismo lote de esquina que siempre ha estado registrado con la dirección correspondiente a la calle aparece registrado con la dirección correspondiente a la carrera. Y con un nuevo dueño.

Los falsificadores son ingeniosos: en la Oficina de Registro de Instrumentos Públicos se han detectado varios inmuebles que poseen dos matrículas inmobiliarias (equivalente a tener dos cédulas). También parece estar de moda suplantar personas, ante notarios, con el fin de firmar poderes que les permiten negociar las propiedades. En los documentos ni siquiera aparecen las huellas.

Una red de estafadores capaz de robar escrituras, falsificar matrículas inmobiliarias, cédulas de ciudadanía y manipular todo tipo de documentos, se ha infiltrado en notarías, Oficinas de Registro, Catastro y la Tesorería Distrital.

Venden lotes que ya tiene dueño, y cuando el propietario original se entera, su predio ya ha pasado por más de dos o tres compra-ventas.

En Bogotá ya proliferan letreros que anuncian: Ojo con los estafadores!, este lote NO ESTA EN VENTA... Y preocupados propietarios han decidido contratar cuadrillas de 10 y más celadores para custodiar sus lotes.

Nadie acepta ser responsable del caos. El presidente del Colegio de Notarios, Mario Torres Valderrama, dice: Quieren echarle agua sucia a lo único puro que queda: el Notariado . Para él, la corrupción se da es en Catastro; hay paz y salvos falsos que provienen de papel de seguridad. Y los avalúos no son ni castos ni puros .

Torres reconoce que lo único que se exige para venta de propiedades es presentar una cédula y firmar delante del funcionario... Si llega con cédulas falsificadas no puedo comprobarlo. Miro que corresponda más o menos y que la firma coincida... .

Entre 18 notarios consultados, sólo cuatro aceptan que se presentan irregularidades en su medio. Para el notario 41, Agustín Morales, los problemas están en las Oficinas de Registro.

Como medida de prevención, el Notario Primero, Hermann Pieschacón, decidió tomar fotos a los que fueran a vender propiedades. Al enterarse del requisito, algunos dicen ya volvemos , pero desaparecen.

Ante la situación planteada, el superintendente de Notariado y Registro, Benjamín Ardila Duarte, es enfático: Meto las manos en el fuego por todos los funcionarios de las notarías y las Oficinas de Registro. Si hay alguna falsificación no es en estas oficinas y se debe principalmente a la falsificación de cédulas, cosa de la cual no somos responsables. Eso corresponde a la Registraduría. Aquí ni siquiera tenemos abiertas investigaciones disciplinarias .

Catastro también dice que el problema se debe a la falsificación de cédulas. El director de esta entidad, Hernán Cárdenas Vélez, se limitó a decir telefónicamente que el Superintendente no puede tapar el sol con las manos . Aclaró que en Catastro no hay ningún problema.

A pesar de que Cárdenas se había comprometido a suministrar documentos y ampliar declaraciones sobre este grave problema , durante dos semanas no fue posible localizarlo, a ninguna hora, en su despacho.

Entre tanto, una de las víctimas que guarda recibos originales del pago de su impuesto predial asegura que al pedir su estado de cuenta en la ventanilla de la Tesorería Distrital encontró su nombre y sus pagos borrados por completo de la pantalla .

Como algo rarísimo y supremamente curioso calificó esta anomalía la tesorera distrital, Hilda María Pardo. Los archivos no se pueden borrar. De pronto es que en la ventanilla le quieren sacar plata , agregó. Nadie es responsable? Unos y otros se lavan las manos. Según el secretario general de la Registraduría, Alfredo Valencia Castillo, su entidad no es responsable de lo que está sucediendo. El hecho de que se hagan negocios con cédulas falsificadas dice no es culpa de la Registraduría. Considero que los notarios se apresuran demasiado en dar fe de documentos que no les constan .

Cortés reconoce, sinembargo, que la actual cédula de ciudadanía no cumple con condiciones mínimas de seguridad y dice que el próximo año se expedirá un documento menos vulnerable.

Mientras eso sucede, en Bogotá proliferan letreros que anuncian: Ojo con los estafadores! Este lote NO ESTA EN VENTA... Y varios propietarios han decidido contratar cuadrillas de diez y más celadores para custodiar sus lotes.

Un concejal asegura que ha recibido sesenta quejas sobre el robo de lotes con documentos falsificados. El Personero Delegado para Inspecciones de Policía, Reimberto Torres, manifiesta: Estoy alarmado por la cantidad de este tipo de fraudes; estafadores han logrado sacar a los verdaderos propietarios. Tener un lote en Bogotá es un peligro! Es evidente que hay una banda de falsificadores con cómplices en Catastro, Planeación Distrital, notarías y Oficinas de Registro . A su despacho llegó, inclusive, una tarjeta de recomendación de un concejal para que fallara a favor de uno de los aparentes estafadores.

Igualmente alarmado se encuentra el presidente de la Lonja de Propiedad Raíz de Bogotá, Juan Agustín Carrizosa, quien aseguró que en Bogotá hay una epidemia de venta de lotes que ya tienen propietario. Inclusive dice, yo viví un caso en mi propia familia .

Se trata de un señor que murió en la tragedia de Armero y que, según Carrizosa, aparentemente resucitó hace un año para vender un lote. La Notaría Primera dio fe de que un muerto había vendido un lote! Los notarios, supuestamente, garantizan la autenticidad de las firmas de las personas que comparecen. Es difícil pensar que no hay complicidad de funcionarios de la notaría .

Otros funcionarios, como la registradora de Instrumentos Públicos de la zona centro de Bogotá, Gloria Luz Gutiérrez, creen que las denuncias son exageradas. El hecho de que existan dobles folios de un inmueble afirma obedece a un error humano comprensible que se manifiesta durante el paso de una legislación a otra .

Para Anályda Bertrand, registradora de la zona norte, el problema radica en la corrupción de ciertos funcionarios que hacen parte de las crecientes bandas de estafadores. Sólo la última semana recibí tres casos de personas a las que les aparecieron nuevos dueños de sus lotes, con doble folio . Ninguna investigación? Tanto el superintendente de Notariado y Registro, Benjamín Ardila Duarte, como el director de vigilancia de la entidad, Jaime Angulo, reiteran que no han tenido informes oficiales ni han abierto investigaciones disciplinarias por irregularidades administrativas en el último año. EL TIEMPO, no obstante, conoció documentos que certifican lo contrario.

Según la Resolución 5379 del 6 de noviembre de 1990, firmada por el propio Benjamín Ardila Duarte y la secretaria general de la entidad, Ruth Marina Bejarano, se suspendió por treinta días a Nancy Yalile Garzón Alvarez, de la División Operativa de la Oficina de Registro de Instrumentos Públicos, zona norte, por haber cometido irregularidades disciplinarias. Marta Teresa Leyva Angarita y Teresa Ruiz Argello denunciaron que Garzón recibía unos 12.000 pesos por tramitar certificados, a fines de 1990.

Por otro lado, Carmenza Rodríguez Hoffman de Angulo solicitó a la Dirección de Vigilancia de la Superintendencia de Notariado y Registro (SNR) iniciar una investigación a la Notaría Quinta de Bogotá. Eso con el fin de establecer las condiciones de legalidad en las cuales fue autorizada la Escritura Pública # 3965 del 3 de julio de 1990 de la Notaría 15 de Bogotá .

Textualmente dice: Mi solicitud obedece a que el poder con base en el que se otorgó la Escritura 3965 aparece con certificación notarial sobre mi presentación personal con c.c. 20 156.348 de Bogotá (cédula que no me corresponde) y sobre imposición de mi huella dactilar (huella que no está impuesta), hechos que son falsos .

El entonces jefe de la División de Vigilancia de la SNR, Pablo Méndez Barajas, respondió que ya había ordenado practicar especial visita a la Notaría Quinta, con el objeto de investigar sus denuncias .

Además, en uno de los casos que conoció EL TIEMPO, la propia notaria segunda (e), Ofelia Guarnizo Vásquez, certificó en un documento que revisado el Tomo 48 que forma parte del protocolo (archivo de escrituras originales), no se encontró la Escritura Pública # 4339 del 27 de diciembre de 1976. Esta corresponde a la supuesta venta de Dicovi Ltda. a Bárbara Ramírez Villanueva, venta denunciada como fraudulenta .

El 23 de febrero de 1990, el propio jefe de la División Jurídica (e) de la Oficina de Registro de Instrumentos Públicos, zona norte, envió al juez de Instrucción Criminal que correspondiera por reparto esta denuncia: Se encuentran perdidos los folios de matrícula inmobiliaria números 050-1162747 y 050-0518831, al parecer este último adulterado y convertido en otro folio de matrícula inmobiliaria con código numeral 050-0745337. Los anteriores folios son documentos públicos; por ende, se trata al parecer de una falsedad material .

Otra Resolución, la 1711 de la SNR, expedida en abril de 1990, confirma la orden dada a la Oficina de Registro del centro de reconstruir el folio de matrícula inmobiliaria 050-0544316, asignado al predio lote # 9 de la manzana 15, urbanización Gran América, Bogotá, Distrito Especial, en consideración a que el folio original se extravió y el existente fue fraudulentamente abierto .

El ingeniero Alfonso Ramos, por su parte, asegura que la Oficina de Registro del centro abrió una investigacion sobre su caso. Yo puse una queja dice porque el señor que quiere coger el lote presentó el Certificado de Libertad # 050-1164270, encabezado con la escritura # 134 de 24 de enero de 1969 de la Notaría Segunda. De acuerdo con la certificación de la notaría esa escritura se la robaron y tal número corresponde es a una hipoteca, no a la compraventa que ellos dicen .

De otro lado, la registradora de Instrumentos Públicos de la zona norte, Anályda Bertrand, en una carta al Director de Vigilancia de la SNR el 2 de noviembre de 1990 (DN 736), dice: En varias ocasiones he informado a la Superintendencia sobre funcionarios y ex funcionarios de esta oficina y funcionarios de esa Superintendencia que han sido vistos y oídos en acciones irregulares que hacen presumir su participación en hechos dolosos en contra de la seguridad y seriedad del Servicio Público de Registro, y aún la Superintendencia no se pronuncia al respecto... Como los funcionarios encargados de tomar medidas impopulares para hacerle frente a esta situación somos quienes estamos afrontando las amenazas, presumimos que sean estas personas quienes las ejecutan .

Otra prueba de que sí se han denunciado irregularidades es que por medio de un oficio, radicado en la Oficina de Registro de Instrumentos Públicos de Bogotá, zona norte, el 7 de febrero de 1990, Maryluz Ayala Mejía, vicepresidenta jurídica de Tritton Corporation, solicitó a esa oficina que se le informara por qué el lote ubicado en la calle 111 # 13-46 tenía asignadas las matrículas inmobiliarias números 050-0517814 y 050-0566633 a nombre de Inmobiliaria Coral y Pablo Hermes Ortiz, respectivamente, predio que se segregó del folio # 050-0051584.

EL TIEMPO conoció muchos otros casos de irregularidades en los cuales aparecen dobles folios y se han perdido escrituras públicas de los archivos de las notarías. La mayoría de los afectados solicitó su anonimato por terror a las bandas de estafadores que hasta nos siguen a todas partes . Venta fraudulenta Cuando Gastón Patiño se acercó a cancelar el impuesto predial el pasado mes de septiembre y le dijeron que ya estaba pago, llegó a pensar que se trataba de un alma generosa. Trató de averiguar de quién se trataba, pero habían pagado en efectivo. De inmediato se dirigió a la Oficina de Registro y solicitó un Certificado de Libertad (la hoja de vida de los inmuebles). Pasaron dos meses y no le expedían el documento. Entonces sospechó que había algo extraño.

Tuvo que acudir al jefe de la Oficina para que le entregaran el certificado: Salió, dizque el lote que compré en Niza Norte desde 1972, en la calle 125A No. 55A-28, no era mío . Supuestamente, Dicovi la empresa de Patiño se lo había vendido a Bárbara Ramírez Villanueva desde 1976. Y Ramírez se lo había vendido en julio de 1990 a Benjamín Valencia Villegas.

Patiño recordó que había sacado una licencia de construcción en 1984; que este trámite exige adjuntar un Certificado de Libertad. Consiguió una fotocopia auténtica del mismo, comprobando que hasta 1984 no se había registrado ninguna venta. Cómo podía aparecer de un momento a otro una venta en el 76, supuestamente 8 años antes? Eso probaba que con complicidad de funcionarios se habían hecho dos ventas ficticias , anotó Patiño, quien tenía planeado empezar a construir una casa en ese lote; no ha podido renovar su licencia de contrucción porque el lote no aparece a nombre suyo: Quedé totalmente amarrado! . Leonardo Reyes, el abogado de Patiño, entabló una demanda por falsedad y estafa contra la Oficina de Registro, ante el Juez 16 de Instrucción Criminal. Segun ellos, esa Oficina dio fe de una venta fraudulenta. Perdió su lote Nelly Villa fue despojada o lanzada por ocupación de hecho de un terreno que, según ella, había comprado 20 años atrás en la diagonal 5A No. 71A-67. Aura Elvira Moreno presentó, en una Inspección de Policía, escrituras que la acreditaban como propietaria del mismo predio y solicitó el lanzamiento de Nelly; sin que ella se enterara, le entregaron el lote a Aura Elvira.

Según Edgar Cerón Sánchez, el abogado de Nelly, fue falsificado un documento supuestamente firmado por Nelly en la Notaría 10 de Bogotá, que daba poder a Margarita Jiménez Mora para vender el lote. Con ese poder, el primero de julio de 1988, Jiménez Mora vendió el lote a Jorge Enrique Martínez Carranza, mediante la Escritura 3321 de la Notaría 15. Y, el 19 de septiembre, Martín Carranza vendió nuevamente el inmueble a Aura Elvira Moreno de Páez (Escritura 5111 de la Notaría 15).

Según Cerón, el número de la cédula de Margarita Jiménez Mora que aparece en la escritura (el 23 505.494 de Garagoa), no pertenece a esa señora y ya se entabló una denuncia en el Juzgado 30 de Instrucción Criminal. Aura Elvira Romero de Páez alega que si hubo alguna falsedad en las ventas anteriores, ella sólo fue asaltada en su buena fe. Se ampara precisamente en la figura legal de terceros de buena fe .

Nelly no ha podido recuperar su lote. Sólo espera que las demandas penales y civiles, que están en curso, le den la razón. El dueño que no era Un día me llamó la encargada de cuidar nuestro lote en la zona industrial. Me contó que había un señor que decía ser el dueño del lote y que tenía una orden de cercamiento de una Inspección de Policía , relata Marta.

En ese mismo instante, se dirigió al lugar de los acontecimientos. Cuando llegó a su lote, encontró un escuadrón de policías motorizados y obreros con pica y pala al hombro que obedecían las órdenes de un señor dispuesto a cercar el lote y adueñarse de él. El tipo se iba a robar una gran parte del lote, al cual sólo se podría entrar por río. Será que pretendía ingresar en barco? , pregunta Marta en tono sarcástico.

Según el abogado de Marta, este señor mostraba como prueba de su propiedad las escrituras de otro predio situado frente al lote. Con el fin de demostrar su propiedad y confrontar los linderos, Marta solicitó el mapa de protocolización de estos predios en la Notaría 20. Pero el mapa desapareció del archivo o protocolo.

El Certificado de Libertad de este señor es de de otro predio y tiene otro número; su cédula catastral no corresponde al lote. Las querellas tienen testigos falsos. Me están acusando de falsedad de documentos. Y, siendo la verdadera propietaria, ahora tengo un juicio de lanzamiento por ocupación de hecho. Me tratan de invasora, cuando soy yo la invadida , declaró Marta, tras un año de trámites legales que, hasta ahora, no han logrado clarificar la situación. Poderes falsos En julio del año pasado, la bióloga Carmenza de Angulo recibió una llamada telefónica de un amigo que le preguntó si estaba vendiendo el lote que tenía en el barrio La Carolina, al norte de Bogotá.

La persona que me lo está ofreciendo tiene las escrituras y todo , le dijo el individuo. Yo nunca lo he puesto en venta! , exclamó entonces Carmenza y, de inmediato, se dirigió a la Oficina de Registro de Instrumentos Públicos para demostrar que ella era la única dueña del lote. Ocho meses después sigue tratando de probarlo.

Encontró que su inmueble poseía doble folio (esto equivale a una doble cédula), además que alguien lo había vendido. Yo me arranqué a llorar cuando oí eso , recuerda Carmenza. Desde entonces abandonó su trabajo para tratar de recuperar su propiedad, destinada a financiar los estudios de especialización de sus tres hijos.

Carmenza ha tenido que recorrer varias notarías en busca de las escrituras falsas, entre ellas la Sexta y la Decimoquinta.

Allí encontré que había un poder falso que autorizaba a un señor para que dispusiera del lote , señaló Carmenza.

En busca de pruebas, se ha visto obligada a visitar las oficinas de Catastro Distrital, la Superintendencia de Notariado y Registro; se ha sometido, también, a pruebas grafológicas en la División de Criminalística del Departamento Administrativo de Seguridad (DAS).

Hoy, Carmenza está segura de que recuperará su lote. A los tres abogados que tuvo que contratar, sin embargo, les deberá pagar la quinta parte del valor del mismo. Cerca de 30 millones de pesos.

Publicación
eltiempo.com
Sección
Otros
Fecha de publicación
15 de febrero de 1991
Autor
MARIA CRISTINA CABALLERO Y ALEJANDRO SANTOS

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