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La historia de la banda de sicarios de Cali que opera en 8 países

En un parqueadero subterráneo, cerca al Palacio de Justicia de Cali, agentes del CTI de la Fiscalía hallaron, hace apenas cinco días, la más reciente pista sobre una temida y anónima organización criminal del narcotráfico conocida como ‘Tres puntillas’ o ‘La Negra’.

En el lugar había sogas, cinta de enmascarar, cadenas, rastros de sangre y un esqueleto con el sello de la organización: tres puntillas clavadas en el cráneo de la víctima.

En Cali nadie quiere hablar sobre esta oficina de cobro, responsable de al menos 200 crímenes en el Valle, Bogotá y el Eje Cafetero.

Sin embargo, los investigadores ya saben que fue creada en 1997 por nuevos capos del cartel de Cali y heredada por el extraditable Wílber Varela, alias ‘Jabón’, capo del norte del Valle. Además, que presta sus servicios criminales al mejor postor.

Es más, ya está confirmado que un grupo de sicarios de la ‘Tres puntillas’ se desplaza con frecuencia al exterior a ejecutar actos criminales.

Se cree que uno de los homicidios que cometió fue el del ex capitán de la Policía colombiana Jaime Pineda, en Acapulco (México), en septiembre del 2005. El ex oficial trabajaba para el cartel del norte del Valle (ver ‘Transacional...’).

Por eso, el rastreo de todos los crímenes de esta banda tendrá que contar con la colaboración de autoridades de al menos siete países.

El caso Usuriaga Por ahora se sabe que en Colombia sus víctimas son desde miembros de varios clanes del narcotráfico, hasta agentes de inteligencia estatales, pasando por empleadas del servicio doméstico.

Ya se han localizado 101, todas identificadas plenamente por la Fiscalía.

Una de ellas, tal vez la más popular, es el futbolista Albeiro ‘El Palomo’ Usuriaga, baleado en febrero del 2004 en un humilde barrio de la capital del Valle por un muchacho de no menos de 15 años.

Uno de los sicarios de la banda, que colabora con la justicia, dice que la orden de matar al delantero de 37 años la dio Jefferson Marín Valdez, ‘El Flaco’, uno de los cabecillas que tuvo la organización.

“Todo indica que fue por asuntos sentimentales y que Usuriaga desconocía los hechos”, revela un informe confidencial.

Mauricio Idárraga Rodríguez, empresario del fútbol y sobrino de los otrora capos Miguel y Gilberto Rodríguez, también es una de las víctimas de esta oficina de cobro.

Idárraga, de 30 años e hijo de Rafaela Rodríguez Orejuela, fue atacado el 13 de junio del 2005 cuando salía de la sede del Club América de Cali, en la vía Cali-Jamundí, por dos hombres que se movilizaban en una moto.

Su asesinato coincidió con la versión de que sus tíos estaban negociando con la justicia de E.U.

A los sicarios de la ‘Tres puntillas’ también se les atribuyen los crímenes de dos agentes de inteligencia del DAS y de la Policía; de una mujer, cuyo cuerpo fue encontrado entre una maleta abandonada cerca del zoológico de Cali, y los del ingeniero Jaime Orjuela Caballero, su hermano Gilberto, y sus dos hijos (ver recuadro).

También se buscan el cuerpo de la empleada del servicio Paula Andrea González García y los de su esposo y un taxista, acribillados por la banda tras la pérdida de 750 mil dólares de la casa del patrón de la mujer, quien contactó a los sicarios.

Para ejecutar este tipo de crímenes, la oficina de cobro contrató una nómina de 30 hombres, 14 de los cuales ya están en prisión.

Estructura, táctica y tarifas Gracias a esas capturas se sabe que el jefe de la organización es el ex policía Jair Alonso Molina Escobar, expulsado de esa institución en agosto del 2002 tras el asesinato de un agente del DAS y de otro de Inteligencia.

Molina asumió el mando en agosto del año pasado, luego del asesinato –en una cancha de fútbol de Ciudad Jardín– de su primo Jefferson Marín Valdez y de Álvaro Antonio Herrera, ‘El Calvo’, entonces cabezas de la organización.

El ex policía –que al parecer delinquía desde que estaba en la institución– también heredó la red de informantes que tienen en organismos de seguridad del Estado y a quienes les paga entre 600 mil y un millón de pesos al mes.

Así accede a información sobre sus nuevas víctimas y logra que en la escena del crimen nunca esté cerca la Fuerza Pública.

Con EPS y vacaciones Para evitar delaciones, tiene a sus pistoleros adscritos a una EPS, a riesgos profesionales y a centros vacacionales y les paga hasta 5 millones de pesos, según la víctima.

“La orden es matar igual a toda la gente –reveló uno de los capturados–. Las amarramos y amordazamos, luego se les encinta la cabeza, se estrangulan con torniquete o se les da bala y por último se les clavan las puntillas en la cabeza. Así se sabe que es trabajo nuestro”.

Y añade que, antes de asesinarlos, los obligan a firmar el traspaso de bienes.

En los últimos seis meses, la Fiscalía logró identificar 50 propiedades, entre viviendas, fincas, vehículos y locales comerciales, valoradas en 5 mil millones de pesos, que ya están siendo devueltas a familiares de las víctimas o en proceso de extinción de dominio.

Y un miembro de la banda –que se entregó a las autoridades tras sobrevivir a un atentado perpetrado por sus propios compañeros– contó cómo algunos cadáveres son lanzados al río Cauca, otros descuartizados y camuflados entre la basura o desintegrados en canecas con ácido.

El hombre se acaba de acoger a sentencia anticipada.

“Sin duda son igual de tenebrosos que los de la Oficina de Envigado (Antioquia), que sigue operando a pesar de su supuesta desmovilización junto a paramilitares de ese departamento”, dice un investigador.

Hoy, el protagonista de esta macabra historia, el ex policía Molina y los 13 sicarios que faltan por capturar, son buscados por homicidio agravado, secuestro, extorsión, hurto agravado, concierto para delinquir, lavado de activos, narcotráfico, testaferrato, falsedad en documentos públicos y privados, falsedad ideológica y fraude procesal.

u.investigativa@eltiempo.com.co .

‘‘Para evitar delaciones, tienen a los sicarios en EPS, riesgos profesionales y centros vacacionales. Y les pagan hasta 5 millones por ‘vuelta’”.

Dice un miembro de la banda que hoy colabora con la justicia.

¿Restos de plagiado en 2001? .

Esta semana se sabrá si culminan los 6 años de misterio que han rodeado la desaparición del ingeniero Jaime Orjuela Caballero, cuyos dos hijos fueron asesinados por la banda de las ‘Tres puntillas’ en octubre pasado, 24 horas después de que arribaron de E.U. en busca de la liberación de su padre.

Con base en la confesión de Germán Galindo, ‘La Guagua’, un equipo forense del CTI llegó hasta el parqueadero del centro de Cali y cavó durante cuatro horas hasta hacer contacto con un grueso bloque de cemento, que solo se pudo levantar con una grúa.

Un metro más abajo encontraron los huesos, triturados y amarrados con cuerdas, de un hombre que, según ‘La Guagua’, son del ingeniero, cuyo crimen lo habría ordenado Jefferson Valdez, jefe de la banda asesinado en agosto del 2005.

“Me llamó y me dijo que abriera un hueco en el parqueadero, que iban a traer un cuerpo que estaba listo”, confesó ‘La Guagua’.

“Estamos sometiendo los huesos a pruebas forenses para determinar la veracidad de esta información”, dijo un investigador, quien agregó que familiares de los Orjuela ya demandaron a la Nación por este caso.

Hasta ahora se creía que el profesional había sido plagiado por delincuentes comunes y vendido a las Farc, de ahí que se le venía exigiendo a esa guerrillera que lo dejara libre.

Falsos taxistas Según confesos integrantes de la banda, la orden de matar a los hijos del ingeniero –que tenían ciudadanía estadounidense– partió de un agente de inteligencia, asignado a la investigación del secuestro de su padre.

Cuentan que una vez supieron de su llegada a Cali, los asesinos se hicieron pasar por taxistas para trasladarlos hasta un restaurante del sur de la ciudad, pero por el camino los mataron.

El agente, agregan dos de los capturados, también fue asesinado a las pocas horas porque se negó a pagar lo pactado.

Por esos mismos días también fue acribillado el tío de los dos muchachos, Gilberto Orjuela Caballero.

LOS PRIMEROS 14 CAPTURADOS.

Henry Cantor Vanegas Ex policía de Cali Fiscalía lo acusa de concierto para delinquir. El ex agente de la Sijín no acepta los cargos.

Miguel Antonio Riascos Caicedo Ex policía de Cali Fiscalía lo acusa de concierto para delinquir. El ex agente de de la Sijín no acepta los cargos.

Germán Galindo Mejía Alias ‘La Guagua’ Sindicado de ser la mano derecha de Jefferson Valdéz y jefe de inteligencia y finanzas.

Rodolfo Ramírez Cuesta Alias ‘El Rolo’ Sindicado por la Fiscalía de ser uno de los principales pistoleros de la organización.

Reinaldo Valencia Quijano Según la Fiscalía, era el encargado de custodiar las caletas donde la banda escondía el dinero de los crímenes.

Luis Eduardo Suárez Prieto Alias ‘Soltero’ Sindicado por la Fiscalía de ser uno de los principales pistoleros de la organización.

Carlos Mario Kerguelen Alias ‘El Paisa’ Sindicado por la Fiscalía de ser otro de los pistoleros clave de la organización.

Jhonny Caracas de los Ríos Alias ‘Caraqueña’ Sindicado por la Fiscalía de ser uno de los principales pistoleros de la organización.

Henry Valdez Marín Alias ‘El Pollo’ Según la Fiscalía, era el encargado de la logística de toda la organización criminal.

Sor Carime Orozco García Esposa de ‘ Guagua’ Señalada de ser testaferro de la organización. Varios bienes estarían a su nombre.

Gilbert Hurtado Labrada Sindicado por la Fiscalía General de ser otro de los pistoleros clave de la organización criminal.

Mónica Andrea de la Hoz Fisioterapeuta Encargada de coordinar el ingreso a centros médicos de los heridos de la banda.

Nini Johanna Cuchimba Amante de ‘ Guagua’ Señalada por la Fiscalía General de ser testaferro de la organización delictiva.

Luz María Orozco García Cuñada de ‘Guagua’ Señalada por la Fiscalía General de ser testaferro de la banda y tener varios bienes ilegales.

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Transnacional del crimen.

El CTI de la Fiscalía cree que a varias de las víctimas de esta oficina de cobro habrá que buscarlas en Estados Unidos, México, España, Brasil, Venezuela, Ecuador y Panamá, hasta donde viajan pistoleros, contratados por mafias y particulares que pagan por aniquilar a sus enemigos sin dejar rastro. Según miembros de la banda, a ese escuadrón especial la organización los premia con un viaje de placer por el Caribe, con todo pago.

“Incluye hoteles 5 estrellas para uno y toda la familia, y luego se vuelve al trabajo habitual”, confesó Carlos Mario Kerguelen, alias ‘El Paisa’. Hoy se indaga si el crimen del ex capital de la policía Jaime Pineda, alias ‘Pispi’ –asesinado en el 2005, de 12 tiros, en Acapulco– fue ejecutado por ellos. Alias ‘Jabón’ acusaba a ‘Pispi’ de haberlo traicionado con su archienemigo, Diego Montoya Sánchez, ‘Don Diego’.

Publicación
eltiempo.com
Sección
Fecha de publicación
8 de julio de 2007
Autor
UNIDAD INVESTIGATIVA

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