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QUÉ LES DUELE A LOS DROGUISTAS DETALLISTAS

Aunque la actividad de las droguerías genera el bienestar de los usuarios, la situación de los droguistas no siempre goza del mismo bienestar. En efecto, los problemas que el comercio en general sufre adquieren dimensiones especiales cuando de los droguistas se trata.

Por una parte, son objeto de requisitos especiales que se ocasionan en la esencia de su actividad.

Por ejemplo, cada droguería debe estar orientada por una persona que tenga credencial de director de droguería o de expendedor de drogas.

La primera credencial la obtuvieron quienes a mediados de los años setenta recibieron instrucción del Ministerio de Salud.

Esa se suspendió y, luego, apareció la segunda credencial. De ella, los droguistas critican desde su nombre hasta sus requisitos.

Según Maximio Visbal, director ejecutivo de la Asociación Colombiana de Droguistas Detallistas (Asocoldro), sólo demuestra que quien la posee tuvo tiempo de hacer las vueltas para llenar los requisitos.

Sin embargo, no certifica la idoneidad necesaria para dirigir una droguería.

Por ello, conviene reabrir los cursos de directores de droguería, para que los interesados, después de asistir a un curso de por lo menos 120 horas y pasar un examen, reciban su credencial sin tener que cumplir con tanto trámite .

Los problemas Así mismo, existen otras dificultades como las sufridas por los comerciantes con las licencias de funcionamiento y la competencia desleal.

De las licencias se puede decir que el mismo director ejecutivo de Asocoldro fue el gestor de la iniciativa de ampliar en Bogotá su vigencia de uno a cinco años.

Según Visbal, se han adelantado conversaciones con las autoridades capitalinas y en la actualidad se procura realizar una campaña del mismo estilo en el resto del país.

Ello obedece a la falta de uniformidad de criterios en las normas nacionales perjudica a los comerciantes en general y , en particular, a los droguistas.

Además, la inseguridad también toca a los droguistas, por lo cual se han sostenido conversaciones con las autoridades policivas para encontrar soluciones a este problema.

Son estas las principales dificultades que los droguistas afrontan en la actualidad y que se han convertido en los frentes básicos de trabajo de Asocoldro.

Se trata de una entidad que desde hace diez años se sumó en un frente distinto a la misma causa de Copidrogas: trabajar con todo por el droguista detallista.

La distancia entre los dos...

La competencia desleal se manifiesta no sólo en cuestión de los precios de los medicamentos, que ya regula Copidrogas, sino también en cuanto a la instalación desmedida de nuevas droguerías.

Respecto a lo anterior, el director ejecutivo de Asocoldro dijo que gracias al mecanismo de la concertación entre el Ministerio de Salud y la Asociación Colombiana de Droguistas Detallistas, el primero de julio de 1992, se obtuvo la primera norma nacional que estableció los requisitos para apertura y traslado de las droguerías en todo el país.

En su articulado quedaron determinadas las distancias mínimas que deben existir entre una y otra droguería. Con esta resolución, (la 5302), además de satisfacerse un viejo anhelo de los droguistas, se cumplía en debida forma con el espíritu de la ley 8 de 1971.

Lamentablemente, al poco tiempo, el 25 de noviembre de 1992, el Ministerio de Salud expidió otra resolución (la 10911) que se refería al mismo tema. Ha llamado la atención al hecho de que afirma que se deroga con ella la resolución 5302, pero sólo tienen dos diferencias y todo lo demás, incluso su parte motiva, es idéntica a la anterior.

Según el dirigente, lo peor es que los cambios no son beneficiosos, ya que la distancia mínima se unifica en todo el territorio nacional en 150 metros, distancia que en ciudades grandes puede quedarse corta para evitar la concentración de droguerías en determinados sectores y la desprotección de otros.

Por otra parte, la nueva norma abre la posibilidad de que tal distancia no se cumpla con pretexto en la topografía y en las necesidades de la comunidad.\ Además, en la resolución 5302 se consideraban las entidades de asistencia y seguridad social y las boticas comunales como exentas del cumplimiento de las distancias, y en la nueva se incluyeron las entidades sin ánimo de lucro, hecho que abre la posibilidad de que mediante escrituras públicas se constituyan dichas entidades para instalar droguerías que no cumplan con las distancias.

Ello ocasionaría el perjuicio para los droguistas que se desempeñan como parte activa de una comunidad, todo esto como una forma de competencia desleal, concluyó Maximio Visbal.

Publicación
eltiempo.com
Sección
Otros
Fecha de publicación
18 de noviembre de 1994
Autor
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