NARIÑO: SOS POR DEFORESTACIÓN

NARIÑO: SOS POR DEFORESTACIÓN

Las instituciones encargadas de preservar el medio ambiente en Nariño se declararon impotentes para controlar el acelerado proceso de deforestación que sufre esta región del país. En un mensaje enviado a la ministra del Medio Ambiente, Cecilia López, se advierte como día a día el bosque de niebla desaparece, el mangle de la Costa Pacífica se extingue y en la zona norte la desertificación avanza en procesos acelerados , y todo a consecuencia del uso indiscriminado de la leña como único recurso energético, doméstico y comercial de los habitantes de la región.

15 de noviembre de 1994, 05:00 am

Solo en el sector de las ladrilleras de Pasto, Ipiales y Túquerres, anualmente se consumen 1.200 hectáreas de bosques.

Además, el censo de 1993 permitió conocer que en el departamento, el 45 por ciento de las viviendas familiares utilizan la leña para sus quehaceres domésticos, mientras que el 43 por ciento disponen de energía eléctrica.

No entendemos por qué en Colombia, teniendo grandes reservas de gas, petróleo y carbón, tenemos que atentar contra nuestros bosques , dicen en la carta las entidades ambientales de Nariño.

Los funcionarios reclaman la mediación del Ministerio ante su similar de Minas y Energía para que emprenda programas especiales de fácil adquisición y acceso para que los campesinos cesen la tala.

De acuerdo con las últimas estadísticas, desde Nariño se envían 390.145 metros cúbicos de madera para abastecer los mercados del interior del país. El 80 por ciento de esa madera se comercializa en el litoral nariñense.

Las especies que más demanda tienen son: sajo, cedro, virola, laurel, tangare y peinemono. En los municipios costeros de Olaya Herrera, El Charco y Tumaco existen 74 aserríos.

El municipio de Satinga moviliza el 53 por ciento del volumen de la madera que se vende a los mercados de Cauca, Valle, Antioquia y Cundinamarca, especialmente. Este mercado es controlado por intermediarios desde Buenaventura.

La Corporación Autónoma Regional para el Desarrollo de Nariño (Corponariño) denunció que no se puede hablar de un verdadero aprovechamiento del recurso forestal, sino de una extracción indiscriminada y sin control estatal, que se convierte en uno de los mayores peligros para el ecosistema regional y nacional .

Otro estudio del Plan de Desarrollo de Nariño (Pladenar) concluyó que de cada árbol que se tumba, el campesino solo aprovecha el 50 por ciento de su madera, que transforma en bloques, tablones y tablas. El resto son residuos que en mínima parte se utilizan en cajas rústicas para embalaje y palos de escoba, quedando la mayor parte como desperdicidio sin ningún uso .

Las instituciones le piden a la Ministra actualizar el inventario forestal de Nariño; fortalecer administrativa, técnica y logísticamente a las autoridades para que puedan ejercer su función de control; adelantar planes de manejo de los bosques guandal, natal y manglar, que permitan regenerar las especies en extinción, y definir alternativas que sustituyan el uso de la leña como principal recurso energético.