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Moreno de Caro sigue de ‘telonero’ de Uribe

Es la una de la tarde y en medio del infernal calor de Neiva el presidente Álvaro Uribe anuncia que tiene en la línea al embajador de Colombia en Sudáfrica, Carlos Moreno de Caro.

Esta vez no hay serenatas, ni gatos que aruñan fotos de políticos, ni chulos enjaulados y mucho menos vísceras de algún desconocido animal guardadas en una nevera de icopor.

Moreno, con su voz ronca y algo circense, se despacha cuatro minutos para contar lo que ha hecho en Pretoria, para echar un cuento sobre un gato que nadie entiende y para no perder su papel de ‘telonero’ de los consejos comunales.

Antes era una costumbre que se apareciera en esos eventos con algún show, como dedicarle una serenata al Presidente o leer un poema. Pero desde que es embajador tiene que limitar sus funciones a un reporte que no sobrepasa los 8 minutos.

“Es un control ciudadano en línea que me pidió el Presidente, para estar seguro de que el Moreno no la está embarrando en Sudáfrica”, dice antes de confesar que sus llamadas son a las 9 de la noche en Pretoria.

“El Presidente me jodió porque después de hacer esa llamada es muy tarde y ya no tengo con quién ni a dónde salir”, confiesa Moreno, pero luego asegura que su consuelo es que “el rating del consejo comunal se dispara cuando yo habló”.

¿Quién paga esas llamadas? La pregunta ofende al Moreno. “Dígales a los de EL TIEMPO, a todos esos que me odian, que las pago de mi bolsillo. Que compré una tarjeta prepago que me dura hasta septiembre”.

Eso sí, no quiere revelar el dato de cuánto pagó. “No tengo el dato”, dice, pero los operadores locales aseguran que por cada minuto de llamada entre Bogotá y Pretoria se cobra una tarifa estándar de 3 mil 652 pesos.

Un pronto regreso Moreno habla de todo: que sus gatos ‘Morenín’ y ‘Uribito’ siguen en Colombia cazando ratas, que los dos desmovilizados que se llevó a Pretoria, Miguel y Jenny, no la han embarrado, pero que le ha tocado acostumbrarlos al mundo del glamour.

“Léase, si es que puede, La Fierecilla Domada, de William Shakespeare, para que entienda lo que están viviendo esos muchachos”, recomienda en su ya acostumbrado tono ofensivo.

Moreno de Caro dice que también ha dedicado tiempo para hacer gestiones de paz, pero omite suministrar detalles, porque su jefe, el Presidente, se podría enojar. “Yo no vine acá a tomar Whisky, no vine a embarrarla y mucho menos a hacer payasadas”.

Pero admite que está aburrido y que su regreso podría ser este mismo año, lo que podría llevar a pensar que tiene en mente participar en las elecciones regionales de octubre.

“¿Tú que has escuchado de un anticipo de elecciones? ¿Quién ganaría la Alcaldía de Bogotá? ¿Cuándo va a cambiar el Presidente al Comisionado de Paz?”, son las preguntas que lanza con apuro antes de colgar el teléfono.

“No se van a liberar del Moreno tan fácil”, dice el embajador y cuelga, porque tiene que ahorrar minutos para hablar en el consejo comunal del próximo sábado.

‘‘ Dígales a todos los que me odian que las llamadas las pago de mi bolsillo.

Que compré una tarjeta prepago que me dura hasta septiembre... Es un control ciudadano en línea que me pidió Uribe para estar seguro que el Moreno no la está embarrando”.

Carlos Moreno de Caro, embajador de Colombia en Sudáfrica.

Publicación
eltiempo.com
Sección
Otros
Fecha de publicación
22 de mayo de 2007
Autor
JOSÉ ANTONIO SÁNCHEZ

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