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NIZA, UN BARRIO RESERVADO A BANDAS DE DELINCUENTES

A Clemencia de Pombo se le metieron los ladrones a su casa de Niza el pasado jueves 20 de octubre. Le robaron todas sus joyas, el betamax, la máquina de escribir eléctrica, una grabadora, una chaqueta negra de cuero y seis discos Compact con música de la Nueva Era que ya ni escuchaba.

Lo que más le dolió fue el robo de la chaqueta, porque era de su hijo mayor y justo el día antes él le había hablado de dos personas que se la observaban con especial interés.

A la familia Santoyo le han hecho tres robos en los dos últimos años. El primero, el 7 de julio de 1992, fue un asalto con todas las características de un operativo militar, ejecutado por seis hombres armados con ametralladoras mini-Uzi que en cuestión de segundos ocuparon todos los flancos de la casa y en minutos la desocuparon.

En el último robo, hace unos meses, un negro alto y fornido encañonó a la empleada del servicio, que barría afuera, y la hizo entrar. Arriba se encontraban la señora y su hija, de 15 años. Para proteger su integridad física y la de la empleada -de la misma edad- le dijo al ladrón que se llevara lo que quisiera pero que se fuera pronto, porque su marido estaba por llegar.

El hombre se alzó con el contestador telefónico y un betamax, el octavo que le robaban.

María Cristina Pignalosa, hace unos días invitó a sus amigas a una reunión. Los ladrones rompieron el vidrio lateral de uno de los carros que estaban estacionados junto a la casa, sacaron el radio y arrancaron la consola.

Pequeño problema Como esta, son muchas las historias que las señoras que viven en Niza Reservado llegan a contar a la sala de belleza Petite, la única del barrio. Son historias que a veces se tiñen de sangre, como la del hombre que al entrar a su casa encontró a dos ladrones inexpertos pero armados, se vio obligado a enfrentarlos y mató a ambos.

Cuentan ellas que se presenta casi un hurto por semana a las residencias, mientras los robos o desvalijamientos de carros son cosa de todos los días, sin falta .

El barrio se llama así -Niza Reservado- porque tiene tratamiento de reserva ambiental. Fue construido por el Banco Central Hipotecario (BCH) hace casi treinta años. Limita al sur con el caño Juan Amarillo o embalse de Córdoba - que desemboca al Club Los Lagartos- al norte con la Avenida 127, al occidente con el Club Choquenzá y al oriente con la Avenida Suba. En él, habitan familias de clase media alta.

Su principal atractivo son sus calles y antejardines, amplios y arborizados. En la arboleda que bordea el caño Juan Amarillo, como en poquísimos barrios del país, los residentes cuentan con canchas de tenis, fútbol, voleibol y baloncesto.

Piden policía Un asesor de la British Petroleum Company -invitado a una charla por un grupo de señoras preocupadas- sugiere que aquellos ladrones especializados en robo a residencias, podrían operar dentro del barrio, desde una casa en alquiler en la que planean sus golpes y a donde llevan el botín, para luego sacarlo por partes y sin despertar sospechas.

A su vez, los vecinos aseguran que los ladrones de vehículos se desplazan en carro, a cualquier hora del día. Muchos afirman que en taxi, y hasta coinciden en la marca y el color: era un Chevette amarillo . Podrían ser uno o varios, sugiere alguien, pero es la Policía la que puede determinarlo .

De lo que más se quejan es, precisamente, de la falta de vigilancia policial. María del Pilar de Restrepo, directora de la Fundación EcoNiza, asegura que llaman al 112 y llegan como una flecha, eso sí, pero ya ha ocurrido el robo .

Por eso hace unos días un grupo de residentes le envió una carta al Comandante de la Policía Metropolitana, general Luis Enrique Montenegro, en la que le planteaban la situación aquí descrita.

EL TIEMPO realizó una visita al barrio, de la que observó la soledad de sus calles y que el punto más vulnerable es el caño Juan Amarillo, pues la falta de un muro de protección lo convierte en lugar ideal de ingreso y huida de los ladrones menores .

Cada día son más los residentes que, contraviniendo una norma expresa, levantan rejas en sus antejardines. La creciente inseguridad los ha obligado, por lo que nadie interviene. Pero esperan una acción decidida de la autoridad, antes de que Niza Reservado se convierta en un laberinto de jaulas .

Policía estudiará situación de Niza El Comando de la Policía Metropolitana informó que se procederá a estudiar la situación de Niza Reservado, para lo cual desplazará personal de inteligencia con el fin de detectar si existen bandas organizadas y proceder, en tal caso, a efectuar arrestos.

El problema, según la Policía, radica en la falta de efectivos para cubrir tomda la ciudad, circunstancia que los delincuentes aprovechan. Agregó que, por tratarse de una situación particularmente delicada, si la situación lo amerita se harán los traslados de personal requeridos.

Respecto a la posibilidad de instalar un CAI dentro del barrio, explicó que la política es abrirlos si se cuenta con el número de uniformados necesarios para cubrir el sector .

Publicación
eltiempo.com
Sección
Bogotá
Fecha de publicación
2 de noviembre de 1994
Autor
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