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MOANA POZZI, UNA ESTRELLA PORNO PARA CANONIZAR

Sensible, tímida, inteligente, la más célebre estrella del cine pornográfico osado de Italia acaba de morir víctima de un cáncer fulminante. A los treinta y tres años, con un rosario entre manos, mientras la madre la consolaba leyendo las Confesiones de San Agustín, Moana Pozzi murió como una santa moderna. La muerte de una de las más conocidas figuras de la pornografía mundial conmovió a toda Italia, que ahora descubre la otra cara de la medalla de una mujer que convirtió en mercancía su cuerpo pero no el alma. Un mes después de su deceso, ocurrió el 15 de septiembre en Lyon, Francia, todos los medios de prensa más importantes del país le han dedicado artículos, análisis, y recuentos de su paradójica vida. Se han incomodado teólogos, cardenales y obispos, escritores y hasta notales políticos que han señalado, de una manera u otra, el aspecto contradictorio y a la vez beato de la vida de Moana Pozzi, una suerte de María Magdalena del siglo XX.

Hija de una familia bienestante, el padre es un estimado ingeniero nuclear que ha trabajado en medio mundo y la madre, una elegante ama de casa profundamente católica, se educó en un importante colegio de monjas de Milán. Bella, refinada, de buenas maneras, Moana a los 18 años entró en el mundo del espectáculo. Paso a paso se construyó una carrera saltando, sin dificultad, de modelo a diva del porno. Y no un porno cualquiera, sino el más audaz. Con sus videos hards, en los que hace el amor con tres hombres a la vez, es sodomizada, goza el fellatío...; se volvió el símbolo del sexo sin fronteras, gracias al cual no sólo amasó una gigantesca fortuna, sino que tuvo que alejarse de su familia, la cual adoraba. Para Moana -el nombre dado por su padre que significa mar profundo - el dinero representaba la manera de obtener la verdadera independencia en la vida. De muerta lo dejó en herencia a un centro para la investigación del cáncer, un gesto considerado de gran generosidad, no obstante las polémicas desatadas por algunos de sus amantes y un supuesto marido.

Soy feliz cuando hago feliz a los hombres que vienen a verme y que gozan con mi erotismo , escribió en un libro autobiográfico a propósito de su vocación, que definía, altruista. La pornografía es la representación de nuestros sueños más íntimos, de los deseos más secretos. El sexo es negro, torcido, corrosivo, no siempre es algo solar, alegre. A mi me gusta la obscenidad, me aburre la vulgaridad, que es sólo mal gusto. Lo obsceno es lo sublime , decía.

Con un cuerpo delicado, de largas piernas blancas y delgadas y senos generosos. Moana Pozzi se prestaba a los más lujuriosos actos sexuales en público (cobraba cerca de siete mil dólares por espectáculo) y al mismo tiempo se sonrojaba por una pregunta indiscreta hecha ante las cámaras de televisión. Con la enfermedad, un cáncer al hígado, que se reveló 6 meses antes, mantuvo una actitud reservada y discreta, a pesar de que muchos sospechaban que se tratara de Sida.

Ya ante la muerte, en una clínica francesa, no quiso exhibirse: pidió un funeral íntimo, sin flores ni show, así como la cremación inmediata y que sus cenizas fueran desparramadas en el mar. Entre sus más notables e increíbles contradicciones está la pasión por la lectura. Su libro de cabecera era Memorias de Adriano de Marguerite Yourcenar. Los escritores más leídos Alberto Moravia, Milan Kundera. Allan Poe, Anais Nin. Por esas particularidades, Moana era respetada por intelectuales, gays y hasta feministas. Frecuentaba la famosa librería de las mujeres, centro del movimiento feminista de Roma y hace algunos años había sido escogida por el aclamado Federico Fellini para realizar un pequeño papel en una película.

Para el sociólogo Sabino Acquaviva, su muerte puede transformarla en un mito, como a Marilyn Monroe. Para el crítico de arte Archille Bonito Olivo, volvió laico el eros, quitándole la connotación católica. De ahí que algunos diarios llegaran a definir lo que está sucediendo con Moana Pozzi después de su muerte como el primer caso de canonización laica de una pecadora católica. Un hecho sorprendente para la llamada puta santa .

Publicación
eltiempo.com
Sección
Otros
Fecha de publicación
8 de noviembre de 1994
Autor
Kelly Velásquez

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