Cerrar

Publicidad

Últimas Noticias de Colombia y el Mundo - ELTIEMPO.COM

Últimas Noticias

Ver más últimas noticias

Patrocinado por:

Construir sociedad

Cerramos un año de crecimiento económico sin par y abrimos el 2007 con franco optimismo de uno mejor. Pero está probado que la prosperidad y el crecimiento sin equidad poco contribuyen al desarrollo y en nada a la armonía social. Al contrario, la concentración de riqueza en pocas manos tiende a perpetuar sociedades enfermas como la nuestra.

Ahora, como bien dijo un reciente editorial de EL TIEMPO, esa esperanza que debía ser bien común resulta esquiva para muchos y en especial para un grupo de colombianos que cuando mira el porvenir, por un giro desafortunado del azar o de la guerra, sólo encuentra en nuestra sociedad una dura ausencia de posibilidades: los discapacitados.

De 1990 al 2005, casi 6.000 personas perdieron sus miembros por cuenta de las minas antipersonales: 3.500 soldados que no podemos ignorar que estaban en defensa de nuestra tranquilidad, ni que la mayoría eran menores de 25 años; más de 2.000 niños que cometieron el delito de jugar en el campo y cerca de 500 civiles castigados por vivir en zonas rurales de conflicto.

Pero la amenaza no se detiene ni cesa: sólo hace pocas semanas, un funcionario de Telefónica Telecom, en desarrollo de sus funciones, pisó una mina y perdió una de sus piernas. Y las minas siguen ahí: desenterrarlas sin sufrir mutilaciones es casi imposible, así que las víctimas aumentarán.

Y esas víctimas son problema de la sociedad entera y como tal debemos buscarles una salida digna. No por el camino de los actos discontinuos de caridad, que aunque encomiables son puntuales, sino por el del compromiso con la generación de empleo a quienes lo necesitan y lo merecen.

Se trata al final de compartir un poco de esa prosperidad anunciada en un esquema de beneficio mutuo y enorme impacto social. Por ejemplo: en el programa Gane, de la Vicepresidencia de la República, las empresas encuentran un paquete de beneficios que incluye, sin limitarse a deducción de la renta del 200 por ciento del valor del salario y las prestaciones, exclusión del pago de subsidio familiar, Icbf y Sena, preferencia en licitaciones, adjudicaciones y celebración de contratos públicos por contratar personas discapacitadas, temas todos que vale la pena explorar, pero sobre todo aplicar con generosidad.

En concreto: las empresas de comunicaciones cuentan sin excepción con centrales de operación desde donde controlan sus redes. Son sitios cerrados, cómodos y bien dotados, en los que sus operarios deben desplazarse poco y su capacitación obedece casi siempre al manejo de un software y la ejecución atenta de unas rutinas.

El caso más evidente es el de los call centers, pero son similares los de los operadores celulares y fijos, de vigilancia electrónica, de cable o satélite.

En estas centrales hay más de 10.000 posiciones que podrían empezar a emplear discapacitados. Y si las ventajas económicas no fueran suficientes, hay que tener en cuenta que diversos estudios han probado que el discapacitado se entrega a su labor con el alma, porque sabe que sus oportunidades son limitadas y no las quiere perder.

Pero este proceso requiere un liderazgo que podrían asumir con decisión los ministerios de Defensa y Comunicaciones en coordinación con la Vicepresidencia, haciendo una convocatoria a sus empresas vinculadas, con la consigna de que en el 2007 se genere pleno empleo a los soldados discapacitados. Y que de inmediato se extienda la mano a los demás discapacitados.

Con claros beneficios económicos para el empresario y la conciencia de que se los debemos, no hay excusa para no ser parte de este proceso en que podemos regresar la esperanza a quienes la perdieron, protegiendo la nuestra.

Publicación
eltiempo.com
Sección
Opinión
Fecha de publicación
7 de febrero de 2007
Autor
MAURICIO LLOREDA

Publicidad

Paute aqu�

Publicidad