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‘La verdad tiene su hora’ en Chile

“La verdad tiene su hora”, dijo en 1958 el ex presidente Eduardo Frei Montalva (1964-1970). La frase cobra vigencia hoy, cuando pasados 25 años, se va descorriendo el oscuro velo que ocultó la verdad sobre su trágica muerte el 22 de enero de 1982.

A mediados de esta semana, el juez especial Alejandro Madrid inició el estudio de una querella “por envenenamiento” presentada por el hijo de Frei Montalva –el también ex presidente Eduardo Frei Ruiz Tagle (1994-2000)–.

“Hoy tenemos la firme convicción fundada de que mi padre no murió por causas naturales. Y es una verdad brutal y cruel: Eduardo Frei Montalva fue asesinado”, aseguró Frei Ruiz Tagle.

Aunque, por el momento, no se ha acusado a nadie de lo ocurrido, la querella, explicó el abogado Álvaro Varela, apunta a miembros de la Dirección de Inteligencia del Ejército (Dine), encabezada en 1982 por el general Ramsés Álvarez, hoy en prisión.

La versión oficial Según la versión oficial de la época, Frei Montalva falleció en la clínica Santa María de Santiago a causa de una infección, pero su familia sospechaba que esta podía haber sido generada por algún elemento químico o biológico introducido por agentes de la Policía Secreta de la dictadura de Augusto Pinochet (Dina).

La historia del envenenamiento de Frei Montalva se remonta poco después del golpe encabezado por Pinochet contra el socialista Salvador Allende (11 de septiembre de 1973), cuando el entonces senador, quien curiosamente se oponía tenazmente a la experiencia socialista, comenzó a convertirse en la ‘piedra en el zapato’ para el régimen del dictador.

Aunque Frei Montalva había sido acusado de instigar el golpe militar por pensar que un “general-presidente sería la solución perfecta para restaurar la democracia”, la experiencia le demostró que estaba equivocado.

En 1980, cuando la dictadura programó la burda escenificación del plebiscito sin registros electorales ni control alguno, para aprobar una nueva Constitución redactada por seguidores de Pinochet, Frei Montalva levantó la voz. Llamó a los chilenos a rechazar la consulta. Un acto que se convirtió en su sentencia de muerte.

Es ahí donde entra en el escenario el químico Eugenio Berríos (quien huyó de Chile en 1991 y apareció muerto en una playa de Uruguay, en 1995), un personaje siniestro que al inicio de la dictadura había experimentado con productos que provocaban la muerte “sin dejar huellas”.

Informes de la acusación aseguran que Berríos fue contactado por Michel Townley, que trabajaba para la Dina. Con el dinero de esta, Berríos produjo importantes dosis de gas sarín y mostaza, con la que el Dine construyó la sórdida industria de los gases de la muerte.

Extraña muerte En diciembre de 1981, Frei Montalva fue internado en una clínica privada para ser operado de una hernia en el hiato. Sus amigos le aconsejaron que viajara al extranjero, pero él se negó. “Tengo plena confianza en la medicina chilena”, dijo entonces.

Tras la operación surgieron inexplicables molestias y un mes después, falleció sin que se pudiera determinar la causa.

Las fichas médicas de su estadía en la clínica desaparecieron y mientras su familia recibía las condolencias en un pasillo del centro médico, un equipo –relacionado con la Dine– sometió su cadáver a una seudoautopsia.

El informe de esa autopsia también desapareció y 20 años más tarde fue encontrado en otro hospital de Santiago, en una carpeta anónima. Pero esta semana se reveló que una institución europea –un laboratorio de la Universidad belga de Gent– constató que “en los restos de Frei Montalva hay indicios del letal gas mostaza”.

Por eso, hoy Frei Ruiz Tagle no deja de afirmar que para Chile “llegó la hora de la verdad”.

CONFIRMAN SOSPECHA ''Es bueno que el país sepa que la hora de la verdad ha llegado. Y es una verdad brutal y cruel: Eduardo Frei Montalva fue asesinado”.

Eduardo Frei Ruiz Tagle

Publicación
eltiempo.com
Sección
Otros
Fecha de publicación
28 de enero de 2007
Autor
LEONARDO CÁCERES

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