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SEPULTAN A TYSON EN MAUSOLEO DE LA FAMILIA

En un mausoleo del Cementerio de San Pedro, la madre de Dandeny Muñoz Mosquera La Quica rinde homenaje con música, flores y notas recordatorias, a sus cuatro hijos muertos. El último en ser trasladado allí fue Brances Muñoz Mosquera Tyson . Su cádaver fue depositado en el más tradicional de los camposantos. El terreno fue adquirido hace seis meses por la familia Muñoz, para reunir a Hernando de Jesús, Audy Fernando y Angelo Yamil, asesinados entre 1988 y 1990.

En el cementerio, en el silencio y la sobriedad de las tumbas y panteones de ilustres personajes, como Jorge Isaacs, una música suave atrae la atención de los visitantes.

La melodía proviene del mausoleo de la familia Muñoz, uno de los más lujosos del cementerio: construido en mármol, de aproximadamente tres metros de alto, cinco de largo y dos de profundidad. En su interior, un equipo de sonido con un mecanismo especial permite escuchar, durante las 24 horas del día, los casetes de música evangélica, que, a un volumen moderado, le cantan a Jesús.

El mausoleo, adornado con enredaderas y flores artificiales, está dividido en dos espacios iguales y con puertas independientes, de vidrio con barrotes en aluminio cobrizo.

En uno de los compartimentos reposan los restos de los cuatro hermanos muertos violentamente. En las lápidas, además de sus nombres y fechas de defunción, están pegadas las fotografías en colores.

En el centro, una columna de mármol sostiene la réplica de un libro del mismo material, que dice en letras negras: Los recordamos siempre, familia Muñoz Mosquera. Les dijo Jesús: yo soy la resurrección y la vida, el que cree en mí aunque esté muerto vivirá. San Juan, 11,25 .

En los dos extremos, otras dos columnas de bronce sostienen ramos de flores artificiales. Al fondo, en el piso recostados en la misma pared de las lápidas, hay dos retablos con recortes de notas recordatorias publicadas en un diario regional, con la foto en colores de Audy Fernando en un ambiente familiar.

Según un conocido de la familia, Ligia Mosquera de Muñoz pagó más o menos un millón de pesos por la publicación que salió durante tres días en mayo de este año, cuando cumplió el primer aniversario de su muerte. Lo mismo ha hecho la madre con sus otros dos hijos.

Sobre el piso también hay nueve pequeñas placas de bronce, en forma de libro abierto, con notas recordatorias, que en su mayoría, expresan el dolor la mujer: Hijo que triste ha sido tu partida. Que duro es vivir sin ustedes, que vacío hay sin su presencia, que no hiciera por tenerlos aquí, sólo Dios sabe porque lo hizo así .

Hijos no están solos, siempre estarán en mi corazón y en mi mente, su madre .

No crean que los he olvidado, eso nunca, Lilia . Descansen en paz hijos adorados, que siempre los recordaremos, tus padres y hermanos . Su presencia era la dicha mía. Sus desapariciones pusieron en mí una nota sombría, que nadie podrá borrar, su madre .

Sobre el vidrio de la puerta hay una esquela de papel firmada por una pariente de los hermanos Muñoz, que dice: Espero que un día no muy lejano podamos reunirnos todos para alabar y glorificar a Dios. Como El es digno, espérennos pronto que allí estaremos para morar unánimes juntos. Los extraño, recuerdos, cuídennos .

Además de los tres hermanos allí están Eulogio Mosquera, padre de Lilia y dos hermanos de ésta. En el segundo compartimento está sepultada una amiga de la familia, que murió de cáncer en abril de este año.

La madre, dedicada de lleno a sus labores pastorales y de caridad, propias de su iglesia Evangélica, se ha encargado de que el mausoleo siempre esté cuidado. Nunca faltan los visitantes del barrio Castilla, donde todavía son muy recordados los 15 hermanos, cuatro mujeres y 11 hombres, a pesar de que ya no habitan en su antigua casa, donde ahora tienen un albergue para niños desamparados.

La madre, que ayuda con ropa y elementos de aseo personal a los presos, siente que la música y las atenciones con que rodea la tumba de sus hijos, los acompañan y disminuyen su soledad, según narró un familiar.

Al parecer, la madre el 26 de mayo del año pasado, cuando mataron a Audy Fernando, un profesor del colegio La Salle de Envigado, prometió no ahorrar gastos para que sus hijos estuvieran sepultados en un lugar agradable. En el mausoleo ha invertido $10 millones.

Publicación
eltiempo.com
Sección
Otros
Fecha de publicación
30 de octubre de 1992
Autor
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