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EL MITO DE EFRAÍN GONZÁLEZ

Para matar a Efraín González hubo necesidad de alistar 1 200 soldados, un tanque de guerra y un cañon de 40 milímetros y, así y todo, casi se les vuela en ese día memorable de la historia de Colombia, cuando el más codiciado de los bandidos de entonces (gobierno de Guillermo León Valencia), luchó durante 9 horas, solo, absolutamente solo, para tratar una vez más de sobrevivir. Sobre ese mito gigantesco, que unas veces desfiló como cura dominico para perderse en las calles de Chiquinquirá, en otras se convirtió en una mata de plátano para escapar el cerco de la tropa, en más de una fue un armadillo que pasó caminando por entre las piernas de sus enemigos. Sobre Efraín González, acaba de publicarse un libro que lo vuelve a poner sobre el tapete y que nos hace pensar a muchos en si Colombia no estará siempre signada por el liderazgo de grandes figuras del mal.(1)

Pedro Clavel Téllez, un periodista que hizo sus pinitos en Cali y que tiene hondas raíces en la zona esmeraldífera, no escribe una novela, ni siquiera una autobiografía, sino que en un extenso (tal vez demasiado extenso) reportaje cuenta los últimos años de ese monstruo de la historia Colombiana.

Efraín González fue un miembro del Ejército Nacional. De allí salió curtido cuando vio cómo mataron a su padre y, como tantas víctimas de la violencia Colombiana de entonces, juró vengar el acto que le dejó huérfano.

Vivía en pijao, Quindío, junto con su madre y sus hermanos, pero tenía profundas raíces familiares y afectivas por la provincia de Vélez, cuna y territorio eterno de grandes bandidos a todo lo largo de la historia nacional.

De allá, luego de trabajar para chispas, el bandolero que sobrevivió al Frente Nacional y al armisticio entre Laureano y Lleras, se vilvió a la tierra esmeraldífera a hacer la guerra a lo Robin Hood, a recibir el respaldo y el apoyo de casi todos sus conciudadanos, el de la iglesia, en espeial de los dominicos y a crecer, con actos de muerte ingeniosísimos, un mito que no tuvo talanquera.

La habilidad con que se escapó de las celadas. La astucia que tuvo para batallar frente a tropas y enemigos que los centuplicaban. Las mil y una maneras como escapó a la muerte, permitieron que sobre su figura se creciera completamente un halo de gloria y se volviera verdad su capacidad de amo de la magia blanca para convertirse en planta o en animal cuando así lo quería.

Su fracaso comienza cuando secuestra a los hijos del ?Gallino? Vargas, impulsado por uno de los nietos de él. De allí en adelante, desde ese mismo día, todo se derrumba y por varios meses solo tiene tiempo para huir, para salvarse de las balas, para escapar al cerco de sus amigos políticos, primero conservadores, después rojaspinillistas, hasta caer en las calles de Bogotá en esa batalla sin nombre.

Leer sobre Efraín González por estos días cuando nadie asciende en el panorama de la guerra por librar batallas. Cuando no hay ni guerrillero ni generales que se ganan el ascenso por su éxito, hace rememorar si en verdad en Colombia sabemos hacer la guerra o si hasta en eso, todo tiempo pasado fue mejor... (1) Efraín González Pedro Claver Téllez, Planeta, Bogotá, 1993, 616 pgs.

Publicación
eltiempo.com
Sección
Otros
Fecha de publicación
14 de julio de 1993
Autor
Gustavo alvarez gardeazabal

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