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Todo trabajador ocasional tiene derecho a prestaciones sociales

La historia de los trabajadores ocasionales en Colombia, es decir, de quienes son contratados por las empresas en tareas de corta duración, no mayor de un mes, y en labores distintas y extraordinarias de las actividades normales del empleador, se dividió en dos en los estrados judiciales en momentos en que Gobierno, empresarios y empleados tratan de acordar el aumento del salario mínimo para 2007. (VER CUADRO)

A través de la sentencia C-823 de 2006, la Corte Constitucional decidió que, en adelante, los trabajadores ocasionales, accidentales o transitorios sí tienen derecho al pago de auxilio de cesantía y el resto de las prestaciones sociales legales.

Así lo determinó la Corte al dejar sin efecto la norma del Código Sustantivo del Trabajo (C.S.T.) que excluía de la cesantía a los empleados accidentales o transitorios. Se trata del literal b) del artículo 251 del C.S.T.

Según el alto tribunal, los contratos de trabajadores accidentales incorporan los mismos elementos esenciales que deben concurrir en un contrato de esta naturaleza: actividad personal del empleado, la continuada subordinación respecto del empleador y un salario como retribución del servicio. Por ello, no hay justificación constitucional para introducir esta clase de limitaciones.

Para la Corte, la labor del trabajador ocasional responde a exigencias y necesidades momentáneas o extraordinarias del empleador que justifican la brevedad de su vinculación.

La decisión de la Corte -que dividirá a Gobierno, empresarios, trabajadores y que motivará acciones de tutela y demandas laborales- está consagrada en la sentencia C-823 de 2006 aprobada por la plenaria de la corporación sobre ponencia del magistrado Jaime Córdoba Triviño.

En la sentencia, conocida por PORTAFOLIO, aprobada desde el pasado 4 de octubre, pero revelada en su integridad, notificada y comunicada de manera oficial apenas en las últimas horas, la Corte va más allá e incluso reconoce que los trabajadores ocasionales sí tienen derecho al pago de auxilio monetario por accidentes de trabajo y enfermedades profesionales y no profesionales; gastos de entierro; seguro de vida y prima de servicios.

Para el tribunal, la ley no ha establecido diferenciación entre los contratos laborales en cuanto a las prestaciones sociales.

Según la demanda, las excepciones referidas en el caso de los trabajadores accidentales constituyen una violación del derecho a la igualdad respecto de quienes realizan una labor análoga.

El motivo, aceptado por la Corte, todo hombre aporta su fuerza de trabajo y, por lo tanto, se le deben liquidar sus prestaciones proporcionalmente a la productividad que genera a su empleador.

No obstante, en el proceso, el Ministerio de Protección Social pidió a la Corte declararse inhibida para proferir un fallo de fondo por cuanto se trata de normas derogadas. La misma tesis planteó la Procuraduría General, salvo en lo referente al auxilio de cesantía.

Para el Ministerio Público, no se presenta violación alguna del derecho a la igualdad, en el evento de las cesantías, por cuanto no resulta comparable la situación de los trabajadores accidentales o transitorios con la de otros vinculados por contratos laborales con mayor vocación de permanencia. La Corte, a la postre, no le dio la razón a la Procuraduría.

La labor del trabajador ocasional responden a las exigencias y necesidades del empleador.

La Corte tiende a ampliar las prestaciones sociales Es más, el fallo, de 31 folios, sirvió a la Corte para hacer pública, y sin ningún tipo de tapujos, una revelación: Sí hay una tendencia en la corporación para ampliar el abanico de las prestaciones sociales de los trabajadores cuyos derechos han sido restringidos por la ley, sin una justificación constitucional razonable.

Este anuncio de la Corte se produce en momentos en que en Colombia se registra una cifra de desempleo que supera el 12 por ciento.

Con todo, en criterio de la Corte, la libertad económica no puede ir en contra de los derechos de las personas. Incluso, en la sentencia, la Corte dijo que la primera manifestación de esta línea de pensamiento se produjo el 16 de febrero de 1995, cuando decidió que las empleadas del servicio doméstico sí tienen derecho al pago del auxilio de cesantía. La razón: Los patronos no pueden ir en contra del mejoramiento del nivel de vida de las servidoras caseras. Existe así, recalcó la Corte, un desarrollo jurisprudencial orientado a extender el derecho a las prestaciones sociales a todos los trabajadores. Y ello, advirtió el tribunal: “Independientemente de la naturaleza o duración del contrato en virtud del cual se encuentren vinculados, y de la clase de actividad que desarrolle la empresa”.

El fallo se produjo al estudiar una demanda contra cinco apartes del C.S.T.

que excluyen a los trabajadores accidentales del pago del auxilio monetario por accidentes de trabajo y enfermedades no profesionales -Artículo 223, literal b); auxilio monetario por enfermedad no profesional -Artículo 229, literal b); gastos de entierro -Artículo 247, parcial-; seguro de vida -Artículo 289, parcial- y auxilio de cesantía -Artículo 251, literal b).

En la práctica, la Corte sólo dejó sin efecto la última disposición sobre el auxilio de cesantía. Sin embargo, no se pronunció de fondo -se declaró inhibida- para referirse a las otras cuatro normas atacadas por carencia actual de objeto.

La razón: Las otras cuatro normas demandadas ya no rigen porque se hallan sustituidas -derogadas- por otra legislación posterior expedida por el Ejecutivo con base en facultades extraordinarias conferidas por el Legislador. En la nueva legislación, explicó la Corte, no se introduce ninguna diferenciación sobre el reconocimiento de las prestaciones sociales de acuerdo con las clases de contratos de trabajo.

En este sentido, la Corte subrayó que la ley vigente no fijó discriminación en contra de los derechos de los trabajadores ocasionales. En sus palabras: “No estableció diferenciación alguna entre contratos ocasionales y otras formas de vinculación laboral”.

CORTE DEFINE NUEVOS ALCANCES DEL DERECHO AL TRABAJO En la providencia, se defiende el derecho al trabajo como un medio para el fortalecimiento de la dignidad humana.

“En este contexto constitucional -afirmó la corporación- es evidente que existen especiales garantías para quienes desarrollan una actividad productiva protegida por el Estado, la cual debe prodigarse independientemente de si el trabajador se desempeña bajo una forma de vinculación indefinida, de larga o de corta duración, y al margen de la naturaleza de las actividades que desarrolla el empleador”.

Para la Corte, “El patrono -oficial o privado- no puede hoy tomar al trabajador apenas como un factor de producción, lo que sería humillane e implicaría una concepción inconstitucional consistente en la pura explotación de la persona”.

Lo anterior, explicó la Corte, no significa que el legislador no pueda establecer diferentes tipos de vinculación laboral, puesto que dentro de su libertad de configuración política se halla la de diseñar fórmulas laborales e instrumentos contractuales que respondan a las necesidades sociales, pero se debe tener en cuenta al legislar el necesario equilibrio entre la libertad de empresa y los derechos de los trabajadores, dentro del marco de igualdad de derechos.

¿Qué es un trabajador ocasional? En la sentencia C-823 de 2006, la Corte explicó que el Artículo 6º del Código Sustantivo del Trabajo (C.S.T.) define el contrato ocasional, accidental o transitorio como aquel de corta duración, no mayor de un mes y que se refiere a labores distintas de las actividades normales del empleador.

Paralelamente a esta modalidad, explicó la corporación, la ley colombiana consagra otras formas de vinculación laboral basadas en su duración y objeto. Esto es, contrato a término indefinido, contrato a término fijo y contrato de trabajo por duración de obra.

En el caso del contrato ocasional o transitorio, son dos, afirmó la Corte, los factores concurrentes que tomó en cuenta el legislador para caracterizar el trabajo denominado ocasional, transitorio o accidental.

De una parte, el factor temporal, en cuanto se trata de un contrato de corta duración (no mayor de un mes), y de otra, el factor material, en cuanto su objeto es extraño al giro normal o usual de las actividades realizadas por el empleador.

Según el fallo, este último factor -el material- lo explicó así la Corte Suprema en fallo de 18 de diciembre de 1956: “Una siembra de eucaliptos no es extraña a la agricultura ni menos a la explotación económica de una finca rural en donde se realizó, a pesar de que el propietario de la finca no sea propiamente un arboricultor; y si tal siembra dura 18 meses, con menos razón puede dársele el carácter de trabajo ocasional de que trata el Artículo 6º del C.S.T”.

Y en cuanto a la transitoriedad de la labor, la Corte Constitucional citó otra sentencia de la Corte Suprema de 13 de agosto de 1957, según la cual: “La ocasionalidad o transitoriedad del servicio se caracteriza, como lo sostiene el Código, por su corta duración, circunstancia que se opone a la idea de permanencia o continuidad de la labor. Más si ésta se ejecuta en largo lapso, aunque ocurran interrupciones de breve duración, no debe estimarse como un trabajo ocasional”.

En conclusión, señaló la Corte: “Los trabajadores ocasionales en Colombia son aquellos que prestan una labor orientada a satisfacer necesidades extraordinarias de la empresa, que como tal escapa al giro ordinario de la actividad que desarrollan, durante un breve lapso que no puede exceder del mes”. Según la Corte, la temporalidad y precariedad de la vinculación debe concurrir con la naturaleza de la actividad en cuanto extraña a la finalidad que ejecuta la empresa.

Publicación
portafolio.co
Sección
Información general
Fecha de publicación
30 de noviembre de 2006
Autor
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